Este domingo, Pepe Viyuela se subirá al escenario del Teatro Jesús Meneses en Villamuriel de Cerrato a las 18,30 horas con su clásico «Encerrona», un espectáculo que lleva más de 35 años en su vida y que sigue sorprendiendo y atrayendo espectadores a día de hoy.
En esta entrevista, el actor habla, entre otros asuntos, de la responsabilidad del humor y de los límites que nunca se deben cruzar. También reflexiona sobre su regreso al universo de «Aída», esta vez en la gran pantalla, también sobre la vigencia del humor ácido en la actualidad y cómo la cultura y la comedia pueden poner un espejo frente a los errores de la sociedad.
Pregunta: Para empezar: ¿en qué momento se encuentra Pepe Viyuela como actor y a nivel personal?
Respuesta: Pues fíjate, muy bueno en ambas facetas. Profesionalmente estoy muy contento con las cosas que estoy haciendo. Tengo bastante trabajo: estoy con un par de funciones de teatro, además de esta otra que llevo ya más de 35 años haciendo, que es la que va a Villamuriel el próximo domingo, y también participo en algunas colaboraciones y proyectos audiovisuales. Profesionalmente, diría que estoy mejor que nunca. Y, personalmente, también estoy muy bien. Tengo salud, mi familia está estupenda… Empecé el año muy bien, tal y como acabé el anterior. Vamos a ver si dura, pero por ahora fenomenal.
P: Has sido Águila de Oro en 2024 y has visitado Palencia en alguna ocasión. ¿Es tu primera vez en Villamuriel?
R: Sí, en Villamuriel es la primera vez. Tengo mucha ilusión por ir porque hace tiempo que me estaban llamando. En dos o tres ocasiones anteriores tuve que declinar la oferta por falta de fechas, pero esta vez ha sido posible y por fin voy a cumplir este compromiso y este sueño de conocer Villamuriel.
P: En tus visitas a Palencia, ¿has tenido tiempo de conocer algún lugar concreto o siempre vienes con el tiempo justo?
R: Lamentablemente siempre voy con el tiempo justo, pero en una de mis últimas visitas estuve en Aguilar del Campoo, paseando por el castillo y por la ciudad. La subida al castillo nos encantó, hacía un día buenísimo y las vistas arriba eran preciosas. Nos gusta mucho visitar el Románico Palentino. En aquella ocasión pudimos ir a varias iglesias y sitios históricos muy bien acompañados. Creo que hay que mencionar el Románico Palentino porque es único en el mundo y es un patrimonio que merece ser destacado.
P: Vienes a Villamuriel con ‘Encerrona’, que llevas 35 años con ella… ¿Qué es lo que le sigue haciendo especial a esta obra después de tantos años?
R: Para mí, lo especial es su longevidad. Llevo con ella toda mi vida profesional. He ido aprendiendo muchísimo de hacer tan repetidas veces unos mismos números. Los números han ido ganando con el paso del tiempo y todavía pienso que le queda recorrido. Y ese pulir constantemente un mismo número y darte cuenta de que no tiene fin, de que le puedes seguir sacando vueltas y giros a un sketch y a un objeto, a mí me parece fascinante. Creo que es un ejercicio de perseverancia y, sobre todo, es maravilloso que la gente no se haya cansado.
El hecho de que la gente lo siga reclamando y lo siga pidiendo, y hay mucha gente que lo haya visto dos, tres, cuatro veces, pues es muy bonito, me hace sentir muy bien. Tiene muchas cosas especiales, pero yo creo que precisamente lo más especial es lo que dura en el tiempo; yo tengo 62 años, y que lleve más de media vida haciéndolo, y eso es el espectáculo de mi vida.
«Desde bebés reímos y sonreímos, y seguimos buscando personas que nos diviertan y nos acompañen con alegría»
P: ¿Qué mensaje hay detrás de esta obra?
R: Creo que el público puede encontrarlo según lo viva, pero para mí habla de perseverancia, del valor de fracasar y saber encajar los fracasos, de convertirlos en éxitos personales, de no rendirse ante las dificultades y de ser capaz de fracasar delante de los demás y levantarse.
También habla del valor del humor, de la risa y del sentido del humor en la vida. Desde bebés reímos y sonreímos, y seguimos buscando personas que nos diviertan y nos acompañen con alegría. Eso es lo que permite que el espectáculo siga vivo y cada día más fuerte.
P: Sobre «Aída y vuelta», película que se estrena a finales de este mes, que supone el reencuentro del elenco original de la serie… ¿Qué te llevó a volver a ponerte la piel de Chema y cómo fue el reencuentro con el resto del reparto?
R: Me llevó aceptar las ganas de volver a visitar Esperanza Sur y de reencontrarnos y de vivir otra experiencia juntos. Ese es el motivo fundamental y el que ha hecho posible el regreso puntual de este equipo al cine. No fue un reencuentro radical, porque ya nos habíamos visto antes, habíamos hablado por teléfono y coincidido en algunos proyectos. No fue algo que surgiera de la nada; se fue gestando poco a poco. El día que nos vimos, fue muy feliz.
