Carlos Rodríguez Casado, ilustrador palentino creador del personaje de PaCO, publica su primera novela gráfica
Uno. Y otro. Y después otro. Así hasta una veintena. Son las negativas que encontró Carlos Rodríguez Casado a publicar su libro, su primera novela gráfica. Y eso que contaba con dos importantes avales: el primero, una de las Ayudas a la Creación Literaria del Ministerio de Cultura 2022 en la modalidad de novela gráfica. Y en segundo, y el más importante: el hecho de que estamos ante un ilustrador joven pero de larga trayectoria, avalada por haber ilustrado en El Mundo, Metrópoli, El País o Jot Down, por ser uno de los profesores de ilustración de Domestika mejor valorados. Y, para nosotros, el mérito más importante: Carlos es uno de los padres de PaCO, el creador del personaje y primer portadista de la revista que tienes entre manos.
Pero si algo le sobra a Carlos es la positividad y el valor. Así que ha transformado el rechazo de las editoriales en todo un sello de calidad, con el que se ha presentado ante su público con un proyecto de micromecenazgo, y ha conseguido la financiación necesaria para dar a luz ‘Bianca’, su ópera prima como novelista gráfico y primera entrega de lo que pretende convertir en una saga en cuyo éxito tiene plena confianza.
Bianca llega pisando fuerte, como su portada. Con una cuidadísima edición, una cadencia narrativa y visual que parece cinematográfica, una paleta vibrante y el estilo inconfundible de Carlos Rodríguez Casado, el libro cuenta la historia de un joven que no consigue establecerse en la ciudad tras muchos intentos fallidos de encontrar empleo. Sin embargo, le encanta evadirse viendo el programa de drag queens de DuPaul: esos personajes llenos de ingenio, humor y belleza se han convertido en un refugio de fantasía para él. A su hermano, que disfruta del programa tanto como él, se le ocurre organizar una fiesta drag (Navidrag) junto con otros dos amigos: un aspirante a drag queen que se hace llamar Lyma y un chico de pelo rosa que se propone sacar el lado más divertido de estos dos hermanos. Con una peluca, un poco de maquillaje y los zapatos adecuados (o casi), ese chico abatido se transforma en Bianca, que llega a las vidas de todos arrasando con su humor gamberro, sus ocurrencias y un carisma que parecía perdido.
Los recursos de esta novela gráfica beben de la cultura popular, el cine musical y vivencias personales del autor. Con estos elementos, Bianca hará las delicias de cualquiera que disfrute del arte de la acuarela y de las historias sorprendentes y emotivas.
Heredera del estilo caricaturesco que el acuarelista desarrolló en su trabajo en prensa, decidió apostar por el humor ácido para mirar la sociedad, en este caso abordando también la temática LGTBI. Y es que el mundo drag le permitía explorar “un lenguaje que tiene mucho de la autoconstrucción y de la búsqueda de la identidad: no solo de cómo crear un personaje, sino que éste sea un personaje que pasa de no encajar a disfrutar de no encajar”.
Pese a que la acuarela no es un estilo que se prodigue mucho en novela gráfica, ha sido el medio de expresión de este artista palentino desde su infancia. “Es verdad que es complicado hacer un proyecto tan grande solo con esta técnica, tan difícil y rebelde”, explica. Pero él apostó por esas acuarelas un tanto grotescas con las que trabajó en prensa. “Trabajar con acuarela solamente también me ha liberado mucho a la hora de dibujar. Me he atrevido a hacer cosas más expresivas, meterme en la fantasía del propio personaje”.

Un proceso que ha controlado desde la concepción hasta la edición de calidad, y que ahora inicia su andadura en presentaciones por librerías y espacios públicos de todo el país. De hecho, está preparando ya la de Palencia. Y mientras tanto, trabaja ya en el desarrollo de una segunda entrega de la que será “la primera saga travesti en el mundo del cómic, porque no es un tema muy explorado” y, afirma, quiere llevar “a esta pequeña antiheroína” a próximas aventuras que nos permitan, además, reflexionar sobre la sociedad actual.





