Este mítico bar de la avenida Santander cumplió un año bajo la gerencia de Cristóbal y Mari Mar en el momento que se decretó el estado de alarma.

Aunque son tiempos difíciles para todos los negocios, este matrimonio está convencido de que gracias al esfuerzo se conseguirá salir adelante.

“Son tiempos difíciles, ha sido una gran pérdida para todos los negocios y está costando remontar después del parón pero conseguiremos salir adelante con mucho esfuerzo”, señala esperanzado Cristóbal, gerente del mítico Bar Campel, de la avenida Santander.

Un negocio del que este hostelero, junto a su mujer Mari Mar, se hizo cargo hace ya poco más de un año y que ha visto cómo en este tiempo la clientela ha ido a más.

Ahora Bar Campel dispone además de una terraza cedida por el Ayuntamiento como medida anti-Covid por lo que estas mesas al aire libre están suponiendo una gran ayuda para recuperar el movimiento que había antes de la pandemia.

Bar Campel abre diariamente sus puertas a las 6 de la mañana de tal manera que se convierte en el lugar perfecto para poder iniciar de una manera tranquila el día con uno de los deliciosos desayunos completos que se ofrecen. Un buen café acompañado de tostada o bollería y un zumo de naranja por 2,50 euros hacen que empezar bien la jornada no cueste tanto.

Además, a lo largo del día también se sirve, por cortesía de la casa, una variedad de tapas de calidad junto a la consumición, como el tradicional rollito con pincho donostiarra.

Y si hay una ración que caracterice a Bar Campel esa es la de callos caseros, por 3,50 euros, que tanto gustan a los clientes. La hora del vermú es otro de los puntos en los que se estaba trabajando de manera especial con el fin de convertir este bar en un lugar de encuentro y afortunadamente es un objetivo que se está consiguiendo. Y es que el trabajo cuando tiene su recompensa, es menos trabajo.

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