Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, junto a la presidenta de la CHD, Cristina Danés, y el delegado del Gobierno en Castilla yLeón, Javier Izquierdo.. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha asistido este viernes a la puesta en servicio de la presa de Castrovido, situada en la burgalesa comarca del Arlanza, después de 17 años de intervenciones y una inversión de 250 millones de euros. SOCIEDAD ESPAÑA EUROPA CASTILLA Y LEÓN AUTONOMÍAS DELEGACIÓN DEL GOBIERNO

Infraestructura

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha asistido este viernes a la puesta en servicio de la presa de Castrovido, situada en la burgalesa comarca del Arlanza, después de 17 años de intervenciones y una inversión de 250 millones de euros.

Morán, acompañado del delegado del Gobierno en Castilla y León, Javier Izquierdo, y la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Cristina Danés, ha recorrido la infraestructura para conocer su potencial y desarrollo.

En este marco, ha explicado que se trata de una dotación al servicio del entorno y no al revés, una filosofía que, según ha dicho, impregna el espíritu de los planes de demarcación.

Hugo Morán ha insistido en que su puesta en servicio da respuesta a «muchas preocupaciones» de los vecinos, que con el funcionamiento de la presa verán satisfechas sus reivindicaciones.

Se trata de un embalse diseñado para evitar las inundaciones en la comarca y garantizar usos de riesgo y abastecimiento a las localidades aledañas, todo ello con respeto al entorno en el que se enclava.

Las obras de la presa, situada en el término municipal de Salas de los Infantes, se iniciaron en 2004 y como resultado han dado una infraestructura con una capacidad máxima de 44 hectómetros cúbicos.

CARACTERÍSTICAS La presa, de gravedad y planta recta, tiene una longitud de 534 metros de longitud y una altura de 95 metros sobre cimientos y cuenta con dos torres de toma, dos aliviaderos y dos desagües de fondo, así como un complejo sistema de auscultación para el control del embalse.

El llenado de la presa generará un lago artificial de 104 hectáreas de extensión, que convivirá con el ecosistema del entorno y favorecerá usos ambientales, deportivos y recreativos.

Este nuevo ecosistema cuenta con islas artificiales para favorecer la colonización de aves acuáticas y una escala de peces para recuperar la continuidad del sistema fluvial y garantizar la supervivencia de las especies endémicas, además de otros espacios de esparcimiento para la ciudadanía como una playa artificial, observatorio de aves, merendero, embarcadero, sendas o puestos para pesca deportiva.

El proceso de llenado será progresivo y según las previsiones podría completarse en dos años, una fecha en todo caso condicionada a las aportaciones naturales de agua provenientes de la cuenca vertiente como por las necesidades de actuación que puedan surgir durante las diversas fases del llenado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí