Las empresas de transporte de viajeros en autobús piden aprovechar la actual crisis para rediseñar el mapa de 1.300 líneas y rutas regulares de bus interurbano dependientes tanto de la Administración central como de las comunidades autónomas con el fin de afrontar los nuevos retos de la movilidad.

«Es preciso impulsar nuevas formas de gestionar el transporte para llegar a demandas no atendidas», según apuntó el presidente de la patronal del sector Confebús, Rafael Barbadillo, durante su comparecencia en el grupo de trabajo para la reactivación económica de la Comisión para la Reconstrucción del Congreso.

«Deberíamos aprovechar la ventaja que nos ofrece la experiencia en colaboración público-privada que tenemos en España para repensar el mapa de líneas de autobús en concesión en España», indicó Barbadillo.

El presidente de la patronal se refirió así a las líneas regulares de autobús que fijan las administraciones y cuya explotación se concede a empresas de autobús a través de concurso público y mediante contratos de concesión. Según sus datos, estas rutas conectan diariamente 8.000 ciudades y poblaciones del país.

Para ello, el representante del sector del transporte de viajeros por autobús llamó a apostar por la digitalización y la renovación de la flota para que, «además de ser la más moderna de Europa, destaque también por su sostenibilidad».

En este punto, llamó también a canalizar fondos del plan de recuperación de la UE para que la crisis «no sólo no suponga un retraso en las inversiones en autobuses más sostenibles, sino una oportunidad para impulsarla».

EL BUS ELÉCTRICO, SÓLO PARA CIUDAD.

A pesar de ello, y del «compromiso» del sector con las energías alternativas, Barbadillo reconoció que «hoy por hoy», el autobús eléctrico es «sólo válido» para prestar transportes en el entorno urbano.

El presidente de Confebús se refirió también a las estaciones de autobús para reclamar una inversión en mejorarlas mediante un plan que «no requiere grandes inversiones y atendería las necesidades básicas de los viajeros».

«No pedimos estaciones diseñadas por Norman Foster, pero de nada sirve tener unos maravillosos autobuses como los que tenemos si al llegar a la estación a veces hasta da miedo, se rompe completamente la experiencia de viaje», lamentó.

Durante su intervención expuso la situación que el sector atraviesa por el parón de movilidad, «uno de los más castigados y que más tardarán en recuperarse de la crisis», dado que, según recordó, ya acumula pérdidas de 1.500 millones de euros.

Para afrontar esta coyuntura, además de las referidas medidas estructurales, solicitó otras a corto plazo, como son la extensión de los ERTEs por fuerza mayor hasta final de año, aplazamientos del pago de cuotas de contratos de ‘leasing’ y ‘renting’ de autobuses y de cuotas a la Seguridad Social y una línea de financiación sin coste para garantizar la liquidez de las empresas. En este punto, mostró su deseo de que el fondo anunciado por el Ministerio de Transporte se ponga en marcha cuanto antes.

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