El senador palentino participa en la Conferencia Interparlamentaria de la Unión Europea sobre Agricultura y defiende medidas para facilitar la incorporación de jóvenes y mujeres al campo, reducir la burocracia y reforzar la competitividad del sector
El senador por Palencia, Jorge Martínez Antolín, ha participado esta semana en la Conferencia Interparlamentaria de la Unión Europea sobre Agricultura, celebrada en Dublín bajo el lema “Garantizar el futuro de la agricultura: de la política a la práctica – Relevo generacional, las mujeres en la agricultura y la seguridad alimentaria”.
Durante su intervención, Martínez Antolín alertó de que Europa se enfrenta a un grave problema de falta de relevo generacional y de incorporación de mujeres al sector agrario, una situación que compromete el futuro del campo y la seguridad alimentaria europea si no se adoptan medidas decididas.
Martínez Antolín hizo referencia también al grave problema de los incendios forestales, una realidad que, a su juicio, está estrechamente relacionada con el progresivo abandono del medio rural. En este sentido, recordó que entre 2020 y 2023 desaparecieron 111.000 explotaciones agrarias en España, una circunstancia que contribuye a la pérdida de actividad en el territorio y al incremento del riesgo de incendios. Desde este punto de vista cobra más importancia que nunca impulsar el relevo generacional como una herramienta clave para garantizar la actividad en el medio rural y proteger nuestros espacios naturales.
Asimismo, defendió la necesidad de revisar las medidas y normativas medioambientales que se han puesto en marcha en los últimos años, en muchos casos, restringen actuaciones tradicionales que durante décadas han llevado a cabo agricultores y ganaderos y que contribuían al mantenimiento del paisaje y a la prevención de incendios. El senador apostó por reforzar el apoyo a la ganadería extensiva, al considerar que desempeña un papel esencial en la limpieza de los montes y en la reducción del combustible vegetal.
Enumeró las principales barreras que dificultan la incorporación de nuevos agricultores: la falta de acceso a la tierra, las dificultades para obtener financiación, la escasa rentabilidad de muchas explotaciones, un marco regulatorio excesivamente complejo, la lenta implantación de la innovación y las carencias en infraestructuras y servicios básicos en el medio rural, como la cobertura móvil o el acceso a internet de alta velocidad.
El senador también expresó su preocupación por la incertidumbre sobre el futuro presupuesto de la Política Agraria Común (PAC). En este sentido, advirtió de que cualquier reducción de los fondos dificultaría la puesta en marcha de políticas eficaces para favorecer la incorporación de jóvenes y mujeres al campo, precisamente cuando más necesarias son.
Para revertir esta situación, Martínez Antolín defendió un conjunto de medidas que permitan hacer atractivo el ejercicio de la actividad agraria. Entre ellas destacó ayudas directas a la incorporación, acceso preferente al crédito, incentivos fiscales, mejoras en los seguros agrarios para jóvenes, instrumentos que faciliten la transferencia de tierras y la colaboración con el Banco Europeo de Inversiones.
Igualmente, subrayó la necesidad de que la futura PAC incorpore plenamente la perspectiva del agua, mediante un gran Plan de Infraestructuras Hidráulicas, el impulso del regadío sostenible, el aprovechamiento de aguas regeneradas y la aplicación de nuevas tecnologías para una gestión más eficiente de este recurso estratégico.
En materia normativa, reclamó reducir la burocracia y las cargas administrativas que soportan agricultores y ganaderos, y una actualización del marco europeo de biotecnología que permita aprovechar los avances científicos para desarrollar variedades más resilientes y sostenibles, al tiempo que insistió en la necesidad de garantizar condiciones de competencia justas entre los productores europeos y los productos importados mediante la aplicación efectiva de cláusulas de reciprocidad y salvaguarda en los acuerdos comerciales.
Finalmente, el senador aseguró que defender la Política Agraria Común es defender el futuro del campo, la seguridad alimentaria de Europa y la vida en el medio rural. Hizo un llamamiento al Consejo Europeo y a los Gobiernos nacionales, especialmente al de España, para que respalden un modelo agrícola fuerte, competitivo y capaz de garantizar el relevo generacional.


