Bodegas Señorío de Valdesneros se encuentra en el municipio de Torquemada, tierra de vinos y regada por el río Arlanza, de ahí la pertenencia a la Denominación de Origen Arlanza.
De la mejor materia salen los mejores productos por ello se escogen los mejores racimos de forma manual garantizando así el buen estado de las uvas hasta su procesado.
Se dispone de viñedos propios en Torquemada, Villahán y Quintanilla del Agua (Lerma), zonas cuyas características del suelo protegen la planta de forma natural, asegurando el estado de los racimos.
Un total de cien barricas bordelesas de roble francés, americano y húngaro dan como resultado vinos rosados, roble, eruelo crianza, crianza selección y amantia (uva de hielo). Una producción limitada que hace que cada botella sea única.

RUBÉN MONTERO – GERENTE

«Cuidamos mucho cada proceso. Hacemos vinos únicos, con producción limitada»

¿Cuándo abrió Bodegas Señorío de Valdesneros sus puertas?
Se fundó en 2001 cuando un grupo de 40 personas empezó como Vitivinícola Ladrero.
Lo que querían era recuperar la elaboración de vinos de calidad en Torquemada porque aquí en su día hubo más de 5.000 hectáreas de viñedo.

Torquemada es tierra de vinos. ¿Qué propiedades existen en estos terrenos para que vuestros vinos, de Bodegas Señorío Valdesneros, gocen de reconocimiento?
Aquí de siempre hubo viña, y es una zona propicia para la elaborar vinos de calidad, lo que pasa que se favoreció más el cultivo de cereal pero hay que tener en cuenta que en Torquemada hay más de 500 bodegas tradicionales donde la gente elaboraba vino para sus casas, incluso para vender.

¿Dónde se encuentran los viñedos de la empresa?
En Torquemada, Villahán y otra parcela en la zona de Quintanilla del Agua, en Lerma.

¿Cuál es la variedad de uva con la que se trabaja?
La variedad principal es el Tempranillo. Hacemos en torno a 50.000 botellas al año.

¿Cuántas variedades de vino se elaboran en vuestras bodegas?
Los distintos vinos que se elaboran son el Blanco a partir de uvas de viñas viejas; el Rosado, que es el vino típico de consumo local; elaboramos un vino de maceración carbónica que se llama Cornitero, el cual se obtiene de los racimos enteros dentro del depósito, se trata de un vino joven muy afrutado e intenso de aroma y color.
También tenemos los tradicionales que son el Roble, con seis meses de barrica; el Crianza con 12 meses de barrica y el Crianza Selección con 18 meses de barrica.
Tenemos el vino de hielo Amantia, que es dulce. Se llama de hielo porque la uva se vendimia en diciembre, está congelada de forma y natural y se prensa congelada.

¿Cuál de ellos es el que más te representa?
Todos los vinos. Es verdad que el Rosado es el de mayor consumo de forma local pero los tintos en el mercado exterior, en exportación, gustan bastante.

¿Qué os diferencia de otras bodegas?
Somos una bodega pequeña, cada botella de vino que sale es única, cuidamos mucho cada proceso, desde que se empieza en la viña, cuidando la uva, hasta que se embotella… Son vinos únicos, con producción limitada.

¿Tiene la empresa algún proyecto en mente para llevar a cabo a corto/medio/largo plazo?
Teníamos proyectos en mente que se han quedado parados y no sé cuando se volverán a retomar. A corto plazo hay que intentar intensificar la venta, sobre todo el consumo a particulares y seguir proyectando objetivos en mercados de exportación.

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