Javier Sierra y Esther Paniagua reflexionan en Palencia sobre la IA, la creación literaria y el valor de lo humano.
El Teatro Principal de Palencia, lleno hasta la bandera, acogió una nueva cita del ciclo Diálogos a pie de página con un tema que ya no es ciencia ficción: la relación entre la Inteligencia Artificial y la literatura. Sobre el escenario, el escritor Javier Sierra y la periodista y ensayista Esther Paniagua, moderados por Agustín Romero, desplegaron una conversación ágil, crítica y muy conectada con las inquietudes del presente.
Desde el arranque, Sierra dejó claro que el debate no va tanto de máquinas como de uso y criterio. “La IA debe estar marcada por el sentido común”, apuntó, rebajando el alarmismo para situar el foco en la responsabilidad humana. “¿Es peligrosa? Depende de cómo la utilices”, resumió. En su intervención apareció una de las ideas más comentadas de la tarde: la crítica a una sociedad —especialmente la más joven— cada vez más encerrada en un universo individual, digital y autorreferencial, que corre el riesgo de alejarse de aquello que nos construye como personas.
Frente a la lógica de la pantalla, Sierra reivindicó lo humano y lo sensorial: el olor, el contexto, la experiencia física como elementos clave del aprendizaje y de la memoria. “Lo digital carece de sentidos”, vino a señalar, defendiendo que el conocimiento se fija mejor cuando interviene todo lo que nos rodea, no solo la vista y el clic.
Esther Paniagua llevó el debate al terreno de la credibilidad y la verdad en la era de la IA. Alertó del problema creciente de los deepfakes y de un escenario en el que “no podemos fiarnos de lo que vemos”, aunque recordó que la legislación europea avanza hacia el etiquetado obligatorio de contenidos generados por inteligencia artificial. El problema, subrayó, es que no todo el mundo cumple la norma y que estas tecnologías se usan con frecuencia para delinquir, estafar o manipular, alimentando la confusión en un mundo ya instalado en la posverdad.
“¿Cuál es nuestro norte?”, se preguntó Paniagua, apelando a la necesidad de referentes éticos y culturales claros. En ese contexto, defendió que tras el deslumbramiento inicial con la IA llegará una fase más low cost, donde se normalice su uso y se diferencie mejor el valor de lo humano.
Uno de los momentos más comentados llegó al hablar del futuro del mercado editorial. Javier Sierra lanzó una afirmación provocadora: “El próximo bestseller será escrito por una IA”. Pero matizó enseguida la pregunta clave: ¿durará? ¿Habrá un siguiente? Para él, la respuesta es clara: no perdurará como lo han hecho obras universales como El Quijote. El libro escrito por un ser humano —dijo— tendrá un valor añadido precisamente por serlo.
Ambos ponentes aprovecharon para conectar el debate con sus últimos trabajos. Paniagua recordó Error 404, donde reflexiona sobre nuestra dependencia de internet y la electricidad. Citó el miedo colectivo ante un posible apagón digital y recordó que lo escribió en plena pandemia, en 2021, con un tono casi premonitorio tras episodios recientes que evidencian esa fragilidad. Sierra, por su parte, habló de El plan maestro, reivindicando el papel del arte como fuerza transformadora y como depósito de conocimientos que a veces no se explican, pero se intuyen.
En ese tramo final, la charla viró hacia el arte y la simbología. Sierra invitó al público a “trastear” con la aplicación Google Arts & Culture, a hacerse un selfie y descubrir en qué obra clásica aparece su “doble”. Habló de curiosidades iconográficas: desde Botticelli hasta Miguel Ángel, recordando cómo en la Capilla Sixtina algunos ven representado un cerebro o cómo “sin viento no hay primavera”, en alusión a símbolos ocultos que siguen dialogando con nosotros siglos después.
El coloquio cerró con firma de libros y la sensación compartida de que, más allá de algoritmos y pantallas, el debate de fondo sigue siendo el mismo: qué lugar queremos reservar a lo humano en un mundo cada vez más automatizado. Y eso, en un teatro lleno y atento, no sonó a pregunta del futuro, sino del presente más inmediato.
Esta propuesta, impulsada por la editorial Menoscuarto y apoyada por el Ayuntamiento de Palencia a través de su área de Cultura, Turismo y Fiestas, aparece como un foro de discusión donde las palabras adquieren significado más allá del papel.


















