La Junta da autorización para la creación de 23 juegos de chapas en la provincia, dos menos que la pasada Semana Santa
Las chapas, como los capirotes, los pasos y las procesiones, son cosas de la Semana Santa en los pueblos de Palencia. Un juego de azar, cargado de tradición en el que se mueve dinero en fajos de billetes que en muchos casos se recogen como en la ruleta del casino. Atropando todos, pero en vez de con una paleta sobre una mesa, con una escoba sobre el suelo.
Porque es el suelo sobre el que se desarrolla el juego, sencillo, con un 25% de posibilidades de ganar en cada tirada y otro 25 de perder lo que se ha apostado o lo que se ha cubierto del resto de apostantes. El otro 50%, siga intentando hasta que las dos caras de las dos chapas que se lanzan coincidan en caras o lises.
Este año serán menos localidades que el pasado año, truncando un incremento que se venía dando en años anteriores, tanto en municipios como en número total de corros autorizados.
Así, este año se podrá jugar y ver jugar a las chapas durante los días (más bien noches) de Semana Santa en 23 corros repartidos por 15 municipios: Aguilar de Campoo, Alar del Rey, Amusco, Buenavista de Valdavia, Cervera de Pisuerga, Espinosa de Villagonzalo, Herrera de Pisuerga, Lagunilla de la Vega, Lantadilla, Melgar de Yuso, Osorno La Mayor, Palencia, Saldaña, Santibáñez de la Peña y Sotobañado y Priorato.
La Junta no ha facilitado el listado de los establecimientos que han recibido la autorización para organizar este juego tradicional, sólo las localidades.
Se cae este año el municipio de Venta de Baños, donde hasta hace unas Semanas Santas las chapas volaban tanto en Venta de Baños como en Baños de Cerrato. Algo parecido a lo ocurrido hace unos años en otro pueblo con gran tradición, como era Paredes de Nava.
La normativa.
Desde la Junta se reconoce que este juego «constituye una costumbre con un fuerte arraigo social en municipios de todo tamaño, aunque es en las zonas rurales donde sigue desarrollándose con mayor intensidad».
La actividad está regulada por la Junta de Castilla y León en dos normas reglamentarias: el Catálogo de Juegos y Apuestas, donde se describe cómo se juega, y el Reglamento regulador de la actividad, donde se somete a autorización administrativa su práctica.
El juego consiste en el lanzamiento de dos monedas conocidas como ‘perras gordas’, que tradicionalmente eran monedas de 10 céntimos de la época de Alfonso XIII. Los jugadores se agrupan en torno a un corro dirigido por el organizador del juego, conocido como ‘baratero’, el cual debe abonar para poder organizar el juego una tasa administrativa de algo más de 30 euros que abarca todos los días de práctica.
El reglamento que regula la organización del juego de las chapas establece que todas las apuestas deben realizarse con dinero en efectivo, prohibiendo las apuestas sobre bienes muebles, inmuebles o animales.
Por otro lado, para los organizadores, generalmente, bares y restaurantes, esta actividad tiene una doble posibilidad de ganancia. De una parte, la directa por el juego, cuando el baratero o escoba recoge las ganancias de la banca, se suele llevar una parte de lo que había en juego. Por otro, las consumiciones tanto de los jugadores como de los asistentes y curiosos que se acercan, desde fuera, a los corros para ver correr el dinero





