1. ¿Cuál es tu rincón preferido de Palencia?
El Cristo del Otero, un sitio emblemático que me transmite mucha calma. Me encanta subir por la mañana temprano y contemplar el amanecer, cuando la luz empieza a iluminar poco a poco la ciudad. Desde allí, las vistas de Palencia son impresionantes y permiten apreciar su tranquilidad y belleza desde lo alto. Es un lugar perfecto para desconectar, pensar con claridad y disfrutar de un momento de paz y reflexión.
2. ¿Tienes alguna comida típica palentina entre tus platos favoritos?
Me encantan las mollejas de lechazo, tanto empanadas, como a la plancha. Es un plato sabroso para saborear con buen vino y también con unas sopas de ajo al horno. Otro plato que me priva es el solomillo de ternera de la Montaña Palentina o una buena menestra.
3. ¿Cuál es tu color preferido?
Es el verde porque representa la esperanza y la renovación. Es un color que transmite calma. Me hace pensar en nuevos comienzos y en la posibilidad de que todo puede mejorar. Me da tranquilidad.
4. ¿Y la canción que más te anima?
Gracias a la vida que me ha dado tanto. Creo que siempre tenemos que agradecer a la familia, a los amigos, a las personas con las que te encuentras en el camino todo lo que te regalan cada día, tantos encuentros, vivencias, momentos, experiencias, conversaciones, paseos, comidas… Dar gracias a la vida y a Dios por todo lo que no regala cada día.
5. ¿Hay alguna película que no te canses de ver?
La vida es Bella. Me parece una película que afrontando el tema del holocausto es tratada con una sensibilidad especial. El papel del protagonista me recuerda la imagen de ese Dios, Padre que nos cuida, protege, sostiene, anima, nos acompaña en medio de las dificultades. Una película que deberían de ver obligatoriamente todas las nuevas generaciones.
6. ¿Y el libro con el que más te reflejas?
El Alquimista, de Paulo Coelho, trata sobre Santiago, un joven pastor andaluz que viaja desde España hasta Egipto buscando un tesoro soñado. A través de su travesía, descubre la importancia de seguir sus sueños, escuchar al corazón y cumplir su “Leyenda Personal”, aprendiendo que el verdadero tesoro es el autodescubrimiento. Me gustan mucho también la novelas históricas.
7. ¿Dónde te gustaría tener tu hogar el día de mañana?
Sin duda alguna en Palencia, es mi hogar, donde he vivido la mayor parte de mi vida, donde están mis raíces, mi gente, mi historia. Si pudiera tener una segunda vivienda, lo cual es imposible, en Castro Urdiales o en Llanes. Un rincón en el Cantábrico para poder pasear por la playa, disfrutar de la montaña, saboreando de la buena gastronomía del norte.
8. ¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?
El contacto diario con la gente de San Antonio, de Grijota y del trabajo pastoral con jóvenes. Tener momentos para conversar, escuchar, disfrutar, llorar, aprender, compartir los gozos y las preocupaciones de las personas.
Un regalo ha sido ver crecer y acompañar a muchos niños y jóvenes en su seguimiento de Jesús y en su crecimiento humano y creyente.
9. ¿Cuál es tú fuente de inspiración?
El personaje, la vida y el mensaje de Jesús de Nazaret, el Señor. Por Él, después de un proceso largo, me sentí llamado. Su Palabra, su Presencia, su Utopía, su Vida… da sentido a mi historia, a mi ministerio, a lo que realizo cada día. Es una fuente que siempre me quita la sed y me ayuda a avanzar, a madurar, a caminar siempre con otros, en comunidad.
10. ¿Si pudieras ser otra persona por un día quien serías?
Seguramente mi compañero Antonio García. Por su coherencia, forma de vivir, inteligencia, moderación, capacidad de trabajo y escucha. Un sacerdote que es un ejemplo en todas las dimensiones de su vida, un referente para muchos.
11. ¿Qué cosa dirías que te caracteriza o que es muy tuya?
La alegría, el sentido del humor, la capacidad de escucha, el proponer a las personas que se sumen a los proyectos de la parroquia, el tener gente diversa a mi alrededor que me enseña, interroga, la capacidad de trabajo y la imaginación… También a veces soy muy cabezón. Me gusta tener los trabajos con tiempo preparados para que salgan bien.
12. ¿Qué querías ser de pequeño?
