En el recorrido por el talento joven palentino, en ‘PaCO Magazine’ y ‘Palencia en la Red’ conocemos este mes a una agente de la policía local, Clara Sierra, que ingresó en el cuerpo a los 21 años de edad.
¿Siempre te había llamado la atención ser policía o ha sido algo que ha ido llegando con el tiempo, en algún momento en concreto?
Siempre he querido ser policía. En el instituto cuando te hacían la típica pregunta de qué quieres ser de mayor mi respuesta era siempre clara: ser policía. También he crecido con una muy buena referencia en casa, que ha hecho que me interesase por este apasionante trabajo desde muy pequeña y desde luego es mi vocación, no me veo en un trabajo que no sea este.
¿Hace cuánto entraste en el cuerpo de la Policía Local?
Aprobé hace 6 años.
¿Cómo fue el proceso para entrar? ¿Qué partes son las más duras?
La oposición consta de 5 pruebas que son: las pruebas físicas, que en nuestro caso se tratan de 5 ejercicios y tienes que aprobarlos todos, el segundo es el test teórico, el tercer examen es un supuesto práctico a desarrollar sobre cómo actuar y tipificar situaciones que se te pueden dar como policía, el cuarto es un psicotécnico en el cual también te pueden llamar para realizarte una entrevista personal y por último un reconocimiento médico. El proceso es bastante duro en general y también depende mucho de las circunstancias personales de cada uno, en mi caso las ganas de formar parte del cuerpo y el apoyo de mi familia fueron fundamentales.
¿Cómo recuerdas tus primeros días como agente de la Policía Local?
Con muchísima ilusión y muchísimas ganas de trabajar. Para mi pertenecer al cuerpo con 21 años con todo el sacrificio que había detrás era un orgullo muy grande.
¿Algún momento de esos iniciales que recuerdes especialmente?
Recuerdo con especial cariño el primer día que me probé el uniforme y también el momento de ir a mi primer aviso en emergencia con las luces y las sirenas puestas para ir a socorrer a un ciudadano, son momentos y sensaciones únicas.
¿Cómo es el día a día de un agente de la Policía Local?
El día a día de un policía local es muy variado. Nuestra jornada comienza con un briefing donde se revisan las órdenes del día y se distribuyen los servicios y después a patrullar por las calles. Una parte fundamental es el trabajo de vigilancia preventiva por las calles y atender a los requerimientos directos de los ciudadanos, desde molestias por ruidos o conflictos vecinales, hasta situaciones que requieran una actuación inmediata como peleas, una violencia de género o cualquier incidente sanitario. Además, también realizamos controles de tráfico y actuaciones administrativas propias del ámbito local como controles de establecimientos y apoyo de eventos. Nunca sabes qué te espera ya que atendemos a todo tipo de incidencias y conflictos y nunca se sabe que te va a deparar la jornada, ni siquiera sabes si llegarás sano y salvo a tu casa.
¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?
El tener una posibilidad real de ayudar a las personas y contribuir a la seguridad de esta ciudad es muy gratificante. También, cada día tenemos una jornada de trabajo diferente, nunca sabes qué te va a deparar el día y eso me encanta.
¿Alguna intervención que te haya marcado de verdad?
Hay muchas intervenciones que han sido desagradables y complicadas. Te puedo decir desde atender a una chica muy joven a la cual acababan de agredir sexualmente a atender a mujeres que acaban de sufrir cualquier tipo de aberraciones y maltrato por parte de sus parejas y muy especialmente en las que hay niños de por medio los cuales también sufren algún tipo de violencia. También recuerdo especialmente el día de fiestas de Palencia en el cual hubo un tiroteo en el ferial, mi compañero y yo llegamos los primeros y mientras todo el mundo salía corriendo de ahí nosotros teníamos que entrar. En esa intervención acabamos llevando al hospital en la parte trasera del patrulla a un chico de 17 años con un disparo en la femoral… Son cosas que no se olvidan. También cuando te toca ir a intervenciones en las que descubres que la persona se ha quitado la vida y tienes que comunicarlo a la familia.
