La hostelería ya ha podido reiniciar su actividad en Palencia. Son numerosas las pérdidas sufridas durante estos meses pero desde el sector se prevé que poco a poco se vaya recuperando la normalidad

Hay que ser cautos pero también debemos ir reactivando la economía. No podemos vivir en una burbuja de cristal

Este mes pasado Palencia entró en Fase 1, con la consiguiente puesta en marcha de las terrazas (50%). ¿Qué tal están respondiendo los palentinos?

En la apertura de las terrazas en esta Fase 1 se dan 3 circunstancias. Una, la ganas e ilusión de la gente por volver a verse delante de una caña con mucho que hablar y comentar. Dos, el hecho de que los locales que abrimos el día 25 fuimos pocos, con lo que hubo más demanda que oferta, y fueron muchos los clientes que buscaron mesas por toda la ciudad, en algunos sitios con colas de espera. Y tres, el extraordinario tiempo que hizo. Todo esto nos ha llevado a una respuesta brutal por parte de los palentinos, lo cual francamente, yo sí que me esperaba.

¿Cuáles son las medias que se están llevando a cabo para garantizar la seguridad de los ciudadanos?

Nosotros, como la mayoría de los colegas, cumplimos con unas pautas que básicamente son: distanciamiento de al menos 2 metros entre mesas, en las que no pueden juntarse grupos de más de 10 personas, desinfección de las mesas y sillas cada vez que hay un cambio de cliente, uso de mascarillas por parte de todo el personal que trabaja y gel hidroalcohólico a disposición del cliente. Además, al local solo se puede acceder para ir al aseo y, solamente, de uno en uno con mascarilla y desinfección de manos. Nosotros vamos al aseo a desinfectar pomos, grifería, etc, al menos media docena de veces al día.

Como siempre la principal medida de seguridad reside en la responsabilidad de cuidarse cada uno de nosotros. La mayor ambigüedad se produce en las personas que se juntan en la misma mesa, ellos deciden en qué medida se acercan y si usan mascarilla. Tal vez sea el punto en donde más discrepancias de comportamiento hay.

¿Cómo se ve a la población? ¿relajada y cumpliendo con todo el protocolo establecido?

En líneas generales el público cumple con las normas de distanciamiento, aunque es cierto que hay un alto porcentaje de clientes excesivamente relajados. Noto tres sensaciones muy claras, hay un pequeño sector de la ciudadanía que estima que esto ya ha pasado, que apenas hay contagios, que apenas hay ingresos en hospital y que no hay muertos, en definitiva, que el virus está controlado, es una opinión no solo de la gente más joven.

Por otro lado, hay muchas personas en la parte contraria, que tratan de salir lo menos posible y, por supuesto, aún no está en sus planes visitar una terraza. Son los que se cuidan con excesivo recelo, hablan continuamente de que vamos a pagar cara esta relajada desescalada y que los rebrotes aparecerán. Como siempre tal vez lo más correcto está en medio de estas corrientes de opinión.

Hay que ser cautos, mantener las medidas de seguridad y las normas básicas como no acercarnos demasiado, usar mascarilla cuando estemos cerca de otros y lavarnos mucho las manos, pero también hay que ir reactivando la economía, porque sino algunos, no íbamos a morir de hambre, pero sí padeceríamos enfermedades relacionadas con el estrés que esta situación produce en millones de familias sin trabajo, sin ingresos… En definitiva, no podemos vivir en una burbuja de cristal.

Previsiblemente este próximo lunes Palencia pase a la Fase 2, ¿esto supondrá ya un importante respiro para el sector de la hostelería?

Es un respiro sí, no es suficiente, pero es la manera de empezar más coherente. Muchos quieren más, porque aseguran, y no sin razón, que así no salen las cuentas. Yo pienso que tenemos que ser responsables y aceptar este “ir poco a poco”. Tened en cuenta que hay muchísima gente dando caña sobre el exceso de permisividad en aceptar personas juntas en determinados sitios como son los bares.

En esta Fase 2 muchos locales se decidirán a abrir, algunos porque son restaurantes en los que podrán trabajar con ese aforo que se nos permite del 40% y otros porque además tienen opción ahora a unas pocas mesas de terraza, gracias a una buena disposición del Ayuntamiento, lo cual nos servirá de complemento en el negocio. Hay que tener en cuenta que en esta época del año los locales sin terraza sufren mucho ya, sin necesidad de ninguna pandemia…

¿Os estáis preparando de manera especial para el cambio de Fase?

Las aperturas están siendo muy escalonadas, en esta Fase 2, no todos abrirán ni mucho menos. Un matiz muy importante es que aún no se puede usar la barra, solo podremos servir al cliente en las mesas del local que habilitemos para ser ocupadas. Así que básicamente es lo que tenemos que hacer, decidir en el local cómo distanciaremos estos espacios para mantener también unos mínimos de separación, respetando ese 40 o 50% de aforo. Esto hará que para los locales pequeños aún no sea interesante abrir.

Hablarás con unos y otros compañeros de profesión ¿Qué sensaciones hay entre los profesionales del sector?

