J.A. / ICAL
Carlos Serrano (Segovia, 1984), comunista, de tradición marxista-leninista, tomará a partir del 17 de octubre las riendas de Izquierda Unida en Castilla y León, tras imponerse en primarias a Juan Gascón, quien ha sido el último coordinador autonómico. Sus propuestas para rearmar este espacio pasan por dar de nuevo la batalla por la clase trabajadora y la defensa del territorio, no solo por hablar de ecosocialismo, feminismo y diversidad. Es partidario de impulsar desde “abajo” y “a fuego lento” una política de alianzas con partidos, pero también con movimientos sociales como el Sindicato de Inquilinas. Ante la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre, advierte de que “hacer una coalición deprisa y corriendo no es la mejor manera de avanzar” y confía en que Podemos se termine sumando, si bien cree es es momento de ser ”solidarios» y no exigir “máximos”.
Acaba de ganar en las primarias al actual coordinador autonómico, Juan Gascón. ¿qué giro se propone dar al proyecto de Izquierda Unidad en la Comunidad?
La izquierda ha estado mucho tiempo hablando de feminismo, ecosocialismo y diversidad y eso está muy bien, pero también tenemos que centrarnos en los derechos de la clase trabajadora. Tenemos que salir a la ofensiva y defender el territorio de proyectos como las plantas de biometano.
Usted propone una IU “autónoma” y “reconocida”, además de “plural”. ¿Esto significa volver a las siglas clásicas? Es lo que propone el alcalde de Zamora.
Estamos abiertos a las coaliciones porque es algo necesario e imprescindible. Es importante hacer esas políticas de alianzas no solo con fuerzas políticas, sino también con los movimientos sociales, las asociaciones vecinales y los sindicatos para construir un espacio que logre el cambio en Castilla y León. IU es la fuerza política más fuerte en este espacio, eso es un hecho.
Quiere que IU esté más presente en los centros de trabajo y los barrios, ¿por qué se han alejado de los que han sido sus graneros electorales?
Hemos estado lejos de las necesidades materiales y vitales de las personas, que tienen como problema fundamental los precios de los productos básicos y la vivienda, que tiene que ser una prioridad objetiva. La gente no puede llenar la cesta de la compra con alimentos sanos y de calidad. De eso tenemos que hablar. Tenemos que poner en el centro los problemas de la clase trabajadora.
La fórmula de Izquierda Unida, una alianza que surgió en 1986, ¿necesita actualizarse a una nueva versión 2.0 tras la irrupción de movimientos políticos y ciudadanos?
Las organizaciones políticas nacen con unas aspiraciones y después evolucionan, pero seguimos siendo un movimiento político y social de matriz marxista, pero creemos que tenemos que hablar y entendernos con otras organizaciones como el Sindicato de Inquilinas, pero también con Ecologistas en Acción o CCOO para construir un gran movimiento contrahegemónico para acabar con las políticas neoliberales y de extrema derecha.
Tras el último batacazo electoral de las autonómicas, ¿por qué creen que los ciudadanos de Castilla y León no confiaron en la oferta política de IU y su coalición?
Vivimos tiempos muy complicados, porque antes de las elecciones habíamos formado la coalición Unidas Podemos y creo sinceramente que el procurador -Pablo Fernández- no hizo el trabajo necesario en el territorio. Además, no conseguimos reeditar esa alianza con Podemos y eso la gente no lo entiende. Nosotros sí habíamos trabajado, tenemos concejales en muchos municipios, pero la marca en la Comunidad no era la misma que en los ayuntamientos.
En cambio, hubo un voto mayoritario a PP y Vox, que vuelven a gobernar juntos. ¿Es imposible que la izquierda gobierne la Comunidad?
No lo veo así. Esta tierra lleva expulsando gente mucho tiempo, con un modelo productivo basado en la extracción de materias primas, recursos y energía, y en exportar mano de obra barata a otros territorios. Esto hace que esta tierra sea un poco más difícil para la izquierda, pero desde luego se ha producido un cambio social que no había hace 20 ó 30 años. Los incendios tarde o temprano terminarán generando un giro social, como los proyectos vinculados a las plantas de biometano o las minas a cielo abierto
En su opinión, ¿cómo debe combatir su espacio el auge de proyectos de la extrema derecha o lo que ustedes llama ola reaccionaria?
