Drones contra el barro, una revolución aérea para ayudar a rescatar las cosechas

La empresa palentina Tecnipec impulsa Aero-Tecnipec, un servicio de aplicaciones agrícolas con estos vehículos aéreos que permiten abonar y tratar cultivos incluso en parcelas inundadas
Operador de dron en un campo inundado con cultivos
Foto: Brágimo. Los drones ayudan a rescatar cosechas en terrenos inundados.

Jesús García-Prieto / ICAL

En Palencia, este invierno no se mira al cielo por costumbre, sino por necesidad. Las lluvias persistentes, las nevadas copiosas y el posterior deshielo han convertido muchas parcelas en auténticos lodazales. El agua, tan deseada en años de sequía, se ha transformado esta campaña en un obstáculo que amenaza con retrasar labores decisivas como el abonado de los cereales o los tratamientos fitosanitarios de primavera.

En ese contexto, una tecnología que hace apenas un lustro parecía reservada a explotaciones experimentales comienza a ganar terreno en el campo castellano y leonés: los drones agrícolas. Desde Palencia, el Grupo Tecnipec ha puesto en marcha Aero-Tecnipec, un servicio de aplicaciones aéreas con drones que está permitiendo a muchos agricultores salvar una ventana crítica de trabajo. La clave no está solo en volar. Está en llegar cuando nadie más puede.

“Este año ha venido muy a favor de este tipo de tecnología”, afirma Daniel Cuesta, CEO del Grupo Tecnipec. “Ha sido el enero y febrero más lluviosos de los últimos años y las tierras están encharcadas. Los cereales están demandando esos nutrientes y por otra vía no podemos entrar”. La escena se repite en numerosas explotaciones: parcelas con exceso de humedad, rodadas imposibles y tractores detenidos a la espera de que el suelo drene. Pero el cultivo no entiende de esperas.

Dron agrícola en un campo con trabajadores preparando su uso
Foto: Brágimo. Los drones agrícolas están revolucionando la forma de tratar cultivos inundados.

“Hay explotaciones que nos dicen: ‘yo tengo tierras en las que no voy a poder entrar en 20 o 30 días’”, explica Cuesta. “Y van a tener que hacer ciertos tratamientos porque, si no, el cultivo va a tener un descenso de producción que no va a ser rentable”.

El problema no es menor. La agricultura actual opera con márgenes estrechos y costes crecientes. “Hace 15 o 20 años con 2.500 kilos por hectárea podían salir las cuentas”, recuerda. “Ahora no. Ahora el agricultor es consciente de que tiene que sacar 4.000 kilos para cubrir gastos. Si no aportas adecuadamente y a tiempo lo que necesita el cereal, ya estás condenando el techo productivo”, señala Cuesta a Ical.

La ventana de abonado en cobertera es uno de esos momentos críticos. No se trata solo de aplicar fertilizante, sino de hacerlo en el instante adecuado. “Que tú puedas entrar a hacer las cosas a tiempo es lo más importante para poder superar esa barrera de los 4.000 kilos”, subraya. “Si no, te quedas en 3.000 o 2.500 y eso significa pérdida de rentabilidad”.

Dron agrícola sobrevolando un campo inundado en Palencia
Foto: Brágimo. Los drones ayudan a rescatar cosechas en parcelas inundadas.

La incursión de Grupo Tecnipec en el mundo de los drones no fue fruto de una moda pasajera. “Hace un par de años nos metimos en este mundillo porque veíamos que la tecnología nos brindaba una oportunidad”, explica Cuesta. “En un principio para hacer inspecciones de campo, sacar imágenes de los cultivos, estudiar su estado nutricional sin necesidad de andar las parcelas”.

La idea era obtener datos objetivos para asesorar mejor a los agricultores. “Nuestros clientes nos preguntaban por determinados productos que nosotros comercializamos y querían saber cómo sería eso aplicado con un dron”, relata. “Ante esa necesidad de aprender, decidimos comprar equipos y empezar nosotros mismos”.

