La degradación del paisaje que dejaron las minas a cielo abierto ha obligado a los responsables medioambientales a actuar en estos territorios para mantener un ecosistema saludable. Pero estas zonas degradadas resultan también un caldo de cultivo para creadores concienciados con el medioambiente. Es el caso del artista visual Jorge Yeregui (Santander, 1975).
Fruto de su interés por estas zonas es su proyecto de investigación y creación sobre la llamada transición energética en el territorio. Lo que antes fueron minas de carbón explotadas en la superficie ahora son terrenos abonados para su reconversión en paisajes ordenados y preparados para acoger energías renovables, que es la meta a conseguir, montañas perfectas, como señala el título de la muestra.
Yeregui aborda su proyecto, que se puede contemplar hasta este domingo en la Fundación Juan Manuel Díaz-Caneja, desde una perspectiva temporal de captar el pasado, reseñar el presente y aventurar el futuro. Las obras que se exponen parten de la observación de la Gran Corta de Fabero, en la provincia de León, una de las mayores minas de carbón a cielo abierto que se dejó de explotar en 2018. Este territorio se encuentra en pleno proceso de recuperación medioambiental que implica modelar la topografía y una nueva vegetación.
La obra más espectacular de la muestra es un conjunto de fotografías y textos formados en cinco filas de 29 imágenes cada una: 145 espacios que ocupan toda una pared de la sala superior de la Caneja. Las fotografías se remiten a las piedras que abundan en esta zona, imágenes reiterativas de una superficie pétrea, de tonos grises con guiños al color rojizo, que gráficamente remiten a un planteamiento artístico informalista. Un paisaje, en fin, que testimonia la agresión sufrida por la actividad minera que es preciso reconducir.


Esta obra, que tiene una versión bibliográfica, se titula ‘Hablar de piedras. Léxico mineral’. Entre las fotografías se intercalan textos con una fuerte vocación poética. Estos textos, titulados con una sola palabra, son obra de José Joaquín Parra Bañon, que ha creado un ‘Martirologio pétreo’ sobre el léxico mineral. Textos, además, de clara vocación poética que están relacionados con obras de pintura clásica y con poetas, como Leopoldo María Panero. El conjunto textual y visual se proyecta en una pantalla a nivel del suelo.
La reconversión paisajística pasa por un proceso que ahora llaman, sin que se haya acunado en el diccionario -al tiempo-, renaturalización o revegetación, que Yeregui concibe como pequeñas estructuras de un duro color rojo que se suceden en un centenar de piezas que simulan protuberancias que forman un nuevo ecosistema, esas montañas perfectas a las que alude el título y que están fechadas en 2021.


La ordenación de las montañas perfectas ha llevado a este santanderino, que es profesor en la Escuela de Arquitectura de Málaga, a crear otra serie homónima de quince cuadros, datada en 2024, en la que se suceden dos tonos de gris focalizados en una línea serpenteante. Es otra forma de remarcar de una forma muy plástica la recuperación del paisaje con obras límpidas y muy sutiles.
La exposición se completa con una triple pantalla en la que se proyecta un vídeo, titulado ‘Coreografía para una restauración’, de 2024, en el que se observan imágenes de la mina a cielo abierto antes, durante y después de la restauración, trabajo que permite concluir que es posible recuperar estos espacios degradados.
Yeregui plantea sus obras con estructuras de líneas horizontales que se superponen, como si se tratara de estratos del proceso de recuperación.
LA EXPOSICIÓN
Artista visual: Jorge Yeregui
Título: Las montañas perfectas
Sala: Fundación Juan Manuel Díaz-Caneja (Calle Lope de Vega, 2)
Fecha: Hasta el 1 de febrero
Horario: De martes a viernes: de 9:30 a 14:00 y de 18:00 a 21:30; sábado: de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:30; domingo: de 12:00 a 14:00