Ellos mienten. Están interesados en su batalla cultural y en presentarse como defensores de la tradición del campo y del odio al diferente, a las personas llegadas de fuera, a las minorías o a las mujeres. Nosotros tenemos que hablar de las necesidades de la gente para quitarle la careta a la extrema derecha. Aquí no pueden pagar la vivienda o les cuesta llegar a fin de mes, tanto al votante del PP, como al de Vox, como al de IU.
Las próximas elecciones generales se han cruzado en el proceso orgánico de IU en Castilla y León. ¿Qué expectativas tienen en la Comunidad, donde en las últimas citas se han quedado sin representación?
Desde hace unos años no me atrevo a hacer pronósticos. La izquierda tiene que trabajar en lo que le toca, en la vivienda, en las condiciones de vida de la clase trabajadora y en apoyar la huelga general del 11 de noviembre. No vamos a convencer a los trabajadores con las discusiones por los puestos de las listas, eso siempre desencanta. Tenemos que estar donde está la ciudadanía, en las calles y en las plazas.
Su partido forma parte de la nueva coalición Frente Amplio. ¿Tras la experiencia de las autonómicas de marzo le convence la fórmula de la suma electoral?
Yo apoyo todas las decisiones de la organización en el ámbito federal. Es cierto que estas elecciones han pillado a la izquierda sin todos los deberes hechos. Creo firmemente que las alianzas se hacen desde abajo, a fuego lento, y con los movimientos sociales, los sindicatos y las fuerzas políticas que defienden a la clase trabajadora y el territorio. Hacer una coalición deprisa y corriendo no es la mejor manera de avanzar. Hacen lo que pueden y al ritmo que marcado. Una vez pase el 29 de noviembre que tenemos que reafirmar esa propuesta para que de verdad sea un Frente Amplio.
¿Cree que esta opción puede tener éxito sin lo que algunos denominan el “motor” de Podemos? ¿Confía en los morados después de que abandonaran el grupo de Sumar al inicio de la actual legislatura?
Cuantas más fuerzas políticas de la izquierda haya mejor. No sobra nadie y falta mucha gente que debe estar integrada. Es importante que no se exijan máximos, sobre todo cuando han tenido la oportunidad de integrar a otras personas y no han sido tan solidario con los demás. Yo espero que Podemos se sume.
¿Son compatibles con los valores de la izquierda tradicional los proyectos territoriales de partidos como Chunta Aragonesista?
Nosotros tenemos un proyecto federal y de clase, que priorizamos por encima del territorio. Sería un error grave apostar por una vía confederal en la que algunos partidos, más allá de las diferencias entre territorios, no sean solidarios y sólo den paso a personas de sus territorios. Todos debemos ser solidarios, cada uno aporta lo que le toca sin restar.
Está en marcha una huelga general en España, por la vivienda y los salarios, que coincidirá con la precampaña electoral. ¿Pierde legitimidad por su cercanía al 29N? ¿Es un paro contra la oposición, como dice la derecha?
Las huelgas generales se hacen para dignificar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Tiene toda la legitimidad y es el momento de que nos movilicemos para defender nuestros derechos, sino lo hacemos, otros la harán por nosotros.
Una vez pasen las generales, llegarán en mayo de 2027 las municipales. Para entonces, ¿qué estrategia debe seguir IU, presentarse con sus siglas o formar frentes más amplios como el de Valladolid Toma la Palabra?
Vamos a ser flexibles. Cada municipio es un mundo. En Zamora les funciona estupendamente la marca de IU y son sus militantes los que mejor saben como deben seguir trabajando. Lo mismo sucede en Valladolid o en Segovia.
IU mantiene la reivindicación de la república frente a la monarquía. ¿Es un ideal más teórico que práctico viso lo visto? ¿Qué opinión tiene del papel institucional de los reyes?
Somos republicanos porque es una forma de entender la vida, en la que nadie debe tener más derechos que nadie. No es algo teórico, es algo práctico, porque para nosotros la democracia más plena es en la que se vota. Creo que los actuales representantes institucionales están bastante alejados de la ciudadanía, a los que ni les va, ni les viene la monarquía.
Finalmente, la causa de Palestina, bandera histórica de IU, ha ido perdiendo peso en la agenda pública española. ¿Nos hemos inmunizado ante el sufrimiento de este pueblo?
El pueblo español es solidario y no va a olvidar lo que está pasando con Palestina, que sufre un genocidio a manos de Israel desde hace décadas. Siempre va a llevar en su corazón la causa palestino, también en parte por las movilizaciones de Izquierda Unida y el Partido Comunista.











