La Asociación de Miniaturistas Asociados Palentinos celebra sus bodas de plata construidos con paciencia y detalle

Hombre observando maquetas en una vitrina de exposición de modelismo
La Asociación de Miniaturistas Asociados Palentinos celebra su 25 aniversario con una exposición en el Ateneo de Palencia.

El Ateneo de Palencia acoge una exposición con 18 vitrinas repletas de maquetas, dioramas y figuras creadas por los socios, que cumplen un cuarto de siglo difundiendo el modelismo a escala en la provincia

Jesús García-Prieto / ICAL

En una época dominada por la inmediatez, por la gratificación instantánea y el consumo rápido de imágenes, hay quien sigue apostando por la paciencia, el detalle, el mimo y el trabajo silencioso de muchas horas. Son los modelistas. En Palencia, ese espíritu tiene el nombre propio desde el año 2000 de la Asociación de Miniaturistas Asociados Palentinos, un colectivo que este año celebra su 25 aniversario con una exposición conmemorativa en el Ateneo de la ciudad.

Dieciocho vitrinas, decenas de piezas y un cuarto de siglo de historia condensados en una sala luminosa y céntrica. Pero detrás de cada maqueta hay algo más que plástico, resina o madera. Hay tardes compartidas, críticas constructivas, concursos, aprendizajes técnicos y una firme convicción de que el modelismo es mucho más que un pasatiempo.

“Empezamos a asistir a algún concurso que había en una tienda que ya desapareció, la Juguetería Gil”, recuerda con cariño a Ical, Juan Pablo Gutiérrez, presidente de la asociación. Aquel fue el punto de partida. Lo que comenzó como la reunión informal de aficionados terminó convirtiéndose en una decisión más ambiciosa, agruparse para dar visibilidad a una afición que, por entonces, tenía escasa presencia organizada en el norte peninsular.

A comienzos de los años 2000 apenas existían concursos de modelismo en la franja comprendida entre Madrid y el norte del país. “Decidimos dar el paso de agruparnos para promocionar un poco la afición y con vistas a organizar un concurso”, explica Gutiérrez. La idea no era solo compartir mesa y herramientas, sino generar un punto de encuentro estable para modelistas de Palencia y de otras provincias cercanas.

Así nació la asociación, con un doble objetivo: difundir el ‘hobby’ y organizar un concurso que situara a Palencia en el mapa del modelismo. Aquellas primeras ediciones, celebradas en Villamuriel, fueron especialmente emotivas. “Se vivía con ilusión. Al ser las primeras, las novedades y todo, son de las que mejores recuerdos tenemos”, rememora el presidente con ese anhelo de quien comienza una aventura que no sabe que le va a deparar.

En aquel momento participaron modelistas de Burgos, Cantabria, León o Valladolid. En una época en la que las redes sociales aún no marcaban el ritmo de las comunidades, estos encuentros presenciales eran fundamentales para intercambiar técnicas, materiales y experiencias.

Veinticinco años después, la asociación mantiene viva la llama, aunque el paso del tiempo se deja notar. Actualmente cuenta con unos diez socios estables. “La media es un poco alta”, reconoce Gutiérrez. “Empezamos más jóvenes, claro, y el relevo es difícil”, asegura el presidente de la asociación palentina que, como en otros muchos sectores de la sociedad espera que los jóvenes se interesen y quieran coger las riendas.

El perfil es variado (hombres y mujeres) pero la edad media supera los 50 años. No es un fenómeno exclusivo de Palencia. El modelismo tradicional, especialmente el histórico y el militar, afronta en muchos lugares el desafío de atraer a nuevas generaciones acostumbradas a otros ritmos y formatos de ocio. Aun así, la asociación sigue abierta. “Sabemos que hay gente que hace maquetas en casa. Lo que intentamos es que salgan un poco, que pasen por el local, que nos relacionemos”, señala el presidente. Porque si algo caracteriza a este colectivo es el valor que concede al encuentro físico, al aprendizaje compartido y al intercambio cara a cara.

Cada sábado se reúnen en el local cedido por el Ayuntamiento, en el CEAS de Puentecillas. Allí, entre cajas de herramientas, botes de pintura y piezas minúsculas, se produce el verdadero corazón de la asociación con críticas constructivas, los consejos técnicos, la experimentación con nuevos materiales y la conversación pausada.

La exposición del 25 aniversario no es solo una muestra estética, es una síntesis de trayectorias personales acumuladas durante décadas. “Las piezas son de todos estos años y no ha sido fácil elegirlas”, explica Gutiérrez. La selección no fue sencilla. Había que decidir cómo distribuir las vitrinas por temáticas y, sobre todo, ponerse en el lugar del visitante no iniciado. El resultado es una muestra deliberadamente variada. En las vitrinas conviven motocicletas de competición, coches civiles, barcos de madera, aviones de hélice y reactores, figuras históricas (como napoleónicos o guerreros griegos) y personajes de cine, cómic y televisión. También hay fantasía y piezas vinculadas a juegos de rol o de mesa, que suelen captar la atención de los más jóvenes.

No se trata de una colección prestada ni de piezas adquiridas a terceros ya que todas las maquetas han sido construidas y pintadas por los propios socios. Cada una encierra horas, a veces meses, de trabajo meticuloso con mucha paciencia y mimo.

Entre las obras más complejas destacan los dioramas, pequeñas escenas tridimensionales que combinan vehículos, figuras y terreno. “Es lo más completo dentro del modelismo porque hay que dominar todos los campos”, explica el presidente. En ellos no solo importa la fidelidad histórica o la precisión técnica, sino también la narrativa visual: contar una historia en un espacio reducido.

