La Guardia Civil interviene un visor térmico empleado durante la caza en un coto de Manquillos

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Se trata de un dispositivo prohibido en Castilla y León

«Aunque la gran mayoría de los cazadores está en contra del uso de este tipo de dispositivos, los agentes medioambientales observan en los últimos años un incremento del uso de este tipo de visores en el ejercicio de la caza». Es la advertencia que hace dos meses lanzó la Junta de Castilla y León y la realidad que ha constatado una patrulla de la Guardia Civil en la localidad de Manquillos esta semana, durante una inspección rutinaria.

El visor térmico es un dispositivo capaz de captar la radiación de un objeto o ser vivo y convertir esa radiación en un color definido por la temperatura que poseen; por lo tanto, mediante su empleo en el medio natural, permite localizar animales que se encuentran camuflados en el entorno tanto de día como de noche.

Los especialistas del SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil de Palencia están intensificando la vigilancia de actividades cinegéticas relacionadas con la caza del corzo en los diferentes cotos de la provincia, para prevenir el furtivismo y verificar el correcto estado de autorizaciones y material empleado.

Durante una de esas comprobaciones rutinarias, una patrulla del SEPRONA identificó a dos cazadores en un coto próximo a la localidad de Manquillos, a quienes encontraron un binocular térmico, cuyo uso o tenencia durante el ejercicio de la caza se encuentra prohibido en la Comunidad de Castilla y León. Por ese motivo, el dispositivo fue decomisado, formulándose la correspondiente denuncia.

En Villamuriel de Cerrato y Palenzuela

La tenencia o utilización de este tipo de dispositivos durante el ejercicio de la caza viene siendo cada vez más frecuente por parte de algunos cazadores. Prueba de ello es el decomiso y la realización de otras dos denuncias por parte del SEPRONA por la tenencia de visores térmicos en la localidad de Villamuriel de Cerrato, el pasado mes de marzo, y en un coto próximo a la localidad de Palenzuela, el mes de abril.

Este tipo de infracciones está calificadas como graves en la Ley de Caza y de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León, y pueden conllevar una multa de 2.000 a 10.000 euros, además de la retirada de la licencia de caza e inhabilitación para obtenerla durante un plazo comprendido entre uno y tres años.

Además del dispositivo del SEPRONA para inspeccionar los equipos de los cazadores, desde el Servicio Territorial de Medio Ambiente se insta a que los cazadores y gestores cinegéticos que observen este tipo de prácticas ilícitas las pongan en conocimiento de los agentes medioambientales para que puedan ser sancionadas.

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