Hemos sufrido demasiado durante esta pandemia y, poco a poco, hemos ido recuperando parte de nuestra normalidad dentro de esta nueva realidad, pero está claro que si bajamos la guardia podemos perderlo todo nuevamente, y eso no lo queremos nadie.

Es tiempo de concienciarnos que nos jugamos mucho: la tan ansiada normalidad, la libertad de movimiento y circulación, nuestros trabajos y, lo más importante, nuestra vida y la de nuestros seres queridos, especialmente la de aquellas personas con algún factor de riesgo y, sobre todo, la de nuestros mayores, sin duda, los más perjudicados en esta pandemia. Como sabéis el virus no hace distinciones y nadie estamos libres, absolutamente nadie, ni los todo poderosos jóvenes, que está claro que también se contagian, propagan el virus y mueren… aunque algunos jóvenes no terminen de creérselo.

Hasta aquí creo que todos coincidimos, pero lo que tampoco es justo es que se limite aún más a parte de la economía por la irresponsabilidad de unos pocos. Según dicen las estadísticas no está habiendo contagios por acudir al teatro, al cine, a los conciertos y actividades culturales bien organizadas, donde se respetan aforos y distancias. Igualmente, el comportamiento en las empresas está siendo, por lo general, muy responsable y efectivo.

Entiendo que la Junta de Castilla y León debe tomar medidas y proteger algo tan importante como es la salud, la vida de las personas, pero a veces es más fácil tomar medidas quirúrgicas y cortar por lo sano que hacer una dura y complicada labor de distinción y control, os digo esto por la controversia con los nuevos horarios en hostelería.

Está claro que en la noche hay un mayor factor de riesgo, pero hay muchas personas que se están comportando de manera correcta y segura y no es justo que, por la irresponsabilidad de unos pocos, tengan que pagar todos, no es justo que cierren más empresas y sectores. De igual manera esta medida no evitará que los más jóvenes sigan saliendo y juntándose (con menos medidas de seguridad y protección que en un local de ocio “serio”). Es muy probable que se incrementen los temidos botellones, reuniones sin control en parques, locales y casas privadas… donde el riesgo se multiplica.

Entiendo que es complicado y debe prevalecer la salud a la hora de tomar medidas y normas, pero también debemos analizar y reflexionar, quizás el problema lo tengamos nosotros como sociedad, pero está claro que esta medida (posiblemente necesaria) daña y mucho a ciertos sectores de la economía por la irresponsabilidad de una minoría.

Una vez más es hora de reinventarse. Está claro que nuestro consumo, ocio y hábitos se van a modificar notablemente, por ello los negocios y, especialmente, la hostelería de noche, debe adaptarse a estos nuevos horarios y exigencias sanitarias, saber ser atractivos para no perder su clientela y seguir dando un servicio de ocio interesante y seguro dentro del nuevo horario.

Seguramente si todos como sociedad fuéramos plenamente responsables no se tomarían estas medidas drásticas pero, amigos, esto es lo que hay, actuemos con responsabilidad, concienciación y mucha cabeza.

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