La Muestra de Cine Internacional de Palencia ha cerrado su trigésimo quinta edición con cifras récord. Un total de 13.083 espectadores han asistido a las actividades programadas en un festival que, además, ha sido el más largo de su historia, con 21 jornadas desarrolladas entre el 27 de febrero y el 7 de marzo.
El certamen ha vuelto a desplegar su programación tanto en la capital como en distintos puntos de la provincia, con proyecciones y actividades en espacios como el cine Ortega, el Teatro Principal, la Biblioteca Pública o el Museo de Palencia, además de sedes en localidades como Guardo, Dueñas, Paredes de Nava, Villamuriel de Cerrato o Husillos.
Las cifras reflejan un crecimiento sostenido de la Muestra, que sigue ampliando su alcance edición tras edición. Las sesiones de cortometrajes a concurso reunieron a 1.985 espectadores, mientras que los largometrajes sumaron 1.585 asistentes. También registraron una alta afluencia otras propuestas paralelas, como el concierto celebrado en el Teatro Principal o la proyección del filme Sorda, que completó aforos tanto en Palencia capital como en Paredes de Nava. También ha crecido de manera notable la presencia de público en las actividades programadas en la Biblioteca Pública (ciclo en homenaje a Ramón Margareto y sección ‘Leer, ver, pensar’).
Uno de los aspectos que más refuerza el festival es su dimensión educativa. Las actividades dirigidas a estudiantes han vuelto a tener un peso destacado, con iniciativas como ‘Cine y Juventud’, en la que participaron 499 alumnos, o las sesiones específicas en Villamuriel, con 375 asistentes. A ello se suman los talleres audiovisuales previos en centros educativos y el programa ‘Cine y Escuela’, que llevó a 1.771 alumnos de Primaria a las salas en diferentes puntos de la provincia (939 en Palencia capital, 307 en Guardo, 294 en Paredes y 231 en Dueñas).
La Muestra ha contado además con la participación de alrededor de 70 profesionales vinculados al ámbito cultural, no solo del cine, sino también de disciplinas como la literatura, la antropología o el periodismo. Esta diversidad se ha trasladado a una programación que ha combinado proyecciones con mesas de debate, conferencias, talleres, conciertos y exposiciones.
Desde la organización subrayan el papel del festival como punto de encuentro cultural, apoyado en la colaboración con instituciones, empresas y colectivos. En esta edición, además, se ha reforzado la presencia en espacios como el Centro Penitenciario de La Moraleja y se ha ampliado la red de apoyos con la incorporación de nuevos patrocinadores.





