Las organizaciones profesionales agrarias (opas) de Castilla y León urgieron hoy a la Junta la puesta en marcha de un fondo de 150 millones de ayudas directas para aliviar la situación de crisis del cereal en la Comunidad, apoyo inminente para apoyar el inicio de la campaña cerealista 2026-2027, que arranca en octubre, y medidas estructurales para evitar que la situación “ruinosa” marcada por los altos costes de producción y los bajos precios del producto se repitan en siguientes años.
Por esta razón, Asaja, UCCL, UPA y COAG han convocado, en unidad de acción, una protesta frente a la sede de Presidencia de la Junta, en Valladolid, este jueves, a las 11 horas (C/Santiago Alba), que coincidirá con la reunión del habitual Consejo de Gobierno y con la que pretenden presionar al Gobierno autonómico para que iguale la cantidad y el “modelo de ayudas directas y sin burocracia” que ha lanzado el Ejecutivo central y que permitirá liberar en la primera semana de septiembre 150 millones de euros para los 60.000 agricultores de la Comunidad, como recoge Ical.
El presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, sentenció que la cosecha de cereal en 2026 “ha sido mala”, con menos superficie sembrada, 1,5 millones de hectáreas, 300.000 menos que el año pasado, un 20 por ciento menos. En 2025, recordó, fue “buena”, pero al contar con costes altos “no se le sacó rentabilidad, a pesar de que el precio estaba bien”. Esa es la razón por la que los agricultores han decidido sembrar menos.
Dujo explicó este escenarios con cálculos de una explotación media. Así, con 4,9 millones de toneladas y 3.100 kilos por hectáreas (un 40 por ciento menos que la cosecha del año pasado), se alcanza un valor, con una media de 200 euros por hectárea, de 980 millones de euros. Sin embargo, los costes de producción, a algo más de 800 euros la hectárea, se elevan a 1.300 millones. “Hemos perdido, trabajando lo nuestro, 300 millones de euros, más que lo que esa superficie cobra de PAC”, lamentó.
Incidió en que un agricultor medio de cereal, con una explotación de 200 hectáreas, ha generado 163.000 euros de gasto y ha recogido 620.000 kilos, con unos ingresos de 124.000 euros. “Ha perdido casi 40.000 euros trabajando, cogiendo cereal, atendiendo sus fincas. No ha habido buena cosecha por la climatología, pero también debido a que los elevados costes de producción nos impiden hacer las cosas como las teníamos que hacer”, sentenció.





