El sindicato CCOO en Castilla y León ha denunciado la situación de los 1.800 técnicos de emergencias sanitarias y técnicos de transporte sanitario que a diario realizan su trabajo en la Comunidad ante el «ninguneo» sistemático que tanto el Gobierno de la nación, como la Junta y las propias empresas del sector ejercen a diario sobre ellos, en un momento en el que se negocia un nuevo convenio colectivo.

A través de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO se denuncian los reiterados atropellos por parte de las diferentes entidades públicas y privadas sobre un colectivo afanado en la lucha contra la Covid-19 y que considera un «eslabón vital» para la cadena de supervivencia de los pacientes en la vigente situación de pandemia.

En este sentido, el sindicato, a través de un comunicado recogido por Europa Press, recuerda que se les exige una titulación adecuada para ejercer la profesión que pone en riesgo su vida, puesto que desde que llegó el virus de la Covid-19 muchas de estas personas han fallecido o han pasado un auténtico calvario tras contagiarse, sin recibir recompensa alguna.

Ante la actual negociación del convenio colectivo, el sindicato denuncia que la patronal es reacia a recompensarlos como se merecen, y ello a pesar, tal y como denuncia, de que se trata de un colectivo que tiene las peores condiciones laborales y económicas de España en comparación con el resto de las comunidades autónomas.

De hecho, denuncia que no se les reconoce una categoría acorde con su titulación, pero las exigencias de las empresas son máximas a la hora de desempeñar su cometido profesional; no se les consideran sanitarios, «solamente cuando les interesa para salvar sus propios sillones»; al no ser considerados sanitarios, la gratificación que sí tuvo ese colectivo también se les denegó, estando en primerísima línea de lucha contra la crisis sanitaria desde el minuto uno y sin apenas medios de protección individual, y, «por si fuera poco, ahora también se ven excluidos del grupo al que se reconoce como enfermedad profesional el contagio por el virus.

«Por todo ello, nos consideramos un colectivo vapuleado, denigrado, frustrado, sin reconocimiento de las diferentes instituciones y empresas y, por qué no decirlo, cansados, desanimados y hartos de tanta hipocresía, pese a estar muy bien valorados por la sociedad, que es la que nos anima día a día a continuar en la lucha», concluye CCOO.

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