Por su ubicación, a lo largo y ancho de una pendiente muy pronunciada que baja desde el páramo, situado a la entrada del pueblo, y que se pierde en el bosque, donde se encuentra el famoso manantial de Hérmedes, merece la pena dar un paseo por las calles de esta localidad cerrateña.

Además de observar la variedad de construcciones, es recomendable visitar el edificio del  Ayuntamiento, el  Centro Cívico y el bar, que, a pesar de encontrarse escondido en un pequeño recoveco, seguro acabarás localizando.

También observarás grandes escalinatas para acceder de una calle a otra.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí