La medida ha sido abordada en una reunión convocada de urgencia entre los representantes de las organizaciones agrarias y la Institución Provincial
La prioridad, a día de hoy, continúa siendo la extinción total de los fuegos originados en la Montaña Palentina. Pero los ganaderos afectados por la calcinación de los pastos no pueden esperar: su ganado tiene que comer y beber agua potable como primera necesidad más urgente. Y después, poco a poco, será necesario recuperar toda la infraestructura de ganadería extensiva en las zonas afectadas de la comarca.
Conocer esas primeras necesidades del sector ha sido el objetivo de la primera reunión mantenida este martes entre los representantes de las principales organizaciones agrarias y la Diputación de Palencia, convocada de urgencia tras los incendios de la pasada semana en Resoba y este fin de semana en el Alto Carrión (los entornos de Guardo por un lado y Cardaño de Arriba, por otro) y El Golobar.
Así lo ha explicado la presidenta de la Institución Provincial, Ángeles Armisén, al término del encuentro. «Hay tres elementos fundamentales: la alimentación del ganado, la destrucción de las infraestructuras ganaderas y la afectación de algunos aprovechamientos, es decir, arrendamientos o contratos que pudieran tener con los titulares de los pastos».
La Junta de Castilla y León ha anunciado la cobertura de esas primeras necesidades de alimentación y agua potable para las cabañas que se han visto afectadas por la quema de los pastos, suministrando de manera directa el pienso y la paja necesarios para atender a las necesidades más inmediatas. Y, si esa línea de ayudas no fuera suficiente, «ya hemos transmitido a las organizaciones profesionales agrarias que, si hubiera alguna dificultad, lo incluiríamos dentro de las ayudas de Diputación», agrega la presidenta.
En lo que sí va a tomar la primera iniciativa la Diputación es en la restauración de las infraestructuras ganaderas, en coordinación con los ayuntamientos afectados, comenzando por un análisis y realización de memorias de los daños ocasionados y su plan de reposición. «El objetivo en el que coincidimos todos es en que tenemos que llegar a marzo, a la primavera, ya con todas las infraestructuras ejecutadas».
Vallados, cercados, caminos o abrevaderos, pero también la posible contaminación de fuentes y manantiales debido a las cenizas, que pudiera afectar al a potabilidad de las aguas de las que bebe el ganado. Si bien en el corto plazo los animales no van a volver a esas zonas, es preciso, «a medio plazo, averiguar cómo están los acuíferos y correntías de las zonas quemadas para estar preparados y realizar una estimación económica para habilitar la partida presupuestaria necesaria para hacer frente a estas necesidades».
La tercera línea de colaboración fijada en la reunión de este martes es la revisión de los contratos de arrendamiento de pastos, en colaboración con las entidades locales, para saber «en qué circunstancias están, porque muchas veces son los ingresos imprescindibles para las juntas vecinales o los ayuntamientos». Una vez realizado ese análisis se establecerá una línea de trabajo para tratar de minimizar el impacto para arrendadores y arrendatarios.
Colaboración en contexto de urgencia
Unas necesidades que se han puesto sobre la mesa en una primera reunión presidida por la propia Armisén, en la que han participado también los diputados de Desarrollo Agrario, Luis Calderón, y de Agricultura y Ganadería, Jesús Sevilla, y los representantes de las organizaciones profesionales agrarias, a quienes la presidenta agradecía «su absoluta disponibilidad y la sensibilidad sobre las necesidades del sector ganadero después de los incendios».
José Luis Marcos, presidente de Asaja Palencia, adelantaba que tienen constancia de una docena de explotaciones directamente afectadas por los fuegos de los últimos días, aunque todavía es pronto y queda mucha información por recabar. «Estamos apoyándoles, evaluaremos un poco más la situación que tienen a medida que vayan pasando los días». El agua es la principal preocupación, así como los suministros de pienso en el corto plazo.
Por su parte, Blas Donis, secretario general de UPA Palencia, destacaba la necesidad de poner en valor la ganadería extensiva como herramienta eficaz de prevención de incendios. «Donde había personas, donde había actividad ganadera, los fuegos se paraban. Cuando las llamas llegaban a esos prados que estaban ocupados por animales, hemos sido capaces de controlar el fuego. El gran problema en el de San Pedro de Cansoles es que es un sitio donde no teníamos ganadería», sino un pinar «que estaba intransitable», lamenta.
De la misma manera, Donis destaca que el fuego frenó también antes de alcanzar Mantinos o Villalba de Guardo gracias a la barrera de los cultivos agrícolas. «Tenemos que poner el valor de la gente que está en el territorio, de la gente que está en la Montaña, de los ganaderos extensivos. Gracias a ellos podemos disfrutar de nuestro parque tan bonito y nuestro medio ambiente en la Montaña Palentina».
Un mensaje en el que incidía también David Tejerina, presidente de COAG Palencia, que reclamaba ayudas a medio y largo plazo para el cuidado de los montes «para que los cortafuegos se puedan mantener en buenas condiciones», con especial apoyo «a los núcleos de población de esos entornos, que son «los garantes» de la conservación de esas zonas verdes «y los que mantengan siempre en buenas condiciones los cortafuegos».