Lo que comenzó con drones capaces de transportar ocho litros de producto ha evolucionado con rapidez. “Ya tenemos uno que lleva 100 litros. Se ha multiplicado por diez en apenas tres o cuatro años”, destaca. “Esto avanza muchísimo”. Pero el aprendizaje fue más allá de lo técnico. “Fuimos comprobando que los productos quedan bien repartidos, que no son incompatibles, que la vía aérea no cambia el efecto respecto a la terrestre”, asegura. “Y en ocasiones incluso tiene ventajas”.

Dron agrícola en acción con un operador en el campo
Foto: Brágimo. Un dron agrícola trabaja en el campo para ayudar a rescatar cosechas inundadas.

Una de ellas es el acceso temprano. “El hecho de poder entrar antes de tiempo, antes de que lo pudieras hacer con un tractor, y aportar al cereal lo que necesita una semana o dos antes, es muy positivo”, afirma. “Lo veíamos súper interesante”.

El primer beneficio es tangible ya que el dron no pisa el cultivo. “No compacta el terreno, no hace rodadas, no daña la planta”, resume Cuesta. En cultivos altos o en fases avanzadas, la maquinaria terrestre implica pérdidas inevitables. En regadíos, los sistemas de riego complican aún más el acceso. Este año, con los suelos saturados, la diferencia es todavía más evidente. “Como las tierras están encharcadas, tiene más sentido utilizar esta tecnología”, insiste. “Nos permite abordar el problema antes de lo que podríamos con el tractor”.

En algunos casos, la alternativa sería drástica. “Si se pierde el cultivo por exceso de agua, ya no estamos en fechas para resembrar”, advierte. “Tendrías que cambiar de cultivo y seguramente poner uno de menos valor, como un girasol”. El dron no sustituye a la maquinaria tradicional, pero sí cubre un espacio estratégico. “Es una herramienta más”, matiza. “No va a quitar tractores ni pulverizadoras, pero va a permitir hacer un 10 o 20 por ciento de las tareas cuando no puedas hacerlo con otra cosa”.

En explotaciones cada vez más grandes, el tiempo es un recurso escaso. “Las ventanas de aplicación cada vez son más reducidas”, señala. “O te apoyas en este tipo de soluciones, o no vas a ser capaz de dominar tu explotación”.

Ahorro de agua

Con la primavera a la vuelta de la esquina, uno de los datos más llamativos es el ahorro de agua. “Se puede reducir hasta un 90 por ciento respecto a métodos tradicionales”, afirma Cuesta y eso se logra “apoyándonos en la tecnología”, explica. “Estos dispositivos son capaces de repartir el producto con muchísima menos agua porque son mucho más precisos y hacen una pulverización más homogénea”.

La flexibilidad horaria también juega a favor. “Podemos hacer tratamientos cuando hay una humedad relativa alta”, explica. “Con un tractor sería contraproducente entrar porque harías daño, pero con un dron puedes hacerlo y el producto es más eficiente porque cuenta con esa humedad ambiental”. Aunque este invierno el agua no sea un problema, en verano la situación cambia. “En muchos pueblos los puntos de carga se llegan a vaciar”, recuerda. “No es una bobada reducir el consumo de agua. Primero está el consumo humano”.

Dron agrícola sobre un campo inundado aplicando tratamientos a cultivos
Foto: Brágimo. Los drones de Tecnipec ayudan a rescatar cosechas en terrenos inundados.

Desde el punto de vista medioambiental, la eficiencia también suma. “Europa busca que no solo ahorremos, sino que usemos mejor los productos”, afirma. “Que no estemos sobreabonando en un sitio donde no hace falta y dejando corto otro donde sí haría falta”.

El salto cualitativo llega con las cámaras multiespectrales. “Cuando realizamos un mapeo, la información que nos da es cómo está el cultivo en cada zona de la parcela”, explica Cuesta. A simple vista muchas diferencias pasan desapercibidas. “Muchas cosas no se detectan”, reconoce. “Hasta ahora teníamos la opción de los satélites, que nos dan información interesante, pero el dron tiene mucha más precisión”. La ventaja es doble porque hay una mayor resolución y capacidad de volar cuando se necesita. “El satélite depende de cuándo pase. El dron lo puedes volar cuando quieras”, apunta.

Con esos datos, la toma de decisiones cambia. “Podemos hacer aplicaciones localizadas”, detalla. “Donde está mejor el terreno podemos echar más si la planta lo demanda, y donde está peor o no merece la pena, podemos echar menos. O al revés, reforzar las zonas débiles y ahorrar en las fuertes”. El resultado es ahorro económico y ambiental. “Vamos a utilizar mejor los productos”, subraya. “Eso es lo que se busca”.

Cada vuelo deja un registro detallado. “Tienes todas las trayectorias, qué día se ha hecho, por dónde ha pasado, a qué altura, con qué volumen de producto”, enumera Cuesta. “Deja una trazabilidad importante”. En un sector cada vez más regulado, contar con esa información es un valor añadido. “Cada vez se demanda más”, apunta.

Un operador de dron agrícola en un campo inundado
Foto: Brágimo. La tecnología de drones ayuda a rescatar cosechas en terrenos inundados.

En un futuro no muy lejano, no todos los agricultores tendrán su propio dron, pero la tendencia es clara. “Seguramente no todos lo tengan porque requieren formación y licencias”, explica. “Necesitas los carnés, estar dado de alta y llevarte bien con la tecnología”. Aun así, el interés crece. “Cada vez hay más agricultores que lo están comprando”, asegura. “Somos testigos”.

El cambio climático, añade, acelera esta transición. “Cada vez cuando llueve, llueve más. Cuando no llueve, está más tiempo sin llover. Cuando calienta, hace más calor”, enumera. “Los extremos llegan y las ventanas de aplicación se reducen. En muy poco tiempo tienes que ser capaz de hacer determinadas labores. O lo haces con tecnología, o no llegas”.

Nuevos e innovadores sistemas

La mirada de Grupo Tecnipec no se detiene en los drones. La próxima semana probarán un sistema quemador de malas hierbas con gas natural. “Vamos a lanzar una llama directa al suelo para eliminar hierbas y huevos de insectos en alfalfas en parada vegetativa”, explica Cuesta. El objetivo es reducir el uso de fitosanitarios. “Es otra tecnología que viene a ayudarnos”, afirma. “Vamos a ver qué resultados tiene”.

El futuro, admite, es incierto pero prometedor. “Hace dos años ni habríamos pensado en esto”, reconoce. “Nos hemos quedado asombrados con cómo avanza la tecnología. Hay que estar atentos, aprender y no renunciar a nada”. Desde Palencia, con operaciones en buena parte de Castilla y León, el equipo de Tecnipec observa el cielo con una perspectiva distinta. Mientras la lluvia sigue marcando el ritmo del campo, los drones despegan para aprovechar cada minuto disponible. “Esto es una herramienta más”, concluye Cuesta. “Pero en años como este puede marcar la diferencia entre perder una ventana clave o salvar la cosecha”.

Dron agrícola sobrevolando un campo inundado en Palencia
Dron agrícola sobre un campo inundado aplicando tratamientos a cultivos
Dron agrícola en acción con un operador en el campo
Operador de dron en un campo inundado con cultivos
Dron volando sobre un campo con agricultores observando
Dron agrícola en un campo con trabajadores preparando su uso
Dron agrícola volando sobre un campo inundado en Palencia
Dron volando sobre un campo agrícola con un operador observando
Dron agrícola preparado para aplicaciones en parcelas inundadas
Dos hombres transportando un dron agrícola en un terreno rural
Un operador de dron agrícola en un campo inundado

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