La localidad prevé recibir hasta 500 vehículos más al día, algo que preocupa, especialmente, en época de vendimia
ICAL
Pesquera de Duero (Valladolid) se prepara para convivir con un aumento del tráfico provocado por el desvío provisional de la A-11, desde San Bernardo en dirección Soria. La localidad vallisoletana afronta “con cierta incertidumbre” una situación que, según reconoce su alcalde, José Luis Martínez, en declaraciones a Ical, puede suponer la llegada de “alrededor de 500 vehículos” adicionales a unas carreteras que, además, se encuentran a las puertas de uno de los momentos de mayor actividad del año: la vendimia.
“Ahora mismo tenemos un poco de incertidumbre porque no sabemos cómo va a funcionar”, explica Martínez, quien señala que por las vías que atraviesan el municipio circulan actualmente alrededor de 1.300 vehículos en la carretera de la Diputación y otros 500 en la carretera de la Junta. A estas cifras se podrían sumar unos 500 vehículos más como consecuencia del desvío.
El regidor considera que, en principio, “la carretera lo puede asumir”, aunque no esconde su preocupación por el momento clave del año para la zona, la llegada de la vendimia, algo que puede complicar la situación “porque se multiplica por cuatro o por cinco el tráfico”, advierte, quien recuerda que buena parte de esos desplazamientos corresponden a vehículos agrícolas que circulan a baja velocidad y que, por sus características, “son difíciles de adelantar”.
El temor de los vecinos
La preocupación también se muestra entre los vecinos, especialmente por el efecto que el aumento de tráfico puede tener sobre la seguridad de niños y mayores. En la puerta de un bar, un par de residentes de la localidad pone el foco en las dificultades que pueden producirse cuando coincidan varios vehículos en la carretera principal de Pesquera de Duero. “Se juntan dos coche y dos camiones y no pasa ninguno”, asegura uno de ellos, antes de advertir de que “va a durar una semana”.
Para los vecinos, el calendario tampoco acompaña. La previsión de que la vendimia comience en torno al 15 de septiembre añade presión a unas carreteras que durante esas fechas multiplican su actividad.
“Ahora que empieza la vendimia es peor, hay 500.000 tractores aquí”, ironizan entre ellos, que consideran que el aumento del tráfico puede resultar especialmente problemático cuando coincidan vehículos convencionales con maquinaria agrícola. “El día 15, más o menos, que empieza la vendimia, y esto no puede ser”, lamentan.
Bicicletas, niños y tráfico pesado
El impacto no se limita a los conductores. Los vecinos también muestran su preocupación por quienes utilizan las vías de la localidad para desplazarse a pie o en bicicleta, ya que consideran que “es un problema para los niños y los chicos que están con las bicicletas y demás”.
Por ello, cuestionan la decisión de hacer pasar parte del tráfico por el interior de la localidad. “En vez de haber metido por aquí, lo podían haber desviado por fuera del pueblo y no meterse por aquí”, mantienen. El miedo por que suceda algo lo resumen en una frase: “Hasta que no pase ninguna desgracia”.





