En primer lugar, desde la clínica se subraya que, antes de comenzar a hacer deporte o actividad física tras el parto, es “muy importante” contar con la autorización previa tanto del ginecólogo como del fisioterapeuta. Este paso es esencial para descartar cualquier condición o secuela -como diástasis abdominal, disfunciones del suelo pélvico o complicaciones derivadas de una cesárea- que pudiera verse agravada por el ejercicio mal planificado.
Además, destacan que la práctica de actividad física moderada y supervisada ofrece numerosos beneficios durante el posparto: ayuda a disminuir el riesgo de depresión, aumenta los niveles de energía, mejora el estado de ánimo y contribuye a ganar fuerza física para enfrentar el día a día con un recién nacido.
Partos por cesárea
En casos de parto por cesárea, desde la Clínica de Fisioterapia Arancha Alonso recalcan que es “súper importante trabajar la cicatriz de manera adecuada para conseguir un abdomen competente”.
Junto con las recomendaciones físicas, desde la clínica se lanza un mensaje motivador y realista dirigido a todas las mujeres en esta etapa: “Cada una lleva su posparto como puede”. Se insiste en la importancia de no compararse con amigas, conocidas o figuras públicas, ya que cada proceso es único y está condicionado por múltiples factores físicos, emocionales y sociales.
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