Hace un año, Amelia Alonso atendía a Palencia en la Red tras proclamarse campeona de Europa con la selección española U16 en Rumanía. Hoy vuelve a hablar con este periódico después de un verano que le ha llevado a ser subcampeona del mundo U17, de nuevo campeona de Europa U16 y MVP del torneo continental.
Ha tenido poco tiempo para parar, para asimilar todo y para descansar. Entre un campeonato y otro, los entrenamientos, los viajes y algún que otro día en casa, Amelia ha ido encadenando experiencias nuevas. Y no solo en lo deportivo. Ya la paran por la calle para felicitarla, e incluso para pedirle fotos, y el pasado fin de semana fue homenajeada en el partido del Palencia Baloncesto, semanas después de haber sido recibida por el propio Ayuntamiento de Palencia.
También ha tenido que dar entrevistas. Unas cuantas. Y con 16 años, no es nada fácil. Amelia reconoce que al principio le daba vergüenza pero ahora lo lleva mejor. Se nota de un año a otro, cuando hablaba a este medio, el bagaje. Lo que no quiere es que todo lo que se está diciendo sobre ella cambie la forma en la que juega. Su entrenadora se lo dejó claro antes del Europeo: «No tienes que demostrar nada a nadie».
ENTREVISTA COMPLETA
Ha pasado ya un año desde la última vez que hablamos. Y vaya año… ¿Eres consciente de todo lo que has conseguido desde entonces o todavía no lo has asentado del todo?
La verdad es que estaba en el Europeo y, como era en el mismo sitio que el año pasado, pensaba: «Ostras, es que ya ha pasado un año desde la última vez que vine aquí». Y todo lo que ha pasado este año, el Mundial, el Europeo, todo lo que he conseguido tanto individual como colectivamente… Digo: «Jo, es una pasada».
Y además ha sido todo muy seguido. ¿Has conseguido disfrutarlo o ha sido más bien terminar una cosa y empezar otra?
Yo sabía que iba a ir a las dos competiciones y que iba a ser duro, porque en un verano ir a dos cosas tan grandes iba a ser complicado. Pero desde la FEB me han ayudado mucho. Me han dado tiempos y descanso para poder ir y disfrutar de las dos cosas sin agobiarme, sin tener estrés o frustración, por así decirlo.
¿Cómo ayudan desde la Federación a jugadoras tan jóvenes cuando están en campeonatos de este nivel?
Por ejemplo, en el Europeo estuve hablando con la jefa de todo y me estuvo ayudando para que estuviera tranquila y pudiera hacer las cosas que me salían. También con los tiempos. Para no comerme dos meses de verano entero, voy más tarde a los entrenamientos con la U17, voy al Mundial, me dan un descanso, me incorporo también más tarde con la U16, voy al Europeo y ahora tengo una semana y media en casa para luego volver.
Y descubres otro mundo. A nivel de organización, de medios, de todo lo que rodea a una competición internacional…
Sí. Al final tú vas allí y ves todo, cómo lo montan, cómo lo organizan, todas las cosas que hay, los medios, todo… y dices: «Jo, es súper profesional y súper chulo».
Si tuvieras que quedarte con algunas imágenes de todo este verano, ¿cuáles serían?
Dentro de la pista, con las finales, las medallas, los premios y, sobre todo, levantar el trofeo. Y fuera de la pista, muchísimas más, porque al final es donde más tiempo pasamos juntas. Estamos juntas, nos reímos y nos lo pasamos súper, súper bien.
Entre todo eso ha empezado también una parte que quizá no es para todo el mundo: que la gente empiece a hablar de ti, el dar entrevistas… ¿Cómo estás llevando todo esto?
Bueno, sobre que la gente hable de mí, por ejemplo, que me paren por la calle y me digan «Amelia, enhorabuena», y yo sin saber quién es… Por mí, encantada. Les digo «muchas gracias». Al final me gusta que me vean, que me apoyen y que reconozcan lo que hago, así que por esa parte estoy súper contenta.
A nivel de hacer entrevistas, al principio me daba un poco más de vergüenza. No quería ir mucho a entrevistas y eso, pero al final es contar lo que hago, no tiene más misterio. Y así la gente lo puede saber y me siguen dando la enhorabuena por la calle.
Has ido perdiendo un poco esa vergüenza.
Sí, qué remedio (se ríe)
Y todas las que te quedan…
Total (se ríe).
No sé cómo llevas también el tema de la presión. ¿Hay momentos en los que eso pueda pesar? En el sentido de ‘tener que demostrar’ todo lo que se puede decir de ti…
Bueno, pues puede ser que sí. En el Europeo, por ejemplo, yo ya había ido al Europeo y también al Mundial ese mismo año y tenía ganas de hacerlo bien. La entrenadora habló conmigo y me dijo que me olvidara de todo, de todo el mundo, de lo que dijeran, y que saliera a la pista e hiciera lo que yo sabía hacer. Que no tenía que demostrar nada a nadie, porque ya había demostrado todo lo que tenía que demostrar para poder haber ido a donde había ido.
