El coste que deben asumir las arcas municipales anualmente supone un desembolso que condiciona al Consistorio terracampino

Las infraestructuras para gestionar el agua son necesarias para evitar vertidos incontrolados. Durante años esa fue la batalla que libró Villarramiel que vio por fin cumplido su deseo de contar con una instalaciones adecuadas en 2017.

La Edar se puso en marcha. Se inauguró oficialmente con la presencia de autoridades regionales, provinciales y locales. Se presentó el proyecto como un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas en el medio rural.

Tres años después la realidad es que si bien la depuradura cumple su función, el coste que acarrea su mantenimiento ahoga a Villarramiel.

Todo fue más o menos sobre ruedas mientras el Consistorio recibió ayudas regionales para hacer frente a ese coste.

Ahora, sin ayudas de por medio, al Ayuntamiento de Villarramiel le cuesta que le salgan las cuentas y se ha reconocido que el mantenimiento de la EDAR genera «insostenibilidad» en el equilibrio financiero municipal.

Las obras de la estación depuradora de aguas residuales del municipio de Villlarramiel consistieron en un colector para aguas residuales urbanas y otro diferenciado para aguas residuales industriales, que requieren un tratamiento previo en una instalación específica para su posterior tratamiento en la depuradora de aguas urbanas.

Se proyectó para la EDAR urbana un proceso consistente en un pretratamiento, tratamiento biológico de aireación prolongada, decantación secundaria y filtración parcial para reutilización del agua para riego y línea de agua industrial. Los fangos se someten a un espesamiento y posterior secado mediante centrifugación.

En la misma parcela de la depuradora convencional, se proyectó una depuradora de aguas residuales industriales, para tratar las aguas procedentes de la industria hasta un nivel que permita su incorporación al proceso biológico de la EDAR. El agua llega de forma independiente por el colector de aguas residuales industriales. Además de las líneas de tratamiento principales, se ha proyectado un sistema de tratamiento de olores para minimizar las emisiones en las zonas de mayor producción de malos olores.

La depuradora se completa con un edificio para control y explotación de la instalación, otro para ubicar el pretratamiento urbano y el tratamiento industrial y otro de deshidratación. La instalación también comprende obras de urbanización, con viales interiores de firme con pavimento de hormigón, iluminación, red eléctrica de fuerza, red de agua potable y jardinería. El importe de las obras ha supuesto un total de 3.627.746 euros y da servicio a un total de 8.141 habitantes equivalentes.

EDAR de Paredes de Nava

La estación depuradora de aguas residuales de Paredes de Nava se ubica entre el Arroyo de los Judíos y un camino rural y ha supuesto una inversión de 3.090.052 euros para beneficiar una población de 12.752 habitantes equivalentes.

Las actuaciones del proyecto en ejecución incluyen la construcción de dos colectores, -uno para las aguas de naturaleza urbana y otro para las aguas de naturaleza industrial  y de una E.D.A.R. en la que se da tratamiento diferenciado a los vertidos de origen industrial, para asimilarlos a vertidos urbanos. Tras el pretratamiento diferenciado de ambas aguas residuales, se incorporan unidas al tratamiento biológico.

El efluente industrial depurado, que no cumple con los parámetros necesarios para su vertido a cauce público, pero sí cumple con la Ordenanza de Vertidos, es conducido a la depuradora urbana, con el fin de proceder a su tratamiento junto con el resto de vertidos del municipio.

El agua depurada es conducida al vertido en el Arroyo de los Judíos con una calidad adecuada y acorde con los valores establecidos en la Directiva Europea 91/271 sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas.

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