El varón tenía 34 años y los sanitarios sólo pudieron certificar su muerte
Un hombre, de 34 años, ha perdido anoche en la localidad de Bustillo de la Vega, al parecer, por una intoxicación por monóxido de carbono en una vivienda de la localidad.
Tal y como señala Emergencias 112, en torno a las 21 horas, se recibió el aviso de una posible intoxicación de por monóxido de carbono en la calle camino del Monte Bustillo de la Vega, alertando de que un varón de 34 años no respondía.
En ese momento se movilizó a la Guardia Civil de Palencia, a los Bomberos de la Diputación y a emergencias sanitarias que movilizó al médico del Punto de Atención Continuada de Saldaña y una ambulancia de Soporte Vital Básico.
Ya en el domicilio, los medios de emergencias detectan en el domicilio con medidor un resultado positivo en nivel de monóxido de carbono, mientras que los sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento de este varón, de 34 años de edad.
Monóxido.
Este gas es uno de los peores enemigos con las bajas temperaturas y cada año provoca intoxicaciones y en casos graves como el vivido anoche en Bustillo de la Vega, el fallecimiento de personas.
En más del 60 por ciento de los casos de intoxicación por monóxido de carbono que gestiona el centro de emergencias Castilla y León 1-1-2 , el origen de este gas letal procede de sistemas de calefacción con combustibles vegetales, como son el carbón, el cisco, la leña y en mucha menor medida, los ‘pellets’. La principal recomendación que puede hacerse para evitar la concentración del gas es que se mantenga siempre ventilada la estancia en la que se coloque una calefacción de este tipo, bien sea dejando abierta una puerta o una rendija en la ventana que permita la circulación del aire puro. Además, es del todo punto desaconsejable colocar este tipo de calefacciones en los dormitorios.
No hay que olvidar que todos los aparatos se encuentren en lugares correctamente ventilados, y nunca taponar las rejillas y respiraderos de las distintas estancias de la casa, algo que se hace con frecuencia; por ejemplo, los días que hay mucho viento, lo que propicia la falta de oxígeno necesario para una correcta combustión.
Revisión de chimeneas
También puede resultar peligroso utilizar equipos portátiles como hornillos, barbacoas, etc. que queman combustible en el interior de espacios cerrados. Se deben revisar además las chimeneas y los conductos de ventilación antes de comenzar la temporada de frío y después de los episodios de nevadas.
El peligro estriba en que tiene su origen en un gas, el monóxido de carbono, que es prácticamente imposible de percibir por los sentidos, puesto que no tiene olor y es invisible. Por eso, la única manera de detectar la irrupción de este gas venenoso son los síntomas que provocan en el ser humano, entre los que pueden citarse la aparición súbita de dolor de cabeza de intensidad progresiva, mareos, desorientación, náuseas y vómitos, sensación de hormigueo, dolor general e incluso desvanecimientos. En ese sentido, cabe destacar la utilidad de instalar de sensores en la vivienda como una medida preventiva para detectar la presencia del gas.
En caso de ser víctimas de una intoxicación por monóxido o de encontrarse en una vivienda en la que hay una concentración alta de este gas, lo primero que hay que hacer es abrir las ventanas para permitir la entrada de oxígeno que ventile el ambiente, contactar con el centro de emergencias 1-1-2 para solicitar ayuda, para lo que se informará del lugar en el que se produce la emergencia y el número de personas que requieren asistencia y su estado. Finalmente, y si resulta posible, alejar a las personas afectadas de la fuente de origen del gas.




