Blas Donis (UPA): “La incorporación de un joven tiene unas inversiones muy elevadas y no se desarrollan si no vienen vinculadas a las explotaciones familiares”

El representante agrario alerta sobre la falta de relevo generacional y el envejecimiento rural en Palencia, temas que complican la atracción de jóvenes hacia la agricultura
Blas Donis de UPA Palencia en una reunión sobre agricultura

La falta de relevo generacional es una lacra. En una provincia como Palencia, con un fuerte envejecimiento rural, ¿cómo se puede atraer a los jóvenes a la actividad agraria?

El relevo generacional es una realidad complicada por la falta de población. La mayoría de los jóvenes que vienen de familias de agricultores se forman para tener otros trabajos fuera de la actividad agraria y ganadera. Es importante incentivar esta actividad porque la realidad es que, en este momento, la incorporación de un joven tiene unas inversiones muy, muy elevadas y ninguna se desarrolla si no vienen vinculadas a las explotaciones familiares, o sea, que son hijos de agricultores y ganaderos y ya comienzan en la actividad con una base económica y con unas inversiones importantes.

En este momento la rentabilidad, sobre todo en las explotaciones cerealistas de la provincia de Palencia, es una muy ajustada. Sin esa rentabilidad, ningún joven quiere desarrollar esta actividad en estos momentos en el campo. Las ayudas complementarias están bien, pero no son suficientes para que, en esos primeros años que hay que hacer inversiones muy fuertes, se genere rentabilidad en las explotaciones.

La provincia de Palencia sufre cíclicamente la plaga de topillo. ¿Consideras que las administraciones están dando una respuesta eficaz y duradera a este problema?

La plaga de topillos en Palencia es una cuestión cíclica que se desarrolla cuando se dan determinadas condiciones climatológicas que provocan una explosión demográfica del roedor. Cuando aparece, los daños son importantísimos. Se lleva muchos años investigando en el sector agrario, pero los agricultores no conocemos las conclusiones de esas investigaciones y de esos proyectos que se hacen para estudiar por qué se desarrolla esta plaga.

Al estar en el campo, los agricultores empezamos a verla muy temprano y vemos los primeros focos en nuestras tierras, por lo que se tendría que gestionar la posibilidad de hacer labores complementarias que hoy están prohibidas, labores más profundas que rompan las huras donde crían los topillos. Siempre se termina hablando de levantar cunetas con motoniveladoras cuando la plaga ya está muy extendida, algo que no sirve para nada y solo genera un gasto innecesario, llegando siempre tarde y mal.

La implantación de huertos solares y parques eólicos está en auge. ¿Está siendo ordenada?

La implantación de huertos solares se está extendiendo en zonas muy concretas de Palencia, vinculadas a la red de evacuación cercana. En esos lugares donde hay subestaciones, la situación está muy complicada porque se masifican este tipo de instalaciones, lo que genera problemas en determinadas zonas del territorio.

Al menos en las zonas de regadío donde hay actividad agraria, la ley prohíbe desarrollar estos huertos solares. Estos se deberían poner en tierras que no estén destinadas a la actividad agraria.

Es difícil competir con esta actividad porque ofrecen a los propietarios unas cantidades de renta con las que no pueden competir los agricultores y ganaderos, lo que en algunas zonas puede acabar expulsándolos. Pero no creo que llegue a ser un problema para toda la provincia, hay que verlo también como una oportunidad de desarrollo para una energía sostenible.

¿Cómo calificarías el nivel de diálogo y la interlocución con la Junta de Castilla y León y la Diputación de Palencia? ¿Se sienten escuchados en sus demandas sobre infraestructuras o ayudas?

La relación con las administraciones varía mucho según de qué consejería o institución se trate. En cuanto a la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León, hay un nivel de diálogo y de interlocución razonablemente cordial. Otra cosa son los resultados, que no siempre son los que necesita el sector, pero no hay más remedio que fomentar ese diálogo al máximo porque las competencias en agricultura y ganadería están en manos de esa consejería.

El problema es que muchas veces el consenso que se alcanza con Agricultura no se llega a desarrollar porque influyen normativas de otra consejería, que es la de Medioambiente, con la que prácticamente no hay diálogo. Esto impide el desarrollo de muchas cuestiones importantes para el sector agrario, ganadero y forestal de la provincia, e incluso para actividades en los propios pueblos.

Asimismo, es de valorar que la Consejería de Agricultura está apostando por el desarrollo del regadío y las reconcentraciones parcelarias en la provincia de Palencia, aunque es necesario que se aumente el presupuesto porque el coste de las obras es muy elevado.

En cuanto a la Diputación Provincial, la interlocución es menos fluida, sus competencias en agricultura y ganadería son pocas. Sí que en momentos puntuales hay una interlocución fácil porque es cercana, pero no siempre los presupuestos dan para desarrollar lo que realmente es necesario, sobre todo en el mantenimiento de los pueblos, donde hay carencias importantísimas.

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