La manifestación convocada por la Favpa concita 1.300 personas pidiendo el soterramiento del ferrocarril y la paralización y reversión del Salto del Carnero y las pantallas acústicas
Palencia, una parte de ella, salió este mediodía a las calles para volver a reclamar el soterramiento del ferrocarril, así como la paralización y reversión de las obras del salto de carnero del Camino Viejo de Husillos o del proyecto para colocar pantallas de protección acústicas de hasta 7,7 metros de altura.
Y lo hizo con una concentración en la Plaza Mayor de la capital y una posterior marcha la Calle Mayor hasta Jardinillos y posteriormente hasta la sede de la Subdelegación de Palencia.
Durante todo el recorrido se fueron coreando consignas como «Óscar Puente, escucha a Palencia», «Pantallas no, Soterramiento sí» o Trenes Bajo Tierra, Pantallas a la mierda». Integrados en la manifestación, la alcaldesa de la ciudad, Miriam Andrés, lejos de puestos de cabecera como hace casi un mes, junto a otros ediles del Ayuntamiento capitalino y, del anterior inquilino de la Subdelegación del Gobierno, Ángel Domingo Miguel, mostrando su disconformidad con una decisión del Gobierno al que, hasta hace menos de medio año representó.
Ya en la Subdelegación, los manifestantes expresaron su disconformidad, una vez más, con la decisión de la colocación de las pantallas acústicas, en detrimento del soterramiento, exigieron al Gobierno que Palencia esté bien comunicada, «pero sin vallas, ni puentes, ni incompetentes» y que en ningún momento se resientan además los servicios ferroviarios en la ciudad.
También los convocantes pidieron a las administraciones implicación, especialmente «a la Junta y a la Diputación, a las que no se las ha oído».
En esta ocasión también tuvieron voz los vecinos del Camino Viejo de Husillos, «quienes son los que día a día están sufriendo esta obra ilegal», afirmó Cristina Martín, presidenta de la Asociación de Vecinos del Barrio de San Antonio, quien además invitó a los palentinos a acercarse a ese punto de la ciudad para comprobar la magnitud de la obra que sufren algunos vecinos de la ciudad a sus puertas.
«Os pido a todos presentes que luchéis, que seáis valientes. Que no permitáis que Adif destroce esta ciudad. Esta lucha la empezamos nosotros, pero cada día sois más lo que os dais cuenta que diciendo la verdad podemos ganar», leyó Javier Gredilla.
A lo largo de toda la movilización que se prolongó durante una hora, los asistentes pudieron depositar su firma para apoyar las pretensiones de la Federación de Asociaciones de Vecinos contra las pantallas, el salto de carnero y a favor de lograr el soterramiento del ferrocarril en la ciudad.
La Policía Nacional cuantificó en unas 1.300 personas las asistentes a la concentración y manifestación promovida por la Favpa, la mitad, según la misma fuente de las personas congregadas el 6 de noviembre, un jueves, por la tarde.
Cabe resaltar que, a diferencia de lo ocurrido el pasado 6 de noviembre, las pancartas y quienes las portaban no pudieron subir hoy a lo alto de la escalinata de la Subdelegación. Un detalle que provocó las quejas de los manifestantes. «La Subdelegación es de todos», gritó uno de ellos frente a la Policía. La razón de la presencia de la UIP estaba en la afluencia de la anterior manifestación y el hecho que de que durante la semana se hubieran dado mensajes en las redes incitando tomar las vías. Y aunque en algún momento desde lo manifestantes gritaron «a las vías», desde la organización cortaron de forma tajante cualquier conato. Los agentes crearon un cordón primero frente a la estación, luego junto a la valla de las vías.
La decisión de impedir acercarse a la Subdelegación y subir a la escalinata fue el protocolo marcado por el mando de la UIP y que está fijado así. En todo caso, casi al final del acto llegó una llamada del subdelegado del Gobierno, Eduardo Santiago, emplazado a los agentes a que permitieran a las pancartas subir a la escalinata. Los manifestantes rechazaron ya esa posibilidad.
En todo caso, desde la FAVPA avanzaron que las movilizaciones no acaban aquí si no se recibe una respuesta, sino que seguirán. «Y si nos tenemos que volver a vernos en diciembre, nos volveremos a ver».











































