Cuando accedes a Espinosa de Cerrato desde la carretera que lo une con Antigüedad, llegas a una zona completamente llana donde se encuentran todas las eras y las naves de los agricultores.

A partir de ahí, todo es una constante bajada por una ladera en la que van surgiendo las calles del pueblo, todas en una cuesta prolongada. De ahí su peculiaridad con respecto a otras localidades del Cerrato palentino.

Calles y edificios en una gran pendiente con algún pasadizo para cruzar de una acera a otra, con algunas zonas de descanso. Las escaleras son un elemento común y distintivo a lo largo y ancho de todo el pueblo.

 

 

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