La fuerte subida del precio de los criptoactivos ha atraído a muchos inversores minoristas, que esperan obtener grandes rentabilidades, pero que en ocasiones no son conscientes de cuáles son los riesgos que corren más allá de la fluctuación de su precio.

Al igual que otros activos, como las acciones, el precio de las criptomonedas varía según su demanda, con la diferencia de que en los últimos años se ha disparado y desplomado múltiples veces. Por ejemplo, en marzo de 2020 cotizaba a 4.000 dólares, frente a los 61.000 que llegó a tocar en el mismo mes en 2021.

No obstante, a la volatilidad se une otro riesgo derivado de su naturaleza digital: los ciberataques son cada vez más comunes, y no solo a empresas relacionadas con las criptomonedas. Asimismo, los chiringuitos financieros, es decir, entidades que están prestando servicios de inversión sin contar con autorización para llevar a cabo esta actividad, se postulan como otra amenaza a tener en cuenta.

La presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), Patricia Suárez, ha manifestado su preocupación sobre este último asunto en una entrevista con Europa Press y ha explicado que últimamente están utilizando las criptomonedas como reclamo, si bien son una problemática que ha existido «desde siempre».

Suárez ha destacado la labor de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que saca cada poco una lista con los que detecta. Por ejemplo, el pasado 29 de marzo alertó de Bitcoin Champion y Cryptocashsignals en relación con las criptomonedas.

«Cuando te quieras dar cuenta y quieras poner una reclamación no lo vas a encontrar, porque hay todo un entramado empresarial que hace imposible recuperar el dinero», ha explicado.

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