Entonces eso es lo que hice y me ayudó a conseguir todo lo que he conseguido.
Tu familia también habrá sido importante para que todo esto no se convierta en una obligación y puedas seguir disfrutando.
Obviamente. Si yo no llego disfrutando, no habría ido. Si hubiera tenido la mínima duda de tener más presión o más miedo de ir para querer hacerlo bien, no habría ido ni de broma.
Con todo lo que has conseguido este verano, ¿te han llegado mensajes o llamadas de personas importantes del baloncesto que te haya sorprendido tener ahora al otro lado del teléfono?
Yo diría, por ejemplo, Awa Fam. Cuando me dieron el MVP y subieron la historia, me subió una historia y me puso un mensaje diciendo que estaba súper contenta, que se alegraba mucho por mí. La verdad es que me hizo mucha, mucha ilusión.
También se ha notado el cambio en la calle. En San Antolín, por ejemplo, ya te están reconociendo.
Sí. Ayer, por ejemplo, estaba yendo a los toros y me dice una chica: «Amelia». Me quito las gafas de sol y me dice: «Ah, eres Amelia, ¿me puedo hacer una foto contigo?». Y yo, obviamente, claro. Me encanta que me paren y me lo digan, la verdad.
¿Y te empiezan a hablar ya de futuro? De dónde puedes llegar, de próximos pasos…
Bueno, futuro como tal, ahora mismo en Valencia. Voy a empezar el Bachillerato y voy a acabarlo allí. De momento no tengo ninguna idea de dónde irme o qué hacer. Creo que cuando vayan pasando estos dos años ya me tendré que volver a pensar las cosas, pero de momento, en Valencia.
El pasado fin de semana, además, recibiste un homenaje en el partido del Palencia Baloncesto. Agradecida por ello, ¿no?
Claro que sí. Al final son gente que conozco de cuando jugaba aquí, en el Palencia también y de todo. Que me bajaran a la pista para que todo el mundo me aplaudiera me gustó mucho, la verdad.
¿Qué sentiste al verte ahí abajo, en un pabellón en el que habrás estado tantas veces?
Me bajaron y estaban por el micrófono diciendo que había ganado el Europeo, que había sido subcampeona del mundo… Y todo el mundo se puso de pie a aplaudirme. Y yo, claro, mirando ahí como una tonta, que se me caía la baba.
Hace unos años eras tú la que miraba a otras jugadoras como referentes. Ahora puede haber niñas en esa grada que te estén mirando a ti de la misma manera. ¿Te hace pensar eso?
Bueno, yo para eso tampoco… Me veo muy pequeña para eso, la verdad. Puede ser que sí, que haya niñas y que sus madres me lo digan y tal. Y me encanta, obviamente, porque yo también he sido una de ellas. Por eso me hace mucha ilusión.
¿Notas también el cariño de Palencia de una manera diferente ahora que hace un año?
Sí, la verdad que sí. Me hace mucha ilusión que me sigan y que me reconozcan, como hicieron en el Ayuntamiento, porque podrían decir «enhorabuena» y pasar de mí, que podrían hacerlo. Pero al ser también Palencia una ciudad no tan grande y que nos conocemos más o menos todos, que me reconozcan y que me lo digan por la calle me hace mucha ilusión.
Incluso te mencionaron las chicas del Palencia Femenino en su pregón. ¿Te gustaría algún día estar ahí?
Bueno, no lo descarto, la verdad. Pero tengo que darle todavía una vuelta, porque para eso todavía tengo un poquito más de vergüenza.
Y ahora toca dar otro paso importante: la Liga Challenge. ¿Qué esperas de esta nueva etapa?
Ahora voy a ir a la Liga Challenge, que es la segunda mejor liga profesional, después de Liga Femenina 1. Quiero ganar minutos, confianza y poder hacer lo mejor que pueda en esa liga, porque va a ser difícil, la verdad, porque ya es una liga profesional.
Es una categoría nueva para ti.
Sí, totalmente nueva. Yo estoy en formación, ahora mismo soy junior, y las ligas profesionales son Liga Femenina 2, Liga Challenge y Liga Femenina 1, que es la máxima. Entonces Valencia tiene un equipo en Liga Challenge y nos van a subir a algunas juniors para que demos ese paso y podamos ser profesionales más pronto y coger confianza.
Creo que el objetivo que me marco es poder jugar esa liga lo mejor que pueda, con confianza y ganando minutos poco a poco.





