Hay lugares que trascienden la propia definición de negocio para convertirse en parte del alma de un pueblo. Eso es precisamente lo que ha ocurrido durante casi dos décadas con el Restaurante Casa Pili en Villada. Por eso, cuando el pasado mes de septiembre, María del Pilar Ruiz Herrero -Pili- decidió colgar el delantal después de más de 60 años dedicados a la hostelería, el establecimiento cerró sus puertas. Y el pueblo notó ese vacío.
Cuatro meses después, la luz se ha vuelto a encender en la antigua sede del Banco Banesto que Pili transformó en 2007 en un referente gastronómico de la zona. Sus hijos, Luz y Víctor, han decidido tomar el relevo. “Casa Pili no podía seguir cerrado más tiempo”, afirman. Y en enero abrieron de nuevo las puertas.
Con el mismo cariño pero con la mirada puesta en el futuro, Víctor y Luz han decidido no solo mantener el negocio, sino preservar intacta la esencia que lo hizo especial durante todo este tiempo.
La misma cocina de siempre
Lo primero que dejan claro los nuevos responsables es que la carta no ha cambiado. Casa Pili sigue siendo ese templo de la cocina tradicional castellana que ha alimentado a generaciones de villadinos y viajeros.
Entre las especialidades que se pueden seguir disfrutando destacan el lechazo asado en horno de leña, un imprescindible de la gastronomía de la zona; las carrilleras al vino tinto, sopa castellana, alubias con almejas y gambas, alcachofas con jamón y espárragos con setas, solomillo de cerdo con pasas y, por supuesto, los postres caseros como la tarta de queso, natillas o arroz con leche.
“De cuchara y de corazón”
Aunque la esencia gastronómica permanece intacta, la nueva etapa trae consigo algunos cambios estéticos como una imagen renovada. El eslogan elegido para esta nueva andadura lo dice todo: “De cuchara y de corazón”. Una declaración de intenciones que resume a la perfección lo que los clientes pueden esperar: platos de toda la vida elaborados con el cariño que siempre ha caracterizado a la familia.

Presencia en la Feria de la Matanza
Precisamente con esa filosofía, Casa Pili se prepara para participar en la Feria de la Matanza de Villada, que se celebrará el 21 y 22 de marzo, a través de un menú especial de la matanza, con aperitivos también especiales que harán las delicias de los comensales. Una forma de demostrar que la tradición no solo se mantiene, sino que se celebra.
Víctor y Luz tienen claro el mensaje que quieren transmitir con esta nueva etapa. Más allá de ofrecer buena comida, su objetivo es apelar a ese sentimiento de pertenencia, a la importancia de cuidar los negocios de toda la vida que dan identidad a los pueblos.
“Hay que intentar que la gente venga al pueblo, pero también mirar por los que estamos, por lo que permanece”, explican. Un mensaje emocional que busca conectar con vecinos y visitantes, recordando que Casa Pili sigue siendo ese restaurante de siempre, el de las celebraciones familiares y los menús del día a día.
TLF: 979 84 46 61
Plaza Mayor, 9, Villada




