La procesión del Sábado de Dolores venció a las bajas temperaturas para acompañar la Corona Franciscana por el centro de la ciudad
A la procesión de este Sábado de Dolores en la capital palentina, la de Piedad y Reconciliación, se le coló un invitado nada deseado, pero, todo sea dicho, mejor que el del pasado año cuando el agua hizo acto de presencia. Este Sábado de Dolores los cofrades de la Hermandad Franciscana de la Santísima Virgen de la Piedad, del Santo Cristo Señor de la Vida y de la Muerte y de San Francisco de Asís, así como los de otras cofradías (pocos) y el público que la siguió, tuvieron que lidiar con el frío y un aire que en algunos momentos puso en peligro la integridad de algunos estandartes y dio qué hacer a los encargados de que el velo de la cruz tras la talla de la Santísima Virgen de la Piedad (Hermanos Martínez, 2004) no se enganchara en la corona de esta.
Comenzó el desfile con la explicación de la Corona Franciscana, un rosario de siete gozos de la Virgen, que serían los que se rezarían en cada una de las estaciones a recorrer: El primero, ante la propia iglesia de San Agustín, de donde salió la procesión y donde se colocó a la talla de San Francisco de Asís (Vda. de Reixach, s. XX), el rosario, similar al que llevan los hermanos de la cofradía.
Acompañando al cortejo, la Banda de Cornetas y Tambores de La Piedad de Valladolid.
San Pablo, con dos misterios, ante la iglesia, y ante el Monasterio de La Piedad (Dominicas) fue la segunda parada de la procesión de la Piedad y la Reconciliación.
Callejeando se llegó a la Plaza de San Antolín, donde las encargadas de dirigir el rezo fueron las religiosas de las Hermanas de los Ancianos desamparados, junto al antiguo monasterio Franciscano de San Buenaventura.
Tras el rezo a los pies de la Catedral por su fachada oeste, y encendidos ya los faroles de los hermanos de la Hermandad, se reemprendió camino hacia el interior de la catedral, accediendo a la seo palentina todo el cortejo para el rezo, desde la Capilla del Sagrario, del quinto gozo.
Lejos de emprender el regreso a su sede, el recorrido llevó a ambas tallas y a los cofrades hasta el Convento de Las Claras, primero (sexto gozo) y luego a San Francisco (7º y Letania), para pasar posteriormente por la Cofradía del Santo Sepulcro donde se procedió a un acto de hermandad antes de regresar, ahora sí, a la iglesia de San Agustín acompañados por las bajas temperaturas que reinan en este arranque de la Semana Santa palentina.










































































































































