Uno de los aspectos que más sorprende al público es descubrir que lo que ve en las vitrinas no son piezas únicas fabricadas de una sola pieza, sino kits que han sido montados, transformados y pintados. “La gente cree que es una pieza y no; hay que montarlo y pintarlo”, comenta Gutiérrez. Esa revelación suele cambiar la percepción del visitante. Durante los sábados de exposición, los socios realizan demostraciones en vivo de montaje y pintura. La respuesta del público ha sido positiva. A pesar del frío invernal, las familias se acercan, preguntan y observan el proceso con curiosidad.

Los niños, en particular, muestran una fascinación especial. Las figuras de fantasía o los personajes reconocibles del cine y los juegos conectan con su imaginario inmediato. Es, quizá, una de las vías más prometedoras para tender puentes generacionales. La elección del Ateneo como sede no es casual. La sala, de reciente apertura, cuenta con buena iluminación y una programación cultural activa que atrae a públicos diversos. “Es un sitio céntrico y con muy buena visibilidad para darse a conocer”, subraya el presidente. Además, la coexistencia con otras exposiciones y charlas crea sinergias ya que quien acude a una actividad descubre las demás.

En 25 años, el modelismo ha cambiado profundamente. Las impresoras 3D, las nuevas resinas y la generalización de las pinturas acrílicas han transformado tanto la producción de piezas como los procesos de trabajo. “Las resinas han abierto un mundo de posibilidades”, explica Gutiérrez. Antes, las figuras de plomo requerían moldes costosos; hoy, la impresión 3D abarata la producción y amplía el catálogo disponible. Las pinturas acrílicas, por su parte, han reducido los tiempos de secado y simplificado las técnicas, facilitando la entrada de nuevos aficionados.

El salto técnico ha democratizado el hobby. Aunque el coste de algunos kits puede parecer elevado, los socios defienden que, en relación con las horas de dedicación que proporciona, el modelismo resulta más asequible que otras formas de ocio. “Por el tiempo que lleva, la hora de disfrute sale más barata que cualquier otra afición”, sostiene el presidente. Pero más allá del precio, hay un valor intangible: la satisfacción. “La tranquilidad, el relaje que te da, eso no se puede valorar”, afirma. En un mundo acelerado, sentarse durante horas a pintar una figura minúscula puede convertirse en una forma de meditación activa.

A la hora de elegir proyectos, no hay una única pauta. Algunos socios se sienten atraídos por periodos históricos concretos, otros se dejan llevar por la estética de una figura concreta. “Hay veces que ves la figura y te gusta y ya está”, resume Gutiérrez. En la asociación conviven tanques y vehículos civiles, figuras históricas y personajes de cómic. Esa diversidad se refleja también en la exposición, que rehúye la especialización excesiva para ofrecer un recorrido amplio y accesible.

Las modas existen, especialmente en el ámbito de la fantasía y los juegos, pero el núcleo de la asociación mantiene un equilibrio entre tradición e innovación. La clave, según su presidente, es el gusto personal y el reto técnico que cada pieza plantea.

La estructura económica de la asociación es modesta. Se financia principalmente con las cuotas de los socios y con apoyos puntuales cuando organizan concursos o actividades. El Ayuntamiento de Palencia les cede el local donde se reúnen, un respaldo fundamental para mantener la actividad regular. A lo largo de los años han celebrado concursos en distintas localidades, como Villa Muriel, Venta de Baños y la propia Palencia. Cada evento ha supuesto un esfuerzo organizativo considerable, pero también una oportunidad para consolidar la red de contactos y dar visibilidad al colectivo.

Mantener una asociación durante 25 años no es sencillo. “Montarla y empezar es relativamente fácil, pero mantenerla en el tiempo es lo más complicado”, reflexiona Gutiérrez. Esa perseverancia es, precisamente, el mayor motivo de orgullo para sus miembros.

El reto del relevo generacional

Si hay una espinita clavada, es la dificultad para atraer a jóvenes de forma estable. No porque no existan interesados, sino porque el modelismo exige tiempo y paciencia, dos recursos escasos en la cultura contemporánea. “Es difícil convencer a alguien de que para obtener un resultado hay que estar muchas horas”, admite el presidente. La lógica de la inmediatez choca con un hobby que premia la constancia y el detalle minucioso.

Sin embargo, la exposición en el Ateneo y las demostraciones en vivo son herramientas clave para despertar vocaciones. Ver el proceso (no solo el resultado final) puede ser el primer paso para que alguien se anime a probar. La asociación confía en que el contacto directo, la posibilidad de aprender en grupo y el ambiente de compañerismo actúen como atractivo diferencial frente a otras formas de ocio más solitarias o virtuales.

La muestra permanecerá abierta hasta el 12 de marzo. Quien se acerque encontrará algo más que vitrinas con figuras diminutas: descubrirá historias comprimidas en centímetros, escenas que evocan épocas lejanas, vehículos que parecen a punto de arrancar y personajes que remiten al cine o la literatura. Pero, sobre todo, encontrará el resultado de 25 años de constancia. Un cuarto de siglo durante el cual un pequeño grupo de aficionados ha mantenido viva una pasión en una ciudad de tamaño medio, lejos de los grandes focos mediáticos. “Que hayamos aguantado 25 años y sigamos aquí en la brecha es lo que más nos llena de satisfacción”, concluye Juan Pablo Gutiérrez.

En tiempos de cambios vertiginosos, quizá el verdadero valor de esta asociación no resida solo en la perfección de sus miniaturas, sino en su capacidad para recordarnos que algunas cosas necesitan tiempo y que ese tiempo, lejos de ser una carga, puede convertirse en el mayor de los lujos.

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