P: La serie siempre tuvo un humor muy negro, muy ácido. Vista desde hoy, ¿crees que podría levantar ampollas? ¿Piensas que ese tipo de humor tendría la misma acogida ahora?
R: Sí, creo que sí. En estos tiempos que hay tantísimo miedo a decir las cosas, poder hablar sin tapujos desde el humor es algo que hace falta. El humor sirve para destaponar temas espinosos, quitarles hierro… Probablemente algunos chistes o tramas se verían distintos hoy, pero la serie sigue vigente, y gente joven la sigue viendo y comentando. Eso demuestra su eficacia y la buena labor de los guionistas.
P: A nivel personal, ¿crees que hay límites en la comedia que ahora no cruzarías?
R: Yo creo que los límites de la comedia están en el propio respeto hacia la gente. Creo que, cuando uno se burla de alguien que no puede defenderse, y el humor se utiliza como una agresión, ahí es donde está el límite. Si tú agredes a alguien bastante más poderoso que tú, pues probablemente tampoco tenga tanta importancia y sea más bien un hecho reparador y de justicia.
Es decir, cuando uno hace burla sobre un dictador, creo que no solamente no está cometiendo una falta de respeto, sino que está jugándose el tipo y, por otra parte, ayudando probablemente a que ese dictador reciba su merecido. Es decir, dependiendo de contra quién se ejerce el humor.
El humor contra alguien más débil que tú es un abuso y me parece mal. Ahí hay un límite. El humor contra alguien mucho más poderoso y mucho más violento que tú, me parece que es un derecho a la defensa y a la réplica y algo que tenemos, no solamente derecho, sino casi el deber de hacer, ¿no? Burlarnos de aquel que es poderoso y nos agrede.
P: En alguna entrevista has dicho que te inquieta el auge de la extrema derecha, tanto en España como internacionalmente. Ha habido recientemente eventos dirigidos a un público joven, los ‘Army Awards’, polémicos por sus faltas de respeto a figuras políticas. ¿Crees que estamos cruzando una línea peligrosa como sociedad que pueda tener consecuencias a largo plazo?
R: No estoy al tanto de eso, pero sí, lo creo. Es muy peligroso no saber qué cosas han ocurrido anteriormente y no tenerlas presente en este momento. Este tipo de ideologías ultras nacen de otras que ya en el pasado han provocado estragos, masacres, desavenencias, enfrentamientos bélicos… Y yo creo que la gente no es muy consciente de que está jugando con fuego cuando utiliza estos discursos y los distribuye de una forma tan alegre a través de redes sociales o a través de eventos de este tipo.
Yo lo he dicho alguna vez, se me tachará de lo que sea, pero considero que la ultraderecha basa su discurso en la manipulación absoluta de personas que lamentablemente no tienen un conocimiento profundo del tema del que se está hablando ni de dónde vienen estas ideologías. Y, además, sobre todo, cuando se predican a través de discursos violentos, estamos entrando en un terreno muy peligroso porque uno es libre de decir lo que quiera, siempre y cuando no invite a agredir y a violentar la libertad y los derechos de otras personas, que además suele coincidir que son personas más débiles, queque necesitan protección.
Concretamente me estoy refiriendo a los ataques a la inmigración y a culpabilizar a estas personas que vienen buscando un refugio, ayuda, solución a sus problemas, que probablemente hayamos contribuido a crear los países del «Primer Mundo»… Convertir a estas personas en las culpables de nuestros problemas me parece que es muy peligroso. Incendia la convivencia y nos pone a todos en una situación de riesgo.
«La cultura nos ayuda a profundizar y analizar los problemas y ponerlos en evidencia a través de ficción o arte»
P: ¿Cómo puede ayudar la cultura, el cine, el teatro… en todo esto?
R: Poniéndonos un espejo delante, haciendo que veamos nuestros errores. La cultura nos ayuda a profundizar y analizar los problemas y ponerlos en evidencia a través de ficción o arte. Los medios de comunicación también tienen responsabilidad. La cuestión de valorar la verdad por encima de la manipulación o del intento de llevar a personas a pensar de una determinada manera. Una cosa es eso, transmitir la verdad, y otra cosa es adoctrinar o pretender llevarte el agua a tu molino.
P: Para terminar, ¿hay alguna obra, libro, película o serie que creas que ahora mismo es más necesaria que nunca?
R: Ahora mismo, en teatro, que es donde me muevo, por ejemplo, hay una función que leí siendo muy joven, que es Calígula de Albert Camus. Habla de un poder absoluto en manos de alguien que no sabe gestionarlo o que lo gestiona para beneficio propio. Pienso mucho en esa función y estaría muy bien poder volver a verla. Parece que cometimos los mismos errores y Camus nos estaba advirtiendo de algo que sigue ocurriendo hoy… También hay autores contemporáneos que están abordando temas muy actuales. Están volviendo los mismos fantasmas, están volviendo los mismos riesgos y por eso decía antes que es bueno saber qué ha pasado para que no vuelva a ocurrir.




