Cientos de personas participaron como público o narradores en el Maratón de Cuentos de la Biblioteca Pública de Palencia centrado en las bibliotecas móviles, con la presencia de una junto al edificio
Para los habitantes de los pueblos de la provincia de Palencia, la presencia del bibliobús en sus calles entra casi dentro de la misma normalidad que la entrada del panadero, el pescatero, el frutero en sus plazas… Donde no hay biblioteca pública, allí se desplazan (no exentos de visicitudes en los últimos meses) los bibliobuses de Palencia.
Pero para los niños o vecinos de la capital o de municipios donde sí radican bibliotecas estables (en la provincia de Palencia hay una veintena), la existencia de bibliotecas que se mueven sobre ruedas queda más cerca de la leyenda, de ser un ser mitológico como un unicornio, que una realidad. Un cuento. Como las decenas que ayer se contaron en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Palencia, en el maratón de cuentos que llegaba a su undécima edición, y en algunas de esas 20 bibliotecas municipales de Palencia. Un maratón centrado en las bibliotecas que viajan… y o también en las que hacen viajar. Los bibliobuses «los biblioburros, las bibliobicis, los bibliocohetes. ¿Qué más puede ser una biblioteca móvil?», preguntaba desde el escenario del Salón de Actos de la biblioteca de Eduardo Dato Erica González, mantenedora y narradora en este evento organizado por la Biblioteca Pública de Palencia.

En el acto de inauguración de este evento -que se repitió en algunas bibliotecas municipales de Palencia, con narraciones del cuento el Bibliobús de Alce-, participó el delegado de la Junta en Palencia, José Antonio Rubio, y jefa del Servicio Territorial de Cultura, Marta Cardeñoso.
Al escenario de su salón de actos se subieron, en sesiones de mañana alumnos de varios colegios e institutos de la capital y de la provincia, y de tarde adultos y público familiar, para narrar sus cuentos inventados o adaptados con las bibliotecas móviles y su labor como punto de partida, desarrollo y moraleja. Con más o menos fluidez, más cortos o más largos, lo importante era atreverse a narrar, a contar historias.
Además, para redondear la jornada, se apostó en la calle Eduardo Dato, frente a la biblioteca, una de esas bibliotecas móviles que recorren la provincia de Palencia: un bibliobús al que todos los participantes y personas que pasaban por la calle estuvieron invitados a subir a conocerlo. «Ah, que los bibliobuses son de verdad, no eran un cuento que os habíais inventado», decía sorprendido a sus profesoras un alumno de un centro educativo de la ciudad al salir del maratón de cuentos.
«Pues no había entrado nunca en uno, lo había visto en la calle, por la carretera, pero no me imaginaba que era así», expresaba un adulto. También había quien recordaba como cuándo vivía en un pueblo, acudía periódicamente al bibliobus a por sus lecturas o preguntaba por qué, a su pequeño pueblo de la montaña palentina no iba este servicio, cargado de libros, DVD, revistas y muchos cuentos, «al menos en verano».
Además del maratón de cuentos durante este mes de diciembre permanecerá en la Biblioteca un buzón en el que escribir una carta o un pequeño relato al bibliobús. En la colaboración con este evento han participado además de la Biblioteca Pública de Palencia, De tal cuento, tal astilla (con Erica González y David Castro), Las que habitan (con Andrea Martín), César Tejero (en la parte musical) y Mercedes Herrero de Pez Luna Teatro (colaborando en las diferentes actividades relacionadas) y los Bibliobuses de Palencia.









