La comunidad autónoma de Castilla y León ha propuesto este viernes un modelo alternativo e integral «más sencillo, atractivo e incentivador» al planteamiento de los nueve ecoesquemas que ha realizado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que parte del concepto de la explotación como un único ecoesquema por explotación con un total de 28 prácticas agroambientales elegibles para acogerse a las ayudas del primer pilar de la PAC.

Según ha explicado el consejero de Fomento y Medio Ambiente en su condición de consejero de Agricultura y Ganadería, Juan Carlos Suárez-Quiñones, se trata de una alternativa «leal y constructiva» y abierta al diálogo y al consenso con el Gobierno y con las autonomías y que ha reivindicado como un «primer punto de partida» en un camino en el que, según ha augurado, con el «complejo» modelo del Ministerio se corre el riesgo de perder financiación europea –entre 1.000 y 1.500 millones anuales–.

En el caso concreto de Castilla y León estarían en juego entre 200 y 300 millones de euros al año para los productores por lo que ha abogado por una «sustitución razonable» de los condicionantes medioambientales para que las nuevas exigencias puedan ser cumplidas e, incluso, puedan ser atractivas para los agricultores y para los ganaderos como garantiza, ha reiterado, la propuesta que ha traslado la Junta al Ministerio de cara a la elaboración del Plan Estratégico Nacional para el que «hay tiempo suficiente, pero no demasiado», con la Conferencia Sectorial del mes de mayo como primera fecha para tener «diseñado, estructurado y pergeñado» el sistema.

«Nos hemos dado cuenta de que el modelo no es el adecuado. El problema es el modelo, la estructura, la filosofía del modelo», ha explicado el consejero que ha augurado un «fracaso» de seguir adelante la propuesta ministerial de los nueve ecoesquemas que ve «muy encasillada» y «muy compleja», en un momento, además, en el que se apuesta por la simplicidad administrativa.

«Exige más y no incentiva, simplemente compensa con un determinado importe pero no lo hace atractivo», ha resumido el consejero que ha planteado cambiar los nueve ecoesquemas ministeriales por uno sólo «universal» e incentivador, adaptado a las distintas realidades productivas del país y compatible con las prácticas agroambientales del segundo pilar de la PAC.

En concreto, se propone un importe incentivador al acogerse al ecoesquema, un «catálogo amplio» de 28 prácticas de carácter ambiental a elegir, un conjunto de pagos adicionales por las prácticas elegidas que se determinarán como un porcentaje de la ayuda básica de la región productiva en la que se encuentre la superficie y una limitación del pago por ecoesquema a un porcentaje máximo de la ayuda básica.

En este caso, la Consejería de Agricultura y Ganadería propone el 50 por ciento, «que se ajustaría proporcionalmente al importe total de la asignación para ecoesquema del primer pilar». No obstante, el pago incentivador y los pagos adicionales se podrían establecer también a través de un sistema de contraprestación por puntos y en función de la escala que se determine definir el pago del ecoesquema integral de la explotación como un porcentaje de la ayuda básica que corresponda al titular.

El pago por incentivo ‘a tanto alzado’ se aplicaría a todas las superficies agrícolas de la explotación, con criterios específicos que deben respetarse en función de las características de las superficies de la misma. «Este pago atrayente al modelo es completamente necesario para tener respuesta en la acogida de agricultores a estas prácticas sostenibles (ecoesquema), que es la intervención novedosa del nuevo modelo de ayudas directas y por ello es necesario incentivar para atraer a más agricultores al mismo», ha insistido el consejero que ejerce las funciones de Agricultura.

La alternativa de Castilla y León incluye 28 prácticas de carácter ambiental entre las que destacan el aprovechamiento a diente de los pastos por la ganadería respetando unas cargas ganaderas en la superficie, la regeneración y protección de sistemas adehesados, la rotación espacial de los cultivos de especies diferentes o cultivos mejorantes como vezas, alfalfa y esparceta.

PRÁCTICAS NECESARIAS, IDÓNEAS Y EXTRAPOLABLES

También contempla la opción de establecer y/o mantener elementos característicos del paisaje, la creación de hábitats seminaturales de carácter anual, la siembra directa y mínimo laboreo, mantener cubiertas vegetales sobre el terreno y el empleo de la fertilización orgánica en las explotaciones, todas ellas «necesarias, «idóneas» y «extrapolables» a cualquier territorio de la geografía española si bien el consejero de ha mostrado abierto al diálogo y a «sacrificar lo que sea necesario» en aras a una respuesta positiva.

Suárez-Quiñones ha hecho especial hincapié en que se trata de una propuesta de Castilla y León, y no sólo de la Junta, ya que ha surgido del trabajo con las organizaciones profesionales agrarias y con las cooperativas y ha sido trasladada este mismo viernes a los grupos parlamentarios con un «informe completo» y a los que ha llamado a «arrimar el hombro» en favor de los intereses colectivos para construir «más y mejor campo para Castilla y León».

Según han informado, algunas comunidades autónomas se han interesado ya por conocer la estructura del sistema alternativo que propone Castilla y León.

El consejero ha reivindicado en todo momento la profesionalización del campo de Castilla y León y el cumplimiento de todos los condicionantes medioambientales de la Política Agraria que, según ha reconocido, serán «mucho más acusados, mucho más intensos y mucho más exigentes» con la nueva PAC.

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