Hay debates que en el medio rural ya no admiten teorías ni promesas. Solo hechos. Y hoy, en Paredes de Nava, se han puesto cifras, nombres y resultados sobre la mesa. la vivienda puede ser una herramienta real contra la despoblación cuando existe voluntad, estructura y colaboración.
En el Centro de Artes Escénicas Jorge Manrique se ha presentado el desarrollo de tuTECHÔ Rural en el municipio, acompañado del informe elaborado por EY en colaboración con Vivaces. La jornada ha combinado análisis técnico y experiencia práctica, pero lo verdaderamente relevante no ha estado solo en el papel, sino en lo que ya está ocurriendo en el pueblo.
El alcalde, Luis Calderon Najera, lo resumió con una frase que no es habitual escuchar en la España interior:
“Hoy es el día en que Paredes tiene la misma población que hace diez años.”
Un dato que en Castilla y León tiene un peso especial. Según explicó, el municipio ha incorporado 49 nuevos vecinos en el último año, con una consecuencia directa y tangible: 19 nuevos alumnos en el colegio, que supera ya el centenar de matrículas. En una provincia donde la pérdida de escolares suele anticipar el declive demográfico, esta cifra adquiere un significado estructural.
Calderón fue claro en el diagnóstico:
“Había familias dispuestas a venir, pero no había casas habitables en el mercado.”
La activación de once viviendas, adquiridas y ocupadas prácticamente de inmediato, ha permitido desbloquear esa barrera. No era falta de interés por vivir en el medio rural; era falta de oferta adecuada.
Un modelo con vocación de arraigo
Desde tuTECHÔ, Blanca Hernández subrayó que el objetivo no es únicamente rehabilitar inmuebles, sino generar estabilidad:
“Repoblar no es mover personas, es crear condiciones para que puedan quedarse y desarrollarse.”
El informe presentado por EY incidió en esa misma línea. Ignacio García López defendió que:
“La vivienda debe situarse en el centro de cualquier estrategia eficaz contra la despoblación.”
El análisis parte de una realidad conocida en muchos pueblos de Palencia: existe parque de vivienda vacía, pero falta inversión inicial, gestión profesional y un modelo que conecte oferta y demanda con continuidad financiera.
Resultados que van más allá del padrón
El balance presentado es concreto:
- 11 viviendas activadas.
- 49 nuevos vecinos empadronados.
- 19 nuevos escolares.
- Recuperación del nivel poblacional de hace una década. (Que espera alcanzar los 2.000 habitantes)
Pero el impacto no es solo estadístico. En el colegio conviven alumnos de 12 nacionalidades distintas, reflejo de una realidad diversa que está enriqueciendo la vida social del municipio. Una cultura híbrida que suma, que mezcla trayectorias y que demuestra que la integración no es una consigna, sino una práctica diaria.
En este proceso ha sido relevante la labor de Talento 58. Ignacio-Álvaro explicó el trabajo de acompañamiento que vienen desarrollando desde hace tres años con personas que buscan una nueva oportunidad. Destacó el caso de refugiados venezolanos que hoy están plenamente integrados en Paredes, y defendió la necesidad de innovar y fortalecer los vínculos entre los distintos actores que participan en el proyecto.
Especialmente emotivo fue el testimonio de Sergio Zamora, poeta cubano, que llegó a la localidad en busca de recuperar la esperanza y encontrar la estabilidad. Explicó cómo en Paredes ha recuperado la ilusión por escribir y cómo él y su familia sienten ya este territorio como propio. Recalcó, además, una idea que hizo mella el auditorio: quienes llegan deben aportar, trabajar y comprometerse con la comunidad, no limitarse a recibir.
Una propuesta escalable
En las mesas de debate se abordó la cuestión clave: ¿es un caso aislado o un modelo replicable?
La experiencia de Paredes apunta a que es exportable si se dan cuatro condiciones claras:
- Vivienda susceptible de rehabilitación.
