Los agricultores y ganaderos españoles se han echado este jueves a las calles para reivindicar políticas europeas que respeten el que consideran el bien más fundamental del sistema productivo: nuestros alimentos. Y en Palencia, esa gran manifestación ha puesto el foco en quienes representan el auténtico futuro del mundo rural y el sector primario: los niños y las niñas.
Ellos, conduciendo sus tractores de juguete, han sido quienes han encabezado la manifestación que partía a las 17:00 horas desde la Plaza de Pío XII y concluía en la Plaza Mayor con la lectura del manifiesto y el reparto de azúcar o patatas, en señal de protesta por los bajos precios. »
“En Palencia, hemos convocado la tractorada infantil por hacer algo diferente a otras provincias y también para implicar a los jóvenes. Es un mensaje de futuro: estos son los próximos agricultores que va a haber y queremos que trabajen en tractores más grandes que los que llevan hoy. Con estas políticas no van a tener ningún futuro”, ironizaba José Manuel González Palacín, coordinador de la Unión de Campesinos de Castilla y León.
«La gente tiene que tener en cuenta que comemos tres veces al día», explicaba al inicio de la protesta el presidente de Asaja Palencia, José Luis Marcos. Y es que la calidad de los alimentos que se producen en Europa está condicionada, afirman desde las organizaciones agrarias, por una legislación restrictiva que protege la salud humana y medioambiental, al prohibir el uso de productos que, sin embargo, se continúan utilizando en otros países, como los que forman parte del acuerdo de Mercosur.
Unidad de acción
Una manifestación que en Palencia ha escenificado la unidad de acción de las principales organizaciones agrarias, Asaja, UPA, COAG y UCCL, que han denunciado, juntas, la situación «límite» que atraviesa el campo. En un clima de «hartazgo» que se extiende por toda España, los profesionales palentinos han salido a la calle para defender no solo su rentabilidad, sino un modelo de alimentación saludable y el futuro de sus pueblos.
La protesta ha destacado por una «tractorada infantil» simbólica que ha recorrido el centro de la ciudad hasta la Plaza Mayor, buscando visibilizar la falta de relevo generacional. Según José Luis Marcos, presidente de Asaja Palencia, esta iniciativa responde a la necesidad de “hacer visible que el problema del campo no es solo presente, sino de futuro”, advirtiendo que si las políticas no cambian, no se sabe en qué condiciones trabajarán los niños del mañana.
El rechazo frontal a Mercosur y la rebaja de la PAC
Uno de los ejes principales de las reivindicaciones es el acuerdo comercial con Mercosur, que los líderes agrarios califican de «moneda de cambio» política. José Manuel González Palacín, coordinador de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), ha sido tajante al exigir un “no rotundo a Mercosur hasta que no haya garantías de reciprocidad”. Palacín denuncia que, mientras en Europa se prohíben productos por salud o medio ambiente, se permite la entrada de alimentos de países que los siguen usando: “Aquí cuando prohibimos un producto, es porque hay una investigación detrás que ha demostrado que es cancerígena… Estas materias se están utilizando en esos países”.
Por su parte, David Tejerina, presidente de COAG Palencia, considera que el acuerdo comercial alcanzado en India, que deja fuera productos como el trigo o el arroz, «es de agradecer, ya que es un ejemplo que no ha sucedido con Mercosur». Y cree que las movilizaciones están dando resultado, «pero tenemos que seguir en la lucha».
Políticas europeas «desleales» con los agricultores que se agravan con el anuncio de la Comisión Europea de una posible rebaja del 22 % de la PAC, algo que las organizaciones califican de «barbaridad absoluta». “No podemos seguir con el mismo presupuesto o incluso a la baja mientras los costes de producción se disparan”, recalca Blas Donis, secretario general de UPA, quien también insta a las administraciones a poner mecanismos para impedir la venta por debajo de los costes.
Y es que, en provincias tan cerealistas como es Palencia, se sufre la paradoja de tener buenas cosechas en las últimas campañas, pero a un precio tan bajo que no alcanza a cubrir los costes de producción. «Llevamos tres años con unos precios ridículos. Estamos trabajando a pérdidas», denuncia José Luis Marcos, de Asaja.
Un manifiesto por la soberanía alimentaria
Durante la lectura del manifiesto en la Plaza Mayor, se subrayó que esta lucha no es solo de los agricultores, sino de toda la sociedad. Los representantes insistieron en que se está jugando con la seguridad y calidad de lo que llega a las mesas. Finalmente, el sector ha hecho un llamamiento a la concienciación ciudadana, defendiendo que mantener la vida agraria es la única forma de preservar el mundo rural palentino.























