El merecido homenaje de Palencia a José María Paniagua, el pintor que convirtió la adversidad en arte

La exposición antológica organizada por Thieldón en el claustro de la Catedral rescata la trayectoria de uno de los artistas más singulares de la provincia, cuya obra trascendió las limitaciones físicas para convertirse en un ejemplo de dignidad
Pintor trabajando en su estudio con un caballete y pinceles
Foto: Brágimo

Jesús García-Prieto / ICAL

La historia de José María Paniagua no puede contarse únicamente a través de sus cuadros. Sus paisajes, retratos y composiciones abstractas constituyen una parte esencial de su legado, pero detrás de cada pincelada existe también una historia de esfuerzo, constancia y superación personal que ha marcado profundamente a quienes le conocieron. Casi un año después de su fallecimiento, ocurrido el 9 de agosto de 2025 a los 70 años, la Asociación de Artistas Plásticos Palentinos Thieldón ha querido rendirle homenaje con una exposición antológica en el claustro de la Catedral de Palencia, un espacio que reúne 24 obras seleccionadas para recorrer tres décadas de trayectoria artística.

Para Carlos Mediavilla, cofundador de Thieldón y uno de los impulsores de la muestra, la iniciativa responde a una deuda moral con un artista que siempre estuvo comprometido con la asociación y con la vida cultural palentina. “Siempre ha colaborado con nosotros, siempre le hemos llamado y siempre ha querido participar”, explica a la Agencia Ical. Tras su fallecimiento, los responsables del colectivo consideraron que había llegado el momento de dedicarle una exposición individual que permitiera mostrar al público la verdadera dimensión de su trabajo.

Pintura enmarcada en una exposición de arte en un edificio histórico
Una obra de José María Paniagua en una exposición de arte.

La propuesta fue recibida con entusiasmo por Josefina, su viuda, quien abrió las puertas de su casa para que los miembros de la asociación pudieran seleccionar las obras que formarían parte del homenaje. “Nos dijo: venís a casa y elegís los cuadros que queráis”, recuerda Mediavilla. De aquella visita surgió una selección de 24 piezas que buscan ofrecer una visión global de la producción de Paniagua, más allá de la imagen que muchos tenían de él como pintor de paisajes.

Hablar de José María Paniagua es hablar inevitablemente de paisaje. Sus representaciones de la naturaleza y del entorno castellano constituyen la parte más conocida de su obra y la que le otorgó un reconocimiento especial entre artistas y aficionados al arte. Sin embargo, la intención de la exposición ha sido precisamente demostrar que su universo creativo era mucho más amplio.

“Paniagua fundamentalmente hacía paisajes, y la verdad es que los bordaba”, afirma Mediavilla. Lo que más le impresionaba de sus cuadros era la capacidad para generar profundidad. “Tenían una profundidad increíble. Los árboles, los matorrales, la forma en la que construía el paisaje… era algo que llamaba muchísimo la atención”.

Jose María Paniagua en su estudio rodeado de pinturas
Jose María Paniagua, pintor, en su estudio lleno de obras.

Buena parte de la exposición está dedicada a esas obras que le hicieron popular. Varios paisajes muestran esa sensibilidad especial para captar la atmósfera del campo castellano, los cambios de luz y la sensación de inmensidad que caracteriza a muchos rincones de la provincia. Entre ellos aparece también una escena tradicional con ovejas, una imagen profundamente ligada al imaginario rural de Castilla y León.

Sin embargo, la muestra también reserva espacio para facetas menos conocidas. Los visitantes pueden contemplar dos obras abstractas que revelan la inquietud creativa del artista y su interés por explorar otros lenguajes plásticos. También se exhiben retratos y escenas de interior que permiten descubrir registros distintos a los que habitualmente se asocian con su nombre.

“Hablar de Paniagua es hablar de paisajes, pero yo creía que también había que representar el otro tipo de pintura que hacía, porque también era suya y en determinados momentos él quiso expresarse de esa manera”, señala Mediavilla.

Dos pinturas de paisajes enmarcadas en una pared verde
Obras de José María Paniagua en una exposición.