- Compromiso activo del ayuntamiento.
- Demanda real de familias.
- Estructura financiera estable y profesionalizada.
Luis Calderón defendió incluso la necesidad de avanzar hacia un nuevo marco más ágil en política de vivienda —la “vivienda repoblada”— que permita actuar con mayor rapidez y menos burocracia y con un coste mucho menor. También insistió en la importancia de la colaboración público-privada como herramienta imprescindible para dar estabilidad a estos procesos.
Y también de la necesidad de contar con entes supramunicipales o de ámbito superior que puedan asumir la gestión de estos alquileres en municipios con escasa estructura administrativa y baja población, garantizando profesionalización, estabilidad y continuidad en el tiempo.
En una provincia como Palencia, con vivienda cerrada en muchas cabeceras de comarca y municipios con servicios básicos consolidados, el modelo se presenta como una opción viable. Y por extensión, como una fórmula aplicable en otras zonas de Castilla y León y de la España interior que comparten diagnóstico.
Una segunda mesa para mirar más allá de Paredes
Si la primera parte de la jornada puso el foco en lo que ya está ocurriendo en Paredes de Nava, la segunda mesa sirvió para abrir el plano y comprobar que la activación de vivienda rural no es una excepción aislada, sino una línea de trabajo que empieza a tomar cuerpo en distintos territorios del interior.
Moderada por el periodista Pablo Maderuelo, vinculado a Vivaces, la conversación giró en torno a experiencias que, desde realidades distintas, comparten un mismo diagnóstico. El acceso a vivienda digna y gestionada de forma profesional es condición imprescindible para fijar población.
Mayte Ferrero, desde Honorse en tierras segovianas, explicó cómo en su territorio se están impulsando fórmulas para movilizar vivienda cerrada y facilitar la llegada de nuevos vecinos. Subrayó que el reto no es solo técnico o inmobiliario, sino también cultural: generar confianza entre propietarios, ayuntamientos y familias. La clave, señaló, está en acompañar los procesos y en dotarlos de seguridad jurídica y estabilidad.
Desde el corazón de Aragón, Elena Yguaz, representante de Adefo, compartió la experiencia aragonesa en dinamización territorial. Puso el acento en la necesidad de que los proyectos de vivienda vayan ligados a empleo y servicios, y defendió el papel de los grupos de acción local como piezas fundamentales para articular este tipo de iniciativas en comarcas rurales.
Por su parte, Javier Martín, desde Tierras del Cid, aportó la visión de territorios que, como buena parte de la Castilla interior, afrontan una doble realidad, patrimonio inmobiliario disponible y escasa rotación en el mercado. Insistió en que sin instrumentos ágiles y cooperación público-privada resulta muy difícil activar ese parque de viviendas y convertirlo en oportunidad.
La mesa dejó una conclusión compartida, el caso de Paredes no es un fenómeno aislado, sino un ejemplo que se inserta en una tendencia más amplia en la España interior. Allí donde hay vivienda susceptible de rehabilitación, voluntad municipal y una estructura de acompañamiento, el modelo puede adaptarse.
Más que copiar fórmulas, lo que se defendió fue la necesidad de replicar principios: profesionalización en la gestión, coordinación entre actores locales y una visión a medio y largo plazo. Porque la repoblación no se improvisa, pero sí puede planificarse.
Y esa, precisamente, fue la sensación que dejó la jornada, que el reto demográfico no se resuelve con discursos, sino compartiendo experiencias que demuestran que hay camino, método y resultados.
Lo que hoy se ha presentado en Paredes de Nava no es una idea en fase experimental. Es una experiencia en marcha, con resultados medibles y rostros concretos. En una tierra acostumbrada a hablar de pérdidas, escuchar datos de recuperación no es menor.
Quizá la enseñanza más importante sea esta, cuando la vivienda deja de ser un problema y se convierte en herramienta, el futuro deja de ser una palabra abstracta y empieza a tener dirección.
















