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Para muchos será desconocido que los gatos también pueden sufrir estrés… ¿Cuál son las razones que pueden provocar que nuestra mascota sufra este trastorno?

Hay muchos desencadenantes origen ambiental que pueden causar estrés en el gato de. Estos pueden provocar en el animal una reacción emocional, afectando su carácter y a veces su salud.

Los factores que producen más estrés en los gatos son aquellos que amenacen sus recursos, especialmente dentro de la seguridad de sus casas: presencia de otro gato o perro en casa, un bebe recién llegado, obreros, etc., todo esto puede desencadenar una reacción psicológica fuerte, más si nuestro gato es sensible y la situación es permanente.

¿Y qué síntomas son los que los dueños puede percibir de su gato cuando éste permanece estresado?

Algunos gatos pueden empezar a ser más cariñosos, perseguirnos más por casa, frotarse contra los muebles o los dueños con más frecuencia. Si la fuente del estrés se ha originado fuera de la casa, prefieren estar más tiempo dentro de la misma, mientras que si la causa del estrés está en casa, tenderán a prolongar sus periodos en el exterior. Si el estrés no disminuye, los signos pueden ser más exagerados y mantenidos en el tiempo: tienden a arañar, orinar y defecar fuera de lugar habitual. Si la situación es tan intensa que el estrés les ha superado, pueden volverse más apáticos, no acicalarse, no tener ganas de comer, estar más tiempos tumbados, etc.

A la larga, el estrés ha demostrado que incrementa el riesgo de padecer enfermedades, produciendo una bajada de defensas que aumenta el riesgo de padecer infecciones y otras patologías.

¿Debemos tener alguna precaución especial ante un gato que muestra estrés?

Los gatos jóvenes suelen adaptarse mucho mejor a las situaciones de estrés que los gatos de edades avanzadas, estos tienden a aprender el manejo del estrés a edades muy tempranas, por lo que si un gato joven no tiene suficientes estímulos, a la larga tendrá poco mecanismos de defensa emocionales. Lo ideal es que tengan contacto con todas las personas que sea posible, alterar un poco el entorno para que ellos mismos se puedan manejar correctamente, mezclarse con otros animales, bebés, escuchar ruidos de distinta intensidad, oler aromas diferentes, etc. Esto, proporcionará a nuestro gato muchas ventajas de cara al futuro.

Y si creemos que nuestro pequeño compañero está estresado ¿cómo debemos reaccionar?

Los cambios de comportamiento bruscos deben ser consultados a un veterinario, ya que pueden deberse a un problema de salud, así que lo ideal es asegurarse de que nuestro gato no está enfermo, pero una vez que esto se haya descartado, debemos hacernos la pregunta de cuándo ha empezado este cambio de actitud:¿ha coincidido con algún cambio en casa?, ¿nos hemos ausentado del hogar por un periodo más prolongado de lo normal?, ¿hemos tenido obras?, ¿ha coincidido con la llegada del bebé?…

¿Cuáles son los consejos para procurar que este trastorno no llegue a afectar a nuestro gato a lo largo de su vida?

Lo ideal es encontrar la causa de este estrés y eliminarla, aunque no es fácil y no siempre puede hacerse. Algunas cosas que podemos hacer es proporcionarles un sitio donde esconderse de los niños, de otros gatos o perros. Si nos ponemos de obras en casa, llevarles a otro sitio donde no haya tantos estímulos estresantes; si nuestro gato está muy apegado a los humanos, puede ayudarle más estar en una guardería que solo en casa, ya que puede que le ocasione menos estrés que la ausencia del dueño; evitar que estén gatos en el exterior de la casa que le agobien y no le dejen salir…

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