La diversidad de estilos constituye, precisamente, uno de los aspectos que más está sorprendiendo a quienes visitan la exposición. Muchos conocían únicamente sus paisajes y descubren ahora una producción mucho más amplia de lo que imaginaban. “La gente nos dice: ‘¿Esto también lo hacía Paniagua?’. Y sí, también lo hacía”, comenta.

Para quienes forman parte de Thieldón, uno de los mayores aciertos de la iniciativa ha sido ofrecer una muestra individual, algo poco frecuente en la trayectoria reciente del artista. Durante años, Paniagua participó en numerosas exposiciones colectivas organizadas por la asociación. Sin embargo, en ese tipo de muestras resulta difícil apreciar la evolución completa de un creador. Cada artista aporta una o dos obras y el visitante recibe una visión fragmentada de su trabajo.

Exposición de pinturas de José María Paniagua en un espacio cultural
Vista de la exposición de pinturas de José María Paniagua en un espacio cultural.

“Cuando ves una exposición colectiva no llegas a conocer realmente al autor”, explica Mediavilla. “En una individual sí puedes apreciar su evolución, ver cómo ha ido desarrollando sus ideas y cómo ha plasmado lo que quería expresar en cada momento”.

La exposición del claustro permite precisamente ese recorrido. Comienza con un autorretrato que abre simbólicamente la muestra y que constituye una de las piezas más significativas del conjunto. Junto a él aparece un dibujo a lápiz de Josefina realizado muchos años atrás.

La presencia de ambos trabajos no es casual. Mediavilla considera que resultaba imprescindible incorporar a la exposición la figura de la mujer que acompañó al artista durante buena parte de su vida. “Queríamos que estuviera ella porque representa a alguien que le acompañó durante tantos años. El público también debía conocerla”.

Puerta con cuadros en una pared de piedra con cruz
Una puerta decorada con cuadros en un entorno de piedra. La cruz añade un toque religioso.

Si hay un aspecto que convierte la obra de José María Paniagua en algo excepcional, ese es el contexto en el que fue creada. Paniagua vivió durante años con una grave discapacidad física derivada de una tetraplejia. Una situación que podría haber supuesto el abandono de la actividad artística, pero que, en su caso, se convirtió en un desafío que afrontó con una determinación extraordinaria.

Para Mediavilla, cualquier aproximación a su obra debe tener presente esta realidad. “Es un hombre que estaba tetrapléjico. La movilidad que tenía era muy limitada. Y gracias a que su mujer le echaba una mano podía seguir trabajando”.

Detrás de cada cuadro existía un esfuerzo cotidiano invisible para quienes únicamente contemplan el resultado final. Josefina desempeñaba un papel fundamental en ese proceso creativo. Preparaba los materiales, le ayudaba con los óleos, cambiaba la posición de los lienzos y realizaba todas aquellas tareas que permitían al artista concentrarse en la pintura.

“Él mismo decía que sin Josefina no habría podido hacer muchos de los cuadros”, recuerda Mediavilla. “Cuando estaba pintando, ella tenía que estar muy pendiente para moverle el cuadro, cambiarlo de posición o prepararle el material”. Esa colaboración constante convirtió la creación artística en una labor compartida que hoy adquiere un significado especial dentro del homenaje.

Retrato de Jose María Paniagua, pintor español, con fondo arquitectónico.
Este retrato muestra a Jose María Paniagua, un destacado pintor español.

“Cuando vemos una obra de arte también tenemos que entender el entorno en el que se ha realizado”, reflexiona. “Quienes tenemos autonomía hacemos un cuadro y ya está. Pero una persona con esas limitaciones necesita una ayuda muy importante”.

Aunque la calidad pictórica de José María Paniagua resulta indiscutible para quienes conocen su obra, Carlos Mediavilla considera que su principal aportación trasciende incluso el ámbito artístico. “Lo más importante es que nunca se rindió”, afirma. A su juicio, el legado del pintor palentino constituye un ejemplo de cómo afrontar las dificultades sin renunciar a la vocación personal. “Una discapacidad es una discapacidad y hay que valorarlo sobre todo por eso, porque siguió trabajando y siguió estando ahí”.

