Los encantos de la Ruta del Ratoncito Pérez, en la Montaña Palentina

Hablar de cosas buenas. Soñar. Ilusionarse. Volver a ser un niño. Creer.

Pensar en positivo siempre es importante, pero en épocas tan difíciles y raras como la que estamos protagonizando ahora mismo, muchísimo más. Todo lo que venga para sumar en este maratón de positividad del que estamos tan carentes es inmensamente importante.

Éste, pues, es el tono de esta columna de febrero, inspirada totalmente en una de las más lúdicas iniciativas creadas en Palencia en los últimos años: la Ruta de tus Sueños, o como está siendo llamada por los pequeños, la Ruta del Ratoncito Pérez, en Velilla del Río Carrión.

Que tire el primer diente quien nunca haya guardado bajo la almohada aquella pieza de leche para que el ratón amigo pasara por la noche, se la llevara y, con suerte, nos dejara algo. ¿Quién nunca? La tradición que puebla el imaginario infantil desde hace siglos ha ganado en nuestra provincia el destaque que se merece.

Una ruta que empieza en un robledal allá en la montaña, bajo los mejores aires de Palencia, en una especie de pequeña villa donde no solo vive el roedor (sí, por fin contaremos a los niños dónde vive el travieso Pérez) sino que guarda todos los dientes que ha acumulado en todos estos siglos de trabajo.

En cada roble, testigo de nuestra historia, se encuentra una casita de madera rica en detalles de encanto que representa alguna etapa de esta labor tan importante de recolectar los dientes por el mundo.

Hay un sitio para cada continente. No se lo digáis a nadie, pero yo me quedé un buen rato mirando el árbol de América a ver si encontraba alguno de mis dientes de leche, que deben estar por allí desde hace por lo menos cuatro décadas.

Después de pasear por este punto de salida, lleno de arte en madera para la contemplación de pequeños y mayores, la ruta comienza efectivamente. Son cerca de cuatro kilómetros de caminata por este querido pueblo conociendo sus rincones más importantes e históricos, como La Reana, las Fuentes Tamáricas, el puente sobre el Río Carrión y sus vestigios del pasado minero.

Escucha aquí «La Ruta de tus sueños»

La ruta está marcada, árbol a árbol, por casitas de amigos de Pérez distribuidas por toda Velilla. Para seguir el camino correcto, como una yincana llena de atractivos, las pistas están en códigos QR. En cada parada, los niños sellan una credencial para comprobar que estuvieron allí.

Al final, de vuelta a la tal “Villa del Ratoncito Pérez”, si se comprueba que la ruta fue completada, el pequeño visitante tiene derecho a un regalito sorpresa.

Los niños de 0 a 2 años no pagan. Para los demás, la entrada es de 4,50 €. También se puede reservar por grupos. Muchas escuelas, incluso de fuera de Castilla y León, y hasta de fuera de España, ya contactaron con el proyecto vía web para manifestar su interés por conocerlo en cuanto todo esto pase y por fin se pueda circular libremente.

Debido a la pandemia, las entradas deben ser adquiridas por internet con antelación, para que el aforo restringido por hora sea respetado. En el punto de salida también se mide la temperatura y se administra gel hidroalcohólico, además de ser obligatorio el uso de la mascarilla y la distancia de seguridad.

Uniendo todos esos protocolos al hecho de estar todo el tiempo al aire libre, en plena montaña, la verdad es que se trata de un paseo a la medida del momento actual.

Y si antes de empezar la ruta quieres meterte en ambiente, la sugerencia es escuchar la banda sonora del proyecto, disponible en todas las plataformas musicales de la red, con la calidad de artistas como Raquel Fernández, una de las voces más bonitas de Palencia.

No podría terminar este artículo sin alabar las ganas del responsable de todo eso, Eduardo Ibáñez, un guerrero imparable que llevó a cabo el sueño de Max, su padre, creador del proyecto y que nos dejó el año pasado para ver, desde arriba, al Ratoncito Pérez, a su hijo Edu y a nuestra Velilla del Río Carrión lucir como nunca.

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