CUENTO: “LOS REYES DE SEPTIEMBRE”

Había una vez un pueblo pobre, muy pobre, muy pobre.

En sus casas no había luz, ni tampoco agua corriente.

Un día, Eusebio, uno de los chicos del pueblo, decidió irse, emigrar. Allí no tenía lo suficiente como para poder vivir. Más adelante, se casó con Asunción, que no era de allí.

Y se fueron a San Sebastián, que entonces estaba más “lejos” que ahora.

Un día, Eusebio vio cómo Asunción guardaba en unas cajas algún juguete que otro. Él no

entendía qué estaba haciendo su mujer. ¿Qué querría hacer con aquellos juguetes?

Otro día vio cómo en vez de almacenar juguetes, lo que hacía era guardar cigarrillos liados, de los de entonces, en unas pequeñas cajas de zapatos.

Así, Asunción pasaba el año, entre sus quehaceres domésticos y sus juguetes y sus cigarrillos.

Un buen día, cundo ya empezaba a aparecer el otoño, Asunción le dijo a Eusebio:Tenemos que ir a tu pueblo, a Antigüedad.

Él, sin rechistar, le contestó que sí… Y se fueron.

Y, cuando llegaron, Asunción cogió todas las cajas de juguetes que había guardado durante todo el año y las empezó a repartir entre los niños, y los cigarros liados, los fue distribuyendo entre los más mayores, hasta que acabó con todos.

Y entonces… Todos los niños y los mayores fueron muy felices.

Hasta aquí el cuento. Es más que probable que alguno de los detalles reproducidos no sea exacto… Pero el fondo del relato sí que lo es.

Esto es lo que ocurrió en Antigüedad durante los años 50, 60 e incluso 70.

Y la persona que protagonizaba este “cuento real” era ASUNCIÓN MAYOZ. E hizo esto año tras año, sin importarle lo que le costaba o no.

Y un día, no hace mucho, a uno de esos niños -ya mayor-, al ver uno de esos juguetes en el desván de su casa, se le ocurrió una genial idea: Construir un parque para los niños de Antigüedad, que llevara el nombre de ASUNCIÓN MAYOZ en recuerdo de aquella mujer que tanto quiso al pueblo de Antigüedad.

El sueño se hizo realidad y los niños del lugar ahora pueden disfrutar del parque infantil… Y jugar, y reír, como siempre quiso Asunción.

Acércate a conocer este parque. Y, cuando llegues a él, recuerda, aunque sólo sea por un instante, la historia de Asunción. Y si le puedes contar esta historia a tus hijos, pues mucho mejor. Tal vez con ello consigas que se den cuenta de que en este mundo hay gente excelente y con muy buen corazón.

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