El Valle de Pineda, la Abadía de Lebanza y otros rincones naturales muy queridos que están entre las llamas

Acceso desde Lores a Pineda, antes del incendio. Fuente: Turismo Montaña Palentina
Acceso desde Lores a Pineda, antes del incendio. Fuente: Turismo Montaña Palentina

Nuestro paseo triste por algunos de los parajes naturales más singulares de la Montaña Palentina, ahora en peligro

“Es una ubicación muy sugerente, en una serena vaguada rodeada de extensos bosques de haya y roble”. Así describe la web Turismomontañapalentina.eu la ruta que discurre entre Polentinos hasta la Abadía de Lebanza. Se trata de un itinerario de dificultad fácil, 4,45 kilómetros de longitud y un desnivel de 151 metros. Un paseo que cada año disfrutan decenas, quizá cientos, de senderistas, en familia o en solitario, como lo hacen también en las otras rutas que atraviesan los suaves valles y fastuosas lomas y cumbres de este rincón de nuestro Parque Natural de la Montaña Palentina.

https://www.palenciaenlared.es/cronica-y-video-incendio-en-la-montana-palentina-con-el-fuego-ahi-arriba-nadie-aqui-esta-tranquilo/

Un espacio natural del que, por cierto, hace tan solo unos días se conmemoraba el 25 aniversario con un gran concierto en el embalse de Aguilar de Campoo.

Quienes caminan por el itinerario entre Polentinos y la Abadía de Lebanza atraviesan “extensos pastizales con matorral: brezo, rosal silvestre y pudio; y manchas boscosas de haya y roble”. O lo hacían. Porque esta ruta, como tantas otras, está desapareciendo en estos momentos, ante el estupor y la frustración de las cuadrillas que trabajan sin descanso para tratar de parar el avance del fuego.

Tejones, garduñas, ginetas y martas. Vacas, por supuesto. Osos pardos, incluso. Y entre las aves, alcaudones dorsirrojos, escribanos cerillos o águilas culebreras. Son los habitantes por derecho propio de éste y otros rincones del área de 33 kilómetros cuadrados (el dato más actualizado a primera hora de este miércoles) que se están quedando sin sus casas. Sus nidos o sus madrigueras no están evacuados. De ellos no discute el Cecopi. Tan solo desaparecen entre las llamas.

Fuente de la Cueva, en la Abadía de Lebanza. Foto: Palencia Turismo
Fuente de la Cueva, en la Abadía de Lebanza. Foto: Palencia Turismo

A los monjes de la Abadía de Lebanza, fundada por los Condes de Peñas Negras en el año 932, se les había aparecido la virgen sentada en una peña, según cuenta la tradición. El cenobio original, del siglo XII, fue destruido por un aparatoso incendio y Carlos III mandó reconstruirlo. Por eso el edificio que hoy conocemos es de estilo neoclásico, del siglo XVIII. Centenares de personas se afanan en estos momentos en evitar que, por segunda vez, sea pasto de las llamas: ayer fue evacuado y en sus inmediaciones se establecía uno de los puntos de control del operativo, con decenas de cuadrillas apostadas para protegerlo.

Abadía de Lebanza en invierno. Foto: Palencia Turismo
Abadía de Lebanza en invierno. Foto: Palencia Turismo

Lugar de Interés Geomorfológico

Una simple consulta en Wikiloc sobre los itinerarios sugeridos en este rincón de nuestra Montaña Palentina da una idea de su alto valor para los amantes de la naturaleza. El que discurre entre el Valle de Pineda y Resoba, por ejemplo, ha sido visualizado 8.608 veces. “El valle está exuberante de colores primaverales”, describe. Los montañeros estudian los territorios con los pies, mientras los expertos e investigadores lo hacen con la técnica y el método científico. Como el geógrafo Enrique Rodríguez Sancha, que publicó un trabajo de investigación sobre la importancia geológica del Valle de Pineda, o la tesis doctoral de Juan Cruz Pascual, Estudio Etnobotánico de la Montaña Palentina.

Ambos trabajos (como los de muchos otros científicos) dan cuenta del valor natural, geológico y turístico del Valle de Pineda y otros entornos cercanos, ahora pasto de las llamas.

El Valle de Pineda es un espacio de gran valor natural y paisajístico, con características climáticas, faunísticas y vegetales casi 100% naturales. Sus frías temperaturas en invierno hacen que la gente de la zona denomine este territorio como la “Alaska Castellana”, debido a su carácter impredecible, variable y peligroso en invierno y primavera, concentrando más del 80% de las muertes de excursionistas y montañeros de Palencia. Aunque en estos días de temperaturas extremas y humedad por debajo del 15 %, todos invocan a una lluvia y una niebla que serían aliadas definitivas de los bomberos.

El Valle de Pineda constituye un ejemplo perfecto de geomorfología glaciar en la Cordillera Cantábrica, conservando de forma notable las «huellas» de los glaciares que estuvieron presentes hace milenios. Culminado por la alineación montañosa del sistema del Curavacas y Peña Prieta, con altitudes que rondan los 2.500 m, el río Carrión ha ido modelando y alterando el espacio, encajándose en los depósitos glaciares y formando antiguos cauces y meandros. De hecho, es uno de los 20 Lugares de Interés Geomorfológico catalogados por la Junta de Castilla  y León dentro del parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Singularidad medioambiental

Probablemente, la ciencia todavía no ha alcanzado a estudiar completamente la riqueza de los ecosistemas de este corazón verde de la Montaña Palentina. El completo estudio de Juan Cruz Pascual, centrado en la perspectiva etnobotánica, catalogó 447 taxones, revelando la vasta biodiversidad de la comarca. La investigación subraya que la gran mayoría, 327 taxones (un 73,15%), son de obtención silvestre, complementados por 113 taxones cultivados y 7 comprados, lo que ofrece una panorámica detallada de la flora local y su interacción con las comunidades.

El valor de esta zona radica no solo en su rica geología, hidrografía (origen de ríos como el Carrión y el Pisuerga) y diversidad de suelos y vegetación (desde bosques de haya y roble hasta turberas), sino también en el profundo conocimiento tradicional de sus plantas: se documentaron 416 usos medioambientales, incluyendo prácticas ancestrales para la mejora del suelo, el uso de plantas como setos vivos y patrones de injerto, y un detallado saber sobre «malas hierbas» y bioindicadores naturales. Con un Índice de Etnobotanicidad del 16,62%, la Montaña Palentina se posiciona como un área de gran riqueza etnobotánica, clave para el ecoturismo y la sostenibilidad ambiental.

Nuestro paseo, triste estos días, podría continuar hasta el Collado de Hontanillas, desde las laderas de Peña Carazo (donde al parecer comenzó el fuego, en su cara oeste), entre las casitas de piedra del idílico pueblecito de Lores (hoy confinado) o atravesando, descalzos, las aguas frescas del Arroyo de Cortes. Pero no lo hará. Ahora la naturaleza tendrá que renacer sola, despacio, ayudada únicamente por el paso del tiempo.

Un comentario

  1. Soy nacida en Areños ese pequeño pueblo cerca de san san salvador de cantamuda,siento una pena enorme por qué el fuego acabé con tanta belleza paisajista deseo que esos preciosos bosques se recuperen pronto,los mejores años de mi vida se los debo a esa zona preciosa de mi querida PALENCIA,aunque muy lejos siempre en mi corazón

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