La manifestación forma parte de una protesta estatal en más de 80 municipios contra este tipo de instalaciones; Genia Bioenergy asegura que su propuesta es una solución sostenible y beneficiosa para el entorno, aportando empleo e impulsando la economía local
Vecinos de Saldaña y otros colectivos se han unido este sábado 31 de mayo a la movilización estatal contra los macroproyectos de biogás y biometano bajo el lema “Nuestros pueblos no son vertederos”. La concentración, convocada por la Asociación «Santillán y comarca por la vida», mostraba su rechazo a la futura planta de biometano que la empresa Genia Bioenergy proyecta en la zona. Según el colectivo convocante, el objetivo de la manifestación era “denunciar el proyecto de ‘Planta de tratamiento de residuos por digestión anaerobia’ para obtención de biometano” promovido por la citada empresa, al considerar que supone una “amenaza para la salud, el entorno y el futuro de la comarca”. La manifestación se enmarca dentro de una jornada de protesta a nivel nacional en la que participaron más de 80 municipios de todo el país.
Desde el colectivo exigen lo siguiente: «La paralización inmediata de todos los proyectos de macroplantas de biogás y biometano, tanto en tramitación como aprobados; así como una transición energética justa, descentralizada, basada en renovables sostenibles y el autoconsumo. Una gestión local y responsable de los residuos, promoviendo el compostaje y la reducción de desechos. El respeto por el derecho de los pueblos a decidir su propio modelo de desarrollo rural. Y, por último, el apoyo a actividades que verdaderamente fijan población y cuidan el entorno, como la agricultura y ganadería tradicionales, el comercio de zona y el turismo rural sostenible».

La empresa defiende el proyecto
Desde Genia Bioenergy, promotora del proyecto, han comunicado a ‘Palencia en la Red’ su punto de vista al respecto. Ellos defienden que “los vecinos tienen todo el derecho a oponerse, pero no pueden alegar que una planta de biometano sea una amenaza para la salud o el entorno”.
Según explican, el proyecto tiene como fin ofrecer una solución sostenible al tratamiento de deyecciones ganaderas que actualmente se acumulan al aire libre, emitiendo gases de efecto invernadero y generando olores. En la planta, aseguran, estos residuos se introducirán en un “circuito estanco” que evita la emisión de gases y olores, y se aprovecharán para obtener gas renovable que sustituya al gas natural de origen fósil.
La compañía también destaca que el proceso es “natural y biológico”, sin combustiones ni procesados artificiales, y que los productos resultantes como enmiendas orgánicas o fertilizantes se devolverán al campo cerrando un ciclo de economía circular. Además, subrayan que esta tecnología reduce el uso de fertilizantes artificiales y las posibles nitrificaciones de suelos y acuíferos por la aplicación directa de deyecciones animales en los campos o posibles filtraciones desde las balsas y estercoleros.
Sobre las críticas por falta de transparencia, desde Genia Bioenergy aseguran que ya han realizado varias sesiones informativas con vecinos y miembros de plataformas, y que incluso se han ofrecido a mantener encuentros personales con personas contrarias al proyecto «sin que hayan aceptado la invitación».
Por último, la empresa apunta que “en Europa existen más de 1.500 plantas de biometano que funcionan sin problemas ni molestias a la población cuya capacidad media de procesamiento está en torno a las 500.000 toneladas/año. Por el contrario, esta tecnología se impulsa desde las autoridades nacionales y de la UE pues proporciona una energía renovable clave de la economía circular que favorece la gestión sostenible de los residuos, la descarbonización de la economía y la independencia energética.”.
La empresa mantiene su voluntad de diálogo y defiende que su propuesta generará entre 35 y 45 empleos directos e indirectos en cada instalación, apoyará al sector ganadero y dinamizará la economía local.
Respuesta de la Plataforma:
Tras la publicación de dichas declaraciones, la Plataforma Stop Biogás Santillán y la Comarca y la Asociación Santillán y Comarca por la Vida han remitido un comunicado en el que expresan su total desacuerdo con las afirmaciones realizadas por la empresa.