Por encima de cualquier reconocimiento artístico, Mediavilla destaca la lección humana que deja su trayectoria. “Creo que aportó dignidad a la discapacidad. Particularmente, pienso que eso es lo más importante de todo”. La afirmación cobra aún más fuerza cuando procede de alguien que ha compartido durante años espacios expositivos con él y ha conocido de cerca tanto sus limitaciones como su capacidad para sobreponerse a ellas.

Los propios artistas que contemplaban sus trabajos reconocían la calidad de una obra que nunca estuvo condicionada por las dificultades físicas de su autor. “Los grandes pintores se daban cuenta de ello. Veían que el impedimento que tenía no le había privado de seguir trabajando y además de hacerlo muy bien”.

Pintura de paisaje enmarcada con tonos cálidos y nubes
Obra de arte que muestra un paisaje vibrante y colorido.

La elección del claustro de la Catedral de Palencia tampoco responde al azar. Para Thieldón se trata de uno de los espacios expositivos más especiales de la ciudad y un lugar que exige un cuidado particular. “Cuando vamos al claustro sabemos que vamos a un claustro”, explica Mediavilla. “No es simplemente una galería de arte. Es un espacio con una identidad propia que también hay que respetar y dignificar”.

La asociación lleva años organizando exposiciones en este enclave y considera que el homenaje a Paniagua merecía desarrollarse en un entorno de estas características. La combinación entre la arquitectura histórica del recinto y la obra del artista genera un diálogo que añade profundidad a la experiencia del visitante. No se trata únicamente de contemplar cuadros, sino de hacerlo en un espacio cargado de simbolismo y memoria.

La exposición dedicada a José María Paniagua forma parte de una filosofía más amplia que la Asociación Thieldón viene desarrollando desde hace años: recuperar y mantener viva la memoria de artistas palentinos cuya obra corre el riesgo de quedar relegada al olvido tras su fallecimiento.

Mediavilla recuerda que el año pasado la asociación realizó un esfuerzo similar con el ceramista Manuel Ceinos, otro creador al que considera fundamental dentro del patrimonio artístico de la provincia. “Estas personas que han trabajado durante toda su vida y que han fallecido merecen seguir siendo valoradas”, sostiene. “Y la única manera de conseguir que la gente no las olvide es mantenerlas presentes en las exposiciones”.

Sala de exposición con pinturas de Jose María Paniagua en la pared.
Vista de la exposición de pinturas de Jose María Paniagua en una sala histórica.

En su opinión, la memoria cultural necesita un trabajo constante. De lo contrario, incluso los artistas más destacados terminan desapareciendo del imaginario colectivo con el paso del tiempo. Por ello, la presencia de Paniagua no concluirá con esta exposición. Thieldón trabaja ya en un proyecto para llevar muestras colectivas a diferentes localidades de la provincia a partir del próximo otoño, en colaboración con la Diputación de Palencia. La intención es acercar el arte a las zonas rurales y, al mismo tiempo, seguir difundiendo la obra de autores que han dejado una huella importante en la creación artística palentina. Entre ellos estará también José María Paniagua.

La respuesta del público durante las primeras semanas de apertura confirma que el homenaje era necesario. Los visitantes descubren no solo la calidad de la obra expuesta, sino también la dimensión humana de quien la creó. Para muchos supone la oportunidad de acercarse por primera vez a un artista que conocían únicamente de nombre. Para otros representa un reencuentro con un creador cuya presencia fue habitual durante años en la vida cultural de Palencia. En ambos casos, la sensación parece coincidir: la exposición permite comprender mejor quién fue José María Paniagua.

Hombre observando pinturas en una exposición de arte
Un visitante contempla las obras en la exposición de Thieldón. La muestra destaca el talento de artistas locales.

La muestra permanecerá abierta hasta el 30 de junio, pero su significado trasciende esas fechas. Más allá de los cuadros colgados en las paredes del claustro, constituye una reivindicación de la memoria, del esfuerzo y de la capacidad del arte para vencer las limitaciones. Porque, como resume Carlos Mediavilla, la verdadera grandeza de Paniagua no radica únicamente en la belleza de sus paisajes o en la calidad de su pintura. Está también en la determinación con la que siguió creando cuando las circunstancias invitaban a abandonar.

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