En primer lugar, reseñar que bajo mi punto de vista estamos en estos meses bien representados por la Asociación de Hostelería de la ciudad, que defiende los intereses de todos, no solo de los asociados y que pertenecen a la asociación nacional -que es la que defiende nuestros derechos ante el Gobierno y negocia condiciones de apoyos económicos y desescalada-, además también en las negociaciones con instituciones locales, especialmente con el Ayuntamiento. Hay otras asociaciones como Palencia Abierta que también empujan en este sentido. A raíz de las pandemia nos juntamos en dos grandes grupos de WhatsApp y Telegram para compartir ideas, información y buscar puntos en común en nuestras reivindicaciones. Lamentablemente, los grupos de 250 personas acaban siendo difíciles de encauzar y derivan en mucha conversación superflua que los hace increíbles, pero sin duda, nos está sirviendo para unirnos más como compañeros de sector y para saber que a pesar de que somos muy distintos y con causas diferentes, somos una actividad que ya sufría antes de todo esto y que ahora lo hace como ningún otro sector.

En este grupo en el que estamos más de 400 personas es difícil consensuar posturas y mucho menos lo de “ir todos a una”. Teníamos claro cuando empezó esto que necesitábamos apoyos económicos y conocer nuestro futuro.

Empapelamos nuestros locales con carteles con mensajes del tipo “se traspasa” y similares. Encontramos pronto medidas que a unos contentaron más que a otros, pero en definitiva, nos mantenían vivos, ERTES, apoyos autónomos, tasas ayuntamiento, flexibilidad con las terrazas…

Aquí el grupo se fracciona algo y unos ven que hay que iniciar la actividad cuanto antes y otros que no quieren saber nada de reabrir.

Tomar algo en una terraza es más que beber lo que más te gusta…

Hay que tener en cuenta lo que vendemos nosotros, no vendemos solo bebida y comida, vendemos sobre todo, encuentro, reunión, amistad, “junteta”… y todo esto es lo que está cuestionado, por no decir prohibido, por no hablar ya de algo que queda en manos del Misterio como es el ocio nocturno de bares de copas y discotecas. Con este panorama y algunas previsiones pesimistas de rebrotes y crisis económicas sin precedentes, hay mucha sensación de ruina, de que muchos no van a poder reabrir y otros cerraremos en el camino, no sin antes dejarnos salud y una deuda.

NO VENDEMOS SOLO COMIDA Y BEBIDA, TAMBIÉN VENDEMOS, SOBRE TODO, ENCUENTROS, REUNIONES, AMISTAD “JUNTETA”…

Todo esto ha originado también cierto clima de crispación entre colegas más preocupados por lo que les concedían a otros que por lo que podían hacer ellos. Debemos confiar más en el criterio de los agentes municipales de medio ambiente que no lo han tenido fácil para determinadas decisiones, y una cosa es lo que nos gustaría y otra lo que se puede hacer sin perjudicar en exceso a nadie.

Han sido muchas las semanas que los negocios hosteleros han permanecido cerrados, con importantísimas pérdidas….

Desgraciadamente no estamos en un enclave turístico de primera fila, pero aun así, la hostelería, los bares y restaurantes de la ciudad son importantísimos, son parte de nuestras vidas y el alma de nuestra cultura. ¿Que sería de una ciudad sin su ocio y su gastronomía? Y en Palencia no nos sobra precisamente. Pero además los hosteleros generamos miles de empleos, impuestos que redundan en la ciudad y una economía en nuestro entorno que alimenta a otros sectores, como la distribución de bebidas y alimentos, material de limpieza, maquinaría de hostelería, servicios como energía, comunicaciones, tv de pago, SGAE, alarmas, seguros, asesorías, prensa, y un larguísimo etcétera. NO VENDEMOS SOLO COMIDA Y BEBIDA, TAMBIÉN VENDEMOS, SOBRE TODO, ENCUENTROS, REUNIONES, AMISTAD “JUNTETA”…

Las pérdidas son difíciles de cuantificar pero lo que es seguro es que, y a pesar de los apoyos comentados, nos hemos dejado los ahorros (el que los tuviera) y un préstamo que afrontar en los próximos años, para el que haya tenido suerte de conseguir un ICO. Esto para los que miramos para adelante, ya que desgraciadamente algunos compañeros acumulan deudas con proveedores, arrendadores, etc. y tendrán complicado un arranque, en el que se esperan menos ingresos.

Por todo esto es muy importante tener la empatía de los vecinos, que entiendan que sin actividad económica la ciudad muere, y no se pueden mantener los servicios que necesitamos, ni una Seguridad Social, jubilaciones, funcionariado… ahora Ingreso Mínimo Vital (esto último caso aparte).

Aun así hay vecinos que tienen como leitmotiv quejarse y quejarse y amargarnos la vida de forma gratuita, antes, ahora y siempre.

¿Qué expectativas hay para este verano?

Si hay algo positivo es que la gente se moverá más por el interior. El que tenía en sus planes salir de España, se quedará en el país, el que tenía idea de veranear fuera tal vez se quede más por Palencia y su provincia, y tal vez esto, ojalá, haga que tanto hostelería como comercio, reciban un soplo de confianza de nuestros paisanos. Por que si algo debemos aprender en lo que queda de año es que TENEMOS QUE CONSUMIR EN NUESTRA CIUDAD todo lo que podamos, en detrimento de otras ciudades y sobre todo de Internet.

Pienso que este verano, para los que habitualmente trabajamos bien la época estival, será parecido a otros en cuanto a negocio, ya que son meses en donde la gente busca las terrazas y comer o cenar en restaurantes. Tal vez alguno de esos locales que ha conseguido una pequeña terraza que antes no tenía, gracias a esa flexibilidad del Ayuntamiento, salga favorecido. Y pienso que los restaurantes, gastrobares, e interiores en general poco a poco irán recuperando la normalidad.

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