La sequía que asola el país desde hace meses está provocando graves problemas en muchas zonas y sectores. Una climatología seca y calurosa que está golpeando de manera dura al campo pero que a su vez también presenta una cara más amable en la zona norte de Palencia, concretamente en Aguilar de Campoo. Y es que la falta de lluvia y la consecuente sequía están dejando al descubierto la historia de lo que hace años fue Villanueva del Río, pueblo que junto a Cenera de Zalima, Quintanilla de la Berzosa y Frontada, desapareció para dejar paso al embalse de Aguilar de Campoo, puesto en servicio en los años 60.

FOTOGRAFÍA: ENRIQUE BRAVO

La climatología, como caprichosa que es, nos da en estos momentos la oportunidad de contemplar una vida pasada, el legado patrimonial que quedó sepultado bajo las aguas del gran gigante que juega un papel fundamental en la regulación del río Pisuerga.

El puente gótico es tal vez una de las ruinas que más llama la atención de todos aquellos curiosos que se acercan hasta el que se ha convertido en un paraje digno de ver en estos días. Se trata de un puente medieval de cinco ojos que tras más de 50 años sumergido se deja ver cada vez más incompleto, aún así la posibilidad de poder contemplarlo en muy contadas ocasiones es un verdadero regalo.

Corrió mejor suerte la iglesia de San Juan Bautista, uno de los mejores ejemplos del arte románico sencillo tan típico de la provincia de Palencia. Esta ermita se decidió trasladar, piedra por piedra, al corazón de uno de los parques más típicos de la capital palentina: La Huerta de Guadián.

FOTOGRAFÍA: ENRIQUE BRAVO

Los restos de la iglesia de Cenera de Zalima también se hacen visible gracias a la bajada, y casi completa desaparición, del nivel del agua del embalse.  Así han quedado al descubierto varios capiteles románicos y góticos del interior del templo. Por el contrario, su portada principal no se abandonó ya que fue trasladada al Castillo de Monzón.

Al igual que la planta Amorphophallus titanum, que solo florece 3 ó 4 veces a lo largo de su vida, el recuerdo de los pueblos sepultados por el embalse de Aguilar resurge para rememorar lo que un día fue la vida de un poblado palentino.

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