El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, y la consejera de Sanidad, Verónica Casado, han pedido disculpas este jueves a los ciudadanos que en la jornada del miércoles se vieron afectados por la paralización en la Comunidad de la vacunación con Astrazeneca, aunque garantizan que no se arrepienten de la decisión y que lo volverían a hacer.

Así lo han manifestado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, donde ha insistido en que el principio de prudencia fue el que primó en todo momento al conocer que la Agencia Europea del Medicamento iba a emitir un informe con posible contraindicaciones sobre el uso de esta vacuna.

Casado ha detallado que trasladó su intención a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y ésta señaló de que la organización y planificación de las vacunas es competencia de las comunidades autónomas. «Saber que iba a haber un nuevo informe, no tener conocimiento de su envergadura es lo que hizo que tomáramos la decisión de parar», ha explicado la consejera.

De este modo, tanto ella como Igea han señalado que en ningún cado ha habido «unilateralidad» sobre la posología de las vacunas y no se ha contravenido la marcada Estrategia Nacional, sino que se adoptó una decisión en base a la «prudencia» ante un evento ha que provocado el cambio de que no se administre la vacuna de Astrazeneca a menores de 60 años.

Tras esta explicación, el vicepresidente de la Junta ha reseñado que las decisones que adopta la Junta se alejan de criterios políticos o electoralistas y siempre miden compaginar «riesgo-beneficio». «¿Podríamos explicar a algún familiar un caso de trombosis severa sabiendo que se iba a tomar esa decisión?», se ha preguntado Igea, quien ha señalado: «Pesó menos nuestra popularidad que la vida de los ciudadanos».

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí