La Clínica Argos de Palencia transforma la despedida de los animales en un proceso de acompañamiento y respeto

La Clínica Veterinaria Argos en Palencia humaniza el proceso de despedida de mascotas, ofreciendo un enfoque compasivo y herramientas para afrontar el duelo. Marian Belloso, gerente del centro, lidera esta transformación con un taller y una sala especial para despedidas.
Brágimo - La responsable de este cambio es Marian Belloso, gerente y veterinaria del centro, que ha apostado por humanizar las despedidas y dar a los clientes y a su propio equipo herramientas para acompañar el dolor con amor, respeto y compasión.
Foto: Brágimo

Formación y espacios especiales permiten acompañar a las familias y a los veterinarios en los momentos más difíciles de la vida de sus compañeros de cuatro patas

Jesús García-Prieto / ICAL

En la Clínica Veterinaria Argos de Palencia, la muerte ha dejado de ser un momento frío, breve y doloroso. Aquí, despedirse de un animal es un proceso pensado, acompasado y cargado de sentido. La clínica ha decidido mirar de frente a la parte más dura de la veterinaria como es el final de la vida de los animales y el duelo de las familias. La responsable de este cambio es Marian Belloso, gerente y veterinaria del centro, que ha apostado por humanizar las despedidas y dar a los clientes y a su propio equipo herramientas para acompañar el dolor con amor, respeto y compasión.

Durante los últimos meses, Marian ha impartido un taller a sus cuatro compañeras titulado ‘Acompañando en la vida’. La propuesta, muy distinta a los cursos habituales de medicina veterinaria, no trataba sobre cirugía, anestesia ni tratamientos clínicos, hablaba de la muerte, de la enfermedad irreversible, del duelo y de cómo acompañar a los animales y a las familias en los momentos más difíciles. “Nuestra profesión es muy hermosa, y una parte importante de nuestro trabajo consiste en acompañar en estos momentos tan difíciles”, explica Marian. “Para nosotras también es muy importante saber acompañar desde el más sincero amor”.

Sala creada en la clínica Argos para humanizar las despedidas y dar a los clientes y a su propio equipo herramientas para acompañar el dolor con amor, respeto y compasión
Foto: Brágimo

Lo que llevó a Marian a crear este taller no fue solo una idea profesional, sino una necesidad personal. Durante años, la veterinaria sufrió con las muertes de sus pacientes y veía cómo sus compañeras y las familias se llevaban dolor y culpa a casa. “Para mí era muy duro enfrentarme a la muerte de mis pacientes. Con mi dolor, no podía acompañar a las familias”, confiesa. “Por eso decidí cambiar nuestra mirada y aprender sobre el duelo, sobre la despedida y enseñarlo a mis compañeras para que pudiéramos acompañar desde la luz, desde el amor y la compasión”.

El taller cubre un vacío que la formación académica deja casi por completo. “En la carrera te enseñan cirugía, anestesia, medicina interna… pero nadie nos enseña a acompañar la muerte, a sostener el duelo de las familias ni a gestionar nuestro propio dolor”, explica Marian. “Y en nuestra profesión convivimos con esto a diario. No podemos ignorarlo, porque los animales son miembros de la familia, y su pérdida genera un duelo tan real como el de cualquier persona querida”.

El dolor que sienten las familias es enorme. Para ellas, sus mascotas no son “solo animales”. Son hijos, compañeros, miembros del hogar que aportan alegría, compañía y amor incondicional. “Hay personas que llevan años con el duelo por sus animales sin superarlo. Y el duelo empieza incluso antes de la muerte, cuando la enfermedad irreversible avanza y saben que no hay solución”, apunta Marian. “Lo que hacemos nos ayuda a acompañar ese proceso desde el principio, preparándolos para el momento de la despedida final”.

Una de las partes más difíciles de la veterinaria es la eutanasia, la decisión de terminar con el sufrimiento de un animal cuando ya no es posible mejorar su calidad de vida. Marian lo explica con claridad. “La eutanasia, cuando ya no hay calidad de vida, es el mayor acto de amor que podemos ofrecerles”, y añade. “Todo lo que hacemos por amor está bien, aunque sea tomar decisiones difíciles”, explica.

La veterinaria sabe que esta decisión genera culpa. “Las familias sienten que están tomando la vida de su compañero. Pero nuestra labor es mostrarles que es un acto de amor, que ya no se puede mejorar su situación, que todo lo que hacemos es por su bienestar”, reconoce Belloso. Transformar la percepción de la eutanasia es uno de los objetivos del taller, porque un duelo que comienza con culpa puede prolongarse y hacerse mucho más doloroso.

Una sala para despedidas conscientes

El impacto del taller llevó a Marian a crear un espacio físico que acompañara el proceso emocional. Se trata de una sala de despedida acondicionada con mucho cariño. Aquí, la rutina de la consulta desaparece ya que no hay mesa, ni foco de luz, no hay prisas ni interrupciones. “El espacio es totalmente diferente a una consulta convencional”, explica. “Hay un pequeño altar, velas, música suave, incienso y un libro de dedicatorias donde las familias pueden escribir unas palabras a su compañero. En el centro hay una superficie cómoda donde colocar al animal y donde la familia puede sentarse alrededor”.

Esta sala permite que el momento sea pausado, que la despedida sea consciente y respetuosa, y que las familias puedan acompañar a su animal en un entorno cálido y seguro. “Es un espacio donde se honra la vida de los animales y se reconoce la importancia de su existencia”, dice Marian. “Aquí se puede llorar, hablar, acariciar, agradecer, y todo con tiempo y tranquilidad” y es que la sala ha cambiado profundamente la experiencia del duelo. “Lo que más ha cambiado es que el sentimiento de culpa disminuye. Las familias salen con paz, sabiendo que hicieron todo lo posible por su peque y que la despedida fue hermosa”, asegura Marian. “Se permite comenzar el duelo de otra manera, con gratitud y amor, en lugar de dolor y desesperanza”.

Veterinarias en un taller sobre acompañamiento emocional en la Clínica Argos
Foto: Brágimo

El taller ‘Acompañando en la vida’ también ha sido un aprendizaje para el equipo de Argos. Las cuatro veterinarias aprendieron a sostener su propio dolor y a acompañar a las familias de manera compasiva. “Ahora, cada despedida se vive de manera más amable para el corazón. No es alegría, pero sí paz. Sabemos que estamos haciendo lo correcto”, afirma Marian. “El duelo que antes nos pesaba, ahora se transforma en un acto de respeto y amor”. Este enfoque ha fortalecido la relación entre el equipo y las familias. “Hemos recibido mucho cariño y agradecimiento. Nos dicen que es un alivio poder despedirse de su animal así, con tiempo y tranquilidad, sin prisas, y acompañados. Eso nos llena de satisfacción porque sabemos que estamos haciendo bien nuestro trabajo”, comenta Marian.

El trabajo de Argos pone en evidencia la importancia de los animales en la vida de las personas. “Convivimos con ellos todos los días, y sabemos lo que significan para las familias. Son seres muy queridos, y su pérdida duele profundamente”, dice Marian. “Aprender a acompañar desde el amor ayuda a las familias a transformar el dolor en agradecimiento y a vivir el duelo de una manera más saludable”. En este contexto, la labor de la clínica no se limita a la medicina. Es acompañamiento emocional, sostén, comprensión y aprendizaje compartido. “A veces, el duelo comienza meses antes de la muerte, con enfermedades largas e incurables. Otras veces es inesperado, por accidentes o patologías agudas. En ambos casos, la manera de despedirse transforma el proceso de duelo”, afirma Marian.

El trabajo de Marian Belloso y su equipo demuestra que la muerte de un animal no tiene por qué ser un momento de trauma. Puede ser una experiencia de amor, gratitud y despedida consciente. “Es muy bonito poder transformar un poquito este dolor en amor y en agradecimiento. Recordar todo lo bueno que nos han dado y honrar su vida”, dice Marian. Para las familias, esta transformación es crucial. “Salen con algo de paz y saben que han hecho todo lo posible, que la despedida ha sido hermosa y eso ayuda a afrontar el duelo de manera más amable”, explica. La sala de despedida, junto con la formación del equipo, permite que cada pérdida se viva con dignidad, y que el acto de decir adiós se convierta en un verdadero homenaje a la vida compartida.

El enfoque de la Clínica Argos también deja una lección para la veterinaria en general y como acompañar la muerte es tan importante como curar enfermedades. “Nuestra profesión puede ser muy dura, pero encontrar sentido en la despedida hace que sea más llevadera”, afirma Marian. “Aprender a acompañar desde el amor nos permite cuidar a las familias, cuidar a nuestros pacientes y cuidar de nosotras mismas”. El taller ‘Acompañando en la vida’ y la sala de despedida son ejemplos claros de cómo la medicina veterinaria puede ir más allá de lo clínico. Son una invitación a mirar la muerte con respeto y compasión, a transformar el dolor en gratitud y a acompañar cada vida, hasta el último latido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Noticias más vistas:

Palencia en la Red
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.