Situadas en la parte alta del pueblo, a muy poca distancia de la plaza, se encuentran estas bodegas.

Llaman la atención sus accesos, muy amplios y cuidados, así como el excelente estado de conservación de todas las bodegas y merenderos.

En Castrillo se conserva la tradición de subir hasta las bodegas y celebrar en ellas todo tipo de eventos.

También cabe señalar, como ocurre en otras localidades cerrateñas, los paisajes que se pueden contemplar desde cualquiera de ellas.

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