En aras de ofrecer una información equilibrada y dar voz a todas las partes implicadas en este debate, reproducimos a continuación y hasta el final del artículo el comunicado completo remitido por ambas entidades vecinales:
«Sobre el objetivo de la planta: Genia Bioenergy afirma que su intención es «ofrecer una solución sostenible al tratamiento de deyecciones ganaderas que actualmente se acumulan al aire libre». Esta afirmación es engañosa. Según la propia memoria técnica firmada por la propia empresa en diciembre de 2024, se trata de una planta de tratamiento de residuos por digestión anaerobia, donde se recibirán no solo estiércoles o purines, sino también lodos industriales, residuos agroalimentarios y vegetales, entre otros. Por tanto, no se trata de solucionar ningún problema local con los purines, sino de importar residuos de muy distinta naturaleza y de procedencia incierta, para convertir nuestros campos en gestores de desechos ajenos. Llamar «fertilizante» a lo que no deja de ser un digestato potencialmente más contaminante que el purín y estiércol, y más que posiblemente cargado de metales pesados y componentes tóxicos es un insulto a nuestra tierra y a nuestra inteligencia. 2. Sobre la falta de transparencia: La empresa asegura haber mantenido reuniones informativas con vecinos y plataformas, lo cual es completamente falso. No ha existido ni una sola convocatoria pública y abierta a la población general en el municipio de Renedo de la vega sobre este asunto. La única reunión de la que tengamos constancia se convocó desde este consistorio y la propia empresa «por invitación telefónica y vía WhatsApp» con un número muy reducido de invitados previamente seleccionados, como ocurrió el pasado 13 de marzo, con una docena de ganaderos, varios alcaldes y un diputado provincial, sin que los vecinos del municipio ni los de los pueblos afectados recibieran información de la misma.
También es rotundamente mentira que nuestra plataforma o asociación se haya negado a dialogar con ellos. Fue nuestra portavoz, Paz Meléndez, quien tomó la iniciativa de ponerse en contacto con la empresa antes de Navidad, tanto por email como por teléfono en enero y febrero, hablando directamente con responsables de desarrollo de Genia Bioenergy y Repsol. Desde entonces, no hemos recibido ninguna respuesta ni propuesta de reunión. La afirmación de que ellos han ofrecido diálogo y nosotros lo hemos rechazado es un claro intento de manipulación, pero dice bastante de sus valores y maniobras.
3. Sobre la supuesta «normalidad» de estas plantas en Europa: La empresa menciona la existencia de «más de 1.500 plantas de biometano en Europa que funcionan sin problemas». Esta afirmación es tendenciosa y descontextualizada. La gran mayoría de esas instalaciones responden a modelos de autoconsumo o de cooperativas de ganaderos , muy diferentes al modelo industrial y centralizado que se pretende implantar en Santillán de la vega, sobre la que los ganaderos no tendrán ninguna participación activa, sino en la que será la propia Genia Bioenergy, junto a Repsol, quien desarrollará, controlará y explotará íntegramente el negocio de esta macroplanta industrial de biometano, sin participación alguna de los vecinos ni del entorno rural más allá de servir como lugar de ubicación y posible vertido del digestato resultante. No se menciona, sin embargo, la falta de experiencia de Genia Bioenergy en la explotación directa de plantas de este tipo, ya que, hasta ahora, solo las ha construido, ni el hecho de que, teniendo una planta de biogás en la provincia de Palencia («Tuero» en Venta de Baños), construida por la propia Genia Bionergy, no invite a los alcaldes ni vecinos a visitarla, prefiriendo llevarlos a lugares lejanos como Teruel o Córdoba, donde se muestran instalaciones nuevas, y, precisamente, la opción más sostenible con el territorio y la ganadería y agricultura local: plantas de autoconsumo y de cooperativa.
Con todo lo anterior, queda patente la falta de credibilidad de un proyecto cuyas bases están construidas sobre la desinformación, el oscurantismo y la falta de respeto a la voluntad de los habitantes de la zona.
Somos nosotros, vecinos y vecinas, quienes llevamos meses solicitando información, organizando reuniones, pidiendo explicaciones al ayuntamiento sin recibir respuesta. Toda la información que hemos conseguido ha sido a través de terceros o tras insistentes demandas. Si el proyecto fuera tan beneficioso, no habría nada que ocultar ni razón para mentir.
Y si los argumentos con los que la empresa pretende defender su proyecto —como hemos demostrado— son falsos, ¿qué es entonces lo que realmente traerán a nuestro pueblo? Si ni el objetivo declarado, ni la transparencia que proclaman, ni los ejemplos que exhiben se sostienen, ¿qué podemos esperar de una empresa cuya única verdad es su intención comercial? Porque no lo olvidemos: esto no es un acto altruista ni una solución ambiental para nuestra comarca, sino un negocio privado que busca rentabilidad a costa de nuestros recursos, nuestro paisaje y nuestra salud. Lo que resulta inaceptable —además de la amenaza que supone— es la falta de respeto que implica tratar de convencernos con mentiras. Menospreciar así la inteligencia y la dignidad de quienes vivimos aquí solo genera una cosa: desconfianza absoluta. Y eso, por más campañas que lancen, ya no se revierte con folletos ni promesas vacías».