Creo que pase por diversos momentos. Desde querer ser periodista, médico, maestro, juez, hasta conductor de autobús. Lo que creo que desde pequeño ya tenía alguna vocación de servicio a los demás.
13. ¿Hay algo que te hubiera gustado aprender a hacer y no has hecho?
Aprender a tocar un instrumento musical. Pero entre mis dones, no está el de la música. No tengo un buen oído.
14. ¿Eres una persona supersticiosa?
No, ni tengo manías a la hora de hacer las cosas. Me gusta vivir con naturalidad.
15. Eres párroco en la Iglesia de San Antonio en Palencia y en el pueblo de Grijota. ¿Cómo ves el papel de los jóvenes en el mantenimiento vivo de los pueblos?
Creo que Grijota es un pueblo muy diferente al resto de la provincia. Hay muchos niños y jóvenes que viven en el casco histórico y en las urbanizaciones. Muchos de ellos no hacen vida en el pueblo. Sí que hay un grupo grande que participa en la vida del pueblo, en las diversas actividades, en los deportes, en las catequesis, en las peñas, en las fiestas, en las cofradías… Un acierto ha sido el GEO, el espacio para adolescentes y jóvenes creado por el Ayuntamiento. La mayoría de los jóvenes están contentos en el pueblo.
16. Hoy en día se habla mucho de la importancia de la “pastoral juvenil” y de acompañar a los jóvenes en su crecimiento personal y de fe. Tú que tienes ese carisma, ¿cómo crees que debe ser hoy esa relación entre la Iglesia y la juventud?
La Iglesia tiene que estar siempre con los jóvenes. Que encuentren en nosotros un espacio de escucha, acogida, compañía, comprensión, donde no se les juzgue, ni condene, donde sean protagonistas y les hagamos propuestas. Hoy más que nunca, los jóvenes están en búsqueda y nosotros, acompañándolos, les tenemos que ayudar a encontrarse con ellos mismos, con Dios, con los demás, con la Iglesia, con los diferentes, con los pobres… Una pastoral con los jóvenes que les ayude a descubrir su propia vocación y compromiso en todas las dimensiones de su vida.
17. En 2024 celebraste tus Bodas de Plata Sacerdotales, 25 años de sacerdocio. En este cuarto de siglo, ¿qué momentos o encuentros con personas guardas en el corazón?
Guardo muchos que podían llenar toda esta sección. El día de mi ordenación sacerdotal, tantos sacerdotes buenos que tenemos en Palencia, el trabajo y el servicio de tantos laicos, los primeros años en la unidad pastoral de Cisneros, todos los campamentos de verano del Junior y la ACG, la despedida de mucha gente buena que me ha marcado, la comunidad de San Antonio y de Grijota, la ACG, los compañeros con los que he vivido, mi madre y mis hermanos. Tanta gente diversa que he conocido y que son una riqueza. Los niños y jóvenes a los que he visto crecer, y que muchos de ellos son los que animan ahora muchas actividades. Últimamente la JMJ de Lisboa, el camino de Santiago, el Jubileo de Roma… me siento un auténtico privilegiado. Sólo puedo dar gracias a Dios.
18. En alguna de tus reflexiones has hablado sobre temas de actualidad como conflictos, educación o incluso sucesos locales. ¿Qué lección global crees que deberíamos aprender como sociedad de todo lo que está ocurriendo?
Creo que tenemos que apaciguar el ambiente, apostando por lo que nos une, descubriendo que el que piensa distinto me puede enseñar y tener su verdad. Tenían que omitirse todas las burlas e insultos en redes y comentarios.
Tengo buenos amigos que piensan de manera diferente. Para mí es muy enriquecedor. Me gusta dialogar con ellos, de cada uno de ellos aprendo. Sus opiniones me interpelan y en ocasiones me hacen ver las cosas desde otra óptica. La moderación y la mesura no se llevan en esta época en la que nos toca vivir.
Diálogo, respeto, escucha, discernimiento, silencio, perdón… son algunas de las herramientas que necesitamos vivir en este momento concreto.
Un poco de sentido del humor, reírnos juntos, apaciguar el clima revanchista en el que vivimos haría que nuestra sociedad avanzase también.
El Papa Francisco escribía: “El conocimiento y la estima por los demás también pueden crecer en la escucha mutua, hasta el punto de reconocer en el enemigo el rostro de un hermano.” ¡Qué bien nos vienen estas palabras para todos y cada uno de nosotros!





