Han pasado ya varias campañas desde la entrada en vigor de la nueva PAC. ¿Qué valoración hacen de su aplicación en Palencia?
Esta es la cuarta campaña agrícola y podemos decir que no es normal que un agricultor y un ganadero tenga más quebraderos de cabeza por cumplir con la normativa establecida para percibir las ayudas de la PAC que por plantear la sementera de su explotación.
No hay ningún sector económico en España, tan sometido: nos imponen los precios de las materias primas que compramos (por cierto, cada vez más elevadas), nos marcan los precios de venta de nuestros productos (por cierto, cada vez más bajos) y además todo ello encuadrado en una estricta normativa que limita nuestras producciones, embadurnada de una intensa burocracia, muy desalentadora. Y con este escaso margen de maniobra nos dicen que tenemos que aplicar en nuestras explotaciones un criterio empresarial, y nuestra única opción es aplicar lo que nos imponen, eso sí, disfrutando mientras estamos trabajando en el campo, porque es lo que nos gusta labrar nuestra tierra y cuidar de nuestro ganado.
Una vez más a la Unión Europea se le ha olvidado los principios por y para lo que se creó la Política Agrícola Común, “que los agricultores y ganaderos produzcan alimentos de calidad a precios asequibles para la ciudadanía y que esta actividad económica les permita tener un nivel de vida similar a otros sectores”.
Una consecuencia de esta nueva política es la reducción del número de explotaciones desbordadas por esta nueva normativa y la insistencia de aplicar una modernización digital, como es el caso del cuaderno digital, que con nuestras protestas estamos consiguiendo demorar su entrada en vigor, y que seguiremos peleando para su eliminación. Pero estos mismos motivos, entre otros, están acarreando una falta de relevo generacional, los jóvenes no quieren quedarse en un medio rural poco atractivo, y en un oficio con mucha burocracia y poca rentabilidad. Agravándose aún esta falta de relevo en el sector ganadero, lo que está dando lugar a una reducción muy importante sobre todo en el número de cabezas de ovino.
¿Se ha simplificado o, por el contrario, se ha convertido en el «infierno burocrático» que se denunciaba?
Durante estos años hemos conseguido con nuestras reivindicaciones y protestas, simplificar una miaja (y la palabra refleja la cuantía de lo conseguido) alguno de los requisitos necesarios de cumplir para poder ser beneficiarios de las ayudas PAC.
Pues la realidad de las modificaciones de los distintos Reales Decretos, encaminadas a una simplificación, donde ha tenido verdadera repercusión ha sido en la propia Administración y en las pequeñas explotaciones.
Inicialmente se excluyeron de cualquier tipo de inspección todas aquellas explotaciones que no alcanzan las 10 ha., de este modo la propia Administración se reduce de forma contundente el número de controles que debe realizar, y quién está sometida a un mayor control son las explotaciones regentadas por agricultores y ganaderos profesionales, que viven por y para el campo, y que son los verdaderos suministradores de alimentos a la sociedad, y que es el modelo de agricultura dominante en Palencia.
Los ecoesquemas y las BCAM (Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales) son una de las grandes novedades. ¿Cómo los están recibiendo los agricultores? ¿Son útiles y viables o suponen una carga excesiva?
A estas alturas, y después de tres años, estamos resignados, no nos queda más remedio que acatarlas y asumirlas.
Los ecorregimenes, aunque son de aplicación voluntaria, no ha quedado más remedio que acogerse a alguna de ellos, pues el importe de los derechos cada vez tiene menos peso en la cuantía del pago anual de la PAC, ya que en este nuevo periodo se vio reducido su importe, y el acogerse a los ecorregimenes es una forma de compensar esta reducción del valor de los derechos y del desaparecido pago verde del anterior periodo PAC.
Las BCAM en cambio son de aplicación obligatoria, por lo que no nos queda más remedio que someternos a la autoridad.
Todo este maremagnun de normativa se traduce en un exceso de burocracia no sólo en los que es la tramitación anual de la Solicitud Única, conocida por todos como la PAC, sino en unos requisitos que a lo largo del año estamos obligados a cumplir, normativa específica de productos fitosanitarios, donde estamos obligados a pasar por unos cursos de formación que nos capaciten y llevar un estricto control del manejo de estos productos, y los mismo nos pasa con los fertilizantes, todo tiene que quedar reflejado en unos cuadernos de explotación para tenernos controlarlos y a la larga reducir el uso de fitosanitarios y fertilizantes.
El Estado, único responsable de estas medidas, se le olvida que el propio agricultor es el principal interesado en no gastar un céntimo de más en fertilizantes y fitosanitarios, cuyos precios están desbordados. Se utiliza lo justo y necesario para optimizar las producciones.
Y los ganaderos… A ellos se multiplica el número de libros, registros y comunicaciones que diariamente deben de realizar, prácticamente es necesario tener de forma exclusiva una persona en la explotación dedicada a ello.
Esperemos que para el nuevo periodo PAC del que ya se está hablando, reflexione el Gobierno de España y la Unión Europea, se proceda a una verdadera simplificación y pongan en valor la importancia de no depender de terceros países en algo tan importante para el ser humano como es la alimentación.
Recientemente se han presentado iniciativas como la Ley de Fiscalidad Agraria, ¿qué ha supuesto para el sector agroganadero?
Actualmente la situación fiscal agraria está creando muchas incertidumbres de manera general, sin que los agricultores en muchas situaciones sepan si están encuadrados correctamente o si los límites de ingresos son los adecuados. Por eso, ASAJA solicita una fiscalidad mucho más sencilla para un sector primordial para la actividad económica del país. Teniendo en cuenta que se trata de un sector muy dependiente de factores externos, económicos, medioambientales si, además, se ven muy fiscalizados, la situación económica del sector se ve muy perjudicada.
¿Qué medidas fiscales concretas (IVA, IRPF, módulos, etc.) serían más urgentes y necesarias para aliviar la situación del sector en Palencia?
Se plantean unos problemas graves a nivel fiscal. El primero la consecuencia de la inflación sobre los tramos de IRPF, que desde hace 10 años no se actualizan, y se tributa por un mismo beneficio en el año 2025 que en el año 2015, con la diferencia que los precios se han incrementado un 20%.
Por otro lado, tampoco se tienen en cuenta una serie de reducciones fiscales al sector por el incremento de los precios en dos productos básicos para el campo cada temporada, como son el gasóleo y los fertilizantes. Por el contrario, el precio de venta de las producciones se mantiene en los mismos baremos que hace 20 años, por ejemplo, el cereal esta en torno a 28/30 pesetas/kg (170/190 €/ tonelada).
Esto implica que un agricultor de hace 20 años podía generar un beneficio que le permitía volver a sembrar año tras año, actualmente no genera el suficiente rentabilidad.
Si tenemos en cuenta que actualmente son necesarios unos gastos en torno a 650/700 euros/ha, y la producción de un año medio es de 3.000 kg/ha de cereal, los números son muy claros, el rendimiento es de 50/60 euros/ha. Con este beneficio hay que mantener una familia, préstamos y maquinaria agrícola e impuestos.
Las inversiones en modernización de regadíos en la provincia de Palencia son una constante. ¿Son una herramienta clave para el futuro de la agricultura palentina?
Efectivamente, la modernización de los regadíos es algo clave para el futuro de la agricultura y, en general, del desarrollo del medio rural. Se ha demostrado que en las zonas donde existe el regadío se fija población y el futuro del regadío está en su modernización.
¿Están llegando estas inversiones al ritmo necesario?
En aquellas comunidades de regantes donde los comuneros han acordado solicitar la modernización, y la reconcentración previa que conlleva, estamos viendo una lentitud desesperante en el inicio y la consecución de las obras, algo que hace perder la ilusión a muchos regantes. Se deben acelerar las obras lo máximo posible para que los regantes cuenten con el riego modernizado cuanto antes. Pero también creemos que la modernización de regadíos debe ir acompañada de una mayor regulación con presas para no tener carencias de agua en épocas de sequía. Agua hay, el problema es que no lo podemos almacenar suficientemente.





