La Fundación Santa María la Real recibe el distintivo que reconoce 34 años de trabajo artesanal creando más de 630 reproducciones a escala de monumentos emblemáticos con “alma y oficio”
El taller de Ornamentos Arquitectónicos de la Fundación Santa María la Real en Aguilar de Campoo (Palencia) recibió el distintivo ‘A’ de artesanía que otorga la Junta de Castilla y León. Este sello reconoce y promociona los productos elaborados de forma artesanal en la región, destacando su realización con “alma y oficio”.
El taller, que lleva 34 años en activo desde su creación en 1992 ligada a las primeras escuelas taller, se especializa en la elaboración de maquetas y reproducciones a escala de monumentos emblemáticos del patrimonio cultural. Inicialmente enfocado en el románico palentino, su catálogo creció hasta superar las 630 referencias diferentes, incluyendo torres, iglesias, catedrales, castillos, palacios, portadas, capiteles, canecillos y hasta ciudades completas.
Entre las piezas más destacadas se encuentran reproducciones de la Catedral de Burgos, la fachada de la Universidad de Salamanca, la portada de la Catedral de Santiago de Compostela, La Alhambra de Granada, la Torre Eiffel o incluso detalles como la Dama de Elche, los músicos del Pórtico de la Gloria, el capitel del monasterio de San Andrés de Arroyo o el conocido Puppy del Museo Guggenheim de Bilbao.
Aunque las maquetas a pequeña escala forman el núcleo del catálogo, el taller también crea piezas para museos, elementos conmemorativos, juegos históricos y objetos funcionales como portalápices decorados con relieves del claustro de Santo Domingo de Silos, pilas bautismales convertidas en portavelas o arquetas que sirven como joyeros o bomboneras. El artículo más vendido en su web es, precisamente, uno de estos portalápices inspirados en Silos.
El proceso de creación es completamente artesanal y meticuloso. Parte de una intensa documentación (planos, mapas y tecnologías actuales) para elaborar el original en materiales como arcilla, barro, plastilina o metacrilato. Posteriormente se realiza un molde de silicona y se producen las reproducciones en alabastrina (un compuesto que incluye polvo de alabastro para mayor realismo). Cada pieza se retoca y perfila a mano, y muchas se pintan individualmente con gran detalle antes de secarse y estar listas para su venta o exposición.
Desde la Fundación destacan que este distintivo “refrenda” su labor de más de tres décadas, les ayudará a ganar visibilidad, conectar con otros artesanos de Castilla y León y seguir acercando el patrimonio a todos los públicos, tanto en España como en el extranjero (con envíos a lugares como Rusia, París o Berlín). Las creaciones del taller se pueden adquirir en el centro expositivo Rom (en el Monasterio de Santa María la Real), en su página web y en diversas tiendas de artesanía de la zona.