¿Un momento bonito del que te acuerdes siempre?
Se me viene a la cabeza una intervención que tuvimos con una niña de 2 años la cual sufrió un fuerte traumatismo craneoencefálico y estaba inconsciente a nuestra llegada. Los padres apenas podían reaccionar, estaban en shock. Mi compañero y yo fuimos los primeros intervinientes y acabamos llevando a los padres y a la menor al hospital con la mayor brevedad posible mientras atendíamos a la menor. Días más tarde mientras me encontraba cubriendo un evento se acercó la madre con la pequeña en perfecto estado dándome las gracias con lágrimas en los ojos. Esos momentos, desde luego, son los más bonitos, cuando la gente muestra su agradecimiento a tu trabajo, se agradece mucho y siempre son momentos muy emotivos.
¿Cómo ves Palencia desde dentro, desde los ojos de alguien que la recorre trabajando?
Palencia, desde los ojos de alguien que la trabaja, se ve más humana. Tiene nombres, caras repetidas y rutinas. Al final, al ser una ciudad de tamaño medio conoces bien sus barrios, sus rutinas y su gente. Eso te hace anticiparte muchas veces a los problemas y trabajar mucho desde la prevención y la proximidad. También ves que, aunque sea una ciudad tranquila, tiene sus conflictos diarios y ahí el papel del policía es estar presente para mantener ese equilibrio que hace que Palencia sea una ciudad segura.
¿Hay algo del trabajo que, cuando entraste, no te imaginabas para nada?
La indefensión que sufrimos a veces por parte de la administración. Creo que no se valora y que desconoce todo lo que hay detrás de este trabajo. Tampoco me imaginaba que la formación profesional fuese, para mi parecer, muy escasa. Si quieres estar bien formado tienes que hacerlo por tu cuenta y pagándolo de tu bolsillo.
¿Cómo llevas la presión de saber que a veces os toca gestionar situaciones delicadas?
Personalmente es algo que llevo bien por mi forma de ser y porque me preocupo en formarme lo máximo posible para saber gestionar cualquier tipo de situación. En este trabajo la formación y la autogestión es fundamental.
¿Afecta este trabajo a la vida personal? ¿Te llevas cosas a casa?
Somos policías 24h 365 días al año por lo que inevitablemente siempre tienes ese modo “alerta” activado y nunca sabes si vas a tener que intervenir. Da igual dónde o con quién estés también. En este último año se ha incrementado una barbaridad las agresiones a policías fuera de servicio como la que recientemente acabó con la vida de un policía nacional en Valencia, por lo que claramente este trabajo puede afectar y mucho en tu vida, incluso acabar con ella.
También en mi caso. Llevo 4 años trabajando en el turno fijo de noche por lo que vivo al revés del mundo, cosa que sí que acaba afectando, a unos compañeros más que a otros, pero afecta. Al final te afecta a la salud a largo plazo.
Personalmente intento no llevarme el trabajo a casa, aunque a veces es inevitable. La cuestión es saber gestionarlo y apoyarte en tus seres queridos
¿Cómo es abrirte hueco en un cuerpo aún muy masculino?
Yo estoy encantada con mis compañeros. Personalmente no he tenido ningún problema respecto a este tema. Al final, al igual que yo, a mi lado quiero a un compañero/a que sepa que tiene la formación adecuada y que va a responder el día de mañana en la calle ante cualquier situación. Ellos exigen lo mismo, no es cuestión de género sino de estar cualificado para el puesto de trabajo a desarrollar.
¿Qué valores dirías que necesita alguien para dedicarse a esto?
Para mi ser un buen policía exige tener una buena capacidad para resolver problemas, tener habilidades de comunicación y empatía con el ciudadano. También ser una persona íntegra, honesta, responsable, disciplinada para mantener una buena conducta profesional, imparcial, que sepa trabajar en equipo, valiente y con un buen control